Crisis es la palabra que recorre esta serie de ensayos, encrucijadas del México contemporáneo, reflejos del neoliberalismo y la globalización, apariencias de un paisaje inacabado que se niega a extraviarse entre la corrupción y el crimen organizado. Claudio Lomnitz (Santiago de Chile, 1957) en La nación desdibujada (Malpaso. México, 2016) le toma el pulso a un país enfermo.

¿Qué tiene el país?, ¿qué males padece?, ¿para cuántos de ellos existe una cura? Podrían ser algunas de las preguntas que surgen al leer estos acercamientos. Son una lluvia de ideas aterrizadas en la historia, en los procesos que han seguido otras naciones de América Latina y en la forma que México se ha sumado a la vorágine de la modernidad y los tiempos de la globalización.
El autor explica que en los últimos 30 años, la sociedad mexicana se ha transformado, ha tenido que cambiar porque la globalización ha alterado la “manera en que ha intervenido en las sociedades, por lo que es necesario repensar nuestro lugar como nación”. Desde el punto de vista de Lomnitz, la globalización transformó lo nacional en algo que debía ser apuntalado para evitar la desarticulación social. “El internacionalismo implícito en los ideales de los entusiastas de la globalización tenía que ser suspendido indefinidamente y había que volver a imaginar otra vez la nación, ya en una configuración económica distinta sin ‘desarrollo estabilizador’, sin sustitución de importaciones, sin el fetiche del ‘mercado interno’”.
La mirada crítica del ensayista se hace acompañar en varios tiempos: presente (Michoacán: fantasía de la familia, fantasía del Estado; Ayotzinapa y la crisis de representación), pasado (La depreciación de la vida en la Ciudad de México circa 1985; Tiempos de crisis: el espectáculo de la debacle en la Ciudad de México; Narrando el momento neoliberal: historia, periodismo, historicidad) y futuro (La etnografía y el futuro de la antropología en México), entre otros temas.
El país de la ligereza
A dos años de lo sucedido en Ayotzinapa, hoy estamos frente a una indignación generalizada sobre la falta de justicia en México, “sobre la ligereza con la que se sacrifican vidas, sobre la imprudencia con la se despilfarran valiosos recursos, sobre el cinismos con el que eluden las responsabilidades”.
Para Claudio Lomnitz, la crisis de justicia que permea en el ambiente recuerda el escándalo en torno a la casa de Peña Nieto y otros problemas de corrupción subsiguientes. “Pese a los llamados de importantes líderes de opinión en los medios, el Congreso Federal de México no ordenó una investigación del presidente Peña Nieto, de su esposa, ni del secretario de Hacienda Luis Videgaray por tráfico de influencias y corrupción”. Enfatiza en el hecho de que el Congreso fue incapaz de ordenar una investigación independiente sobre la corrupción del gobierno “en una encrucijada crucial”.
Aquí se identifica un síntoma general en América Latina es la corrupción en el centro de la política. Se refiere a la crisis de Petrobás en Brasil, la crisis en Chile y en Argentina. […] “y a que existan “22 mil mexicanos desaparecidos”.
Pero no todo es crisis en estos ensayos, hay también un par de apartados menos cargados de denuncia, más encaminados a reconocer las aportaciones culturales como Mexicanismos, en donde se incluyen textos sobre Carlos Chávez, Oscar Lewis y Octavio Paz; y México más allá de México que recoge algunas de las travesuras de Memín Pinguín y, reflexiones acerca de la relación de nuestro país con los Estados Unidos.
¿Quiénes somos?
Lomnitz define el nacionalismo como un concepto que se ubica más allá del matrimonio entre modernismo y cultura indígena. Desde esa perspectiva se interesa mirar a tres personajes: Carlos Chávez, Oscar Lewis y Octavio Paz. De Chávez rescata su aportación hacia lo indígena y su visión como constructor de instituciones, entre otras virtudes; de Lewis reconoce su agudeza al exhibir la discriminación, violencia de género y falta de oportunidades, por citar algunas injusticias, que quedan retratadas en la novela Los hijos de Sánchez; y de Paz rememora a la figura del ensayista atento a la realidad mexicana en El laberinto de la soledad y como puntual lector y crítico de la obra de Sor Juana Inés de la Cruz. Confiesa que conoce mal la poesía de Paz y que le han interesado más sus ensayos que otros recorridos. Registra que Paz, a pesar que nunca perdió del todo su capacidad crítica, “su figura se había vuelto ya un tanto anacrónica”. Sin embargo, no deja reconocer que para él Octavio Paz fue siempre fabuloso.
A manera de conclusión, podría decirse que de unos años a la fecha, Lomnitz ha revisado la crisis de representación de vive México. “Es cierto que no existe nada exclusivamente mexicano en ese tema”, refiere. […] “La velocidad con la que ha cambiado el mundo durante las tres décadas pasadas, ha vuelto difícil conceptualizar los contornos de cada una de nuestras sociedades”. Porque, acaso ahora más que otras veces, “cuesta decir quiénes somos y, sobre todo, encontrar canales de representación política genuina”.
Mary Carmen Sánchez Ambriz
Periodista cultural, ensayista y editora.