La cultura a quirófano


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En el otoño de 1784, Immanuel Kant advertía en su célebre ensayo sobre la Ilustración que una persona que no ejercía plenamente su libertad y su razón estaba condenada a la minoría de edad. Dicha condición significaba la incapacidad  para servirse del propio entendimiento y estar siempre sujeto a lo que pensaban los demás. Al respecto, Kant identificaba a la pereza y a la cobardía como las causas por las que hombres y mujeres continuaban cómodamente en dicho estado, en abandono de su vocación crítica.

Nutriendo esta línea de pensamiento, Cristóbal Pera —reconocido médico y humanista— ha reunido en La persona culta una serie de textos que, en conjunto, conforman una cuidadosa anatomía de aquel individuo que, dotado de ciertas dosis de curiosidad, lectura y erudición, sostiene una inquebrantable actitud crítica frente a todo lo que lo rodea.

Para llevar a cabo este ejercicio quirúrgico, el doctor Pera parte de una metodología dual, tomando como referencia el cuerpo humano (desde fuera y desde dentro), con el fin de elaborar una cuidadosa disección del perfil de la persona culta y examinar, con igual cuidado, cada una de las condiciones que amenazan su existencia y autenticidad.

Pera inquiere e investiga qué implica hoy día ser una persona culta. Disgrega cada una de sus características esenciales con la meticulosidad de un cirujano y se pregunta cómo mantener vivo el espíritu crítico ante la seducción de lo frívolo y lo efímero que nos ofrece el mundo actual.

En opinión de Pera, la persona culta es una especie en peligro de extinción, que vive hoy amenazada ya no sólo por su propia desidia, sino por un conjunto de condiciones derivadas de la posmodernidad que tienden a menoscabar su espíritu crítico. En este sentido, la persona culta es propositivamente una especie vulnerable, pues debe, con plena conciencia, rechazar cualquier tipo de “protección” derivada del poder. El individuo debe mantenerse alerta frente a todo producto cultural con fines políticos, religiosos o ideológicos que busque dogmatizarlo, así como frente a las identidades colectivas que pretenden subsumirlo y nublar su juicio. La persona culta debe guarecerse de la oferta cultural actual, “desbordante y agresiva”, que privilegia lo superficial sobre lo profundo, la velocidad sobre el sosiego y lo cuantitativo sobre lo cualitativo, características que, en palabras del autor, son más propicias al entretenimiento que a la perfección del individuo.

En suma, la persona culta está condenada a un permanente estado de crisis, pues debe conducirse como un ser “no protegido” frente a toda clase de presión o poder externo que pretenda intervenir su libertad de pensamiento o limitar su capacidad crítica. Paradójicamente, sugiere el doctor Pera, la supervivencia de la persona culta deviene de la preservación de su marginalidad y el rechazo a cualquier cuidado o patrocinio externo.

A través de sus ensayos, Cristóbal Pera lanza numerosas interrogantes y sugiere diversas rutas para ahondar en sus planteamientos relacionados con esta criatura en peligro de extinción. ¿Convertirse en una persona culta es necesario o es un lujo? ¿La persona educada debe privilegiar la cultura humanística o la científica? ¿Puede existir una erudición superficial?

Una virtud del libro es que cada capítulo ensayístico pude leerse de manera independiente. Cada texto tiene profundidad y sentido propios y se presenta acompañado de autores, citas y frases escrupulosamente seleccionadas. En esta dirección, La persona culta es también un recorrido por reflexiones memorables de Ortega y Gasset, Steiner, Russell, Coetzee, Zweig, entre muchos otros humanistas, filósofos, escritores y artistas.

Pese a las múltiples contrariedades que enfrenta el aspirante a culto en estos tiempos, el doctor Pera vislumbra cierta esperanza en la lectura, el diálogo franco, la buena conversación y, sobre todo, en la preservación de la solidaridad entre las personas como valor universal. Finalmente, como sostenía el propio Kant, el ser ilustrado no teme a las sombras.


Cristóbal Pera, La persona culta, Cal y arena, México, D. F., 2014, 212 pp.



3 comentarios en “La cultura a quirófano

  1. Siempre un gusto encontrar referentes que invitan a seguir se educando. Conozco mucha gente anonima educada sin pretensión de “intelectualizarse” , como pareciera el proposito de este buen articulo. Gracias

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