La editorial hispano-mexicana Vaso Roto celebra los primeros 150 números de su colección Poesía con un volumen que recoge lo mejor de sus publicaciones durante 15 años. En este catálogo destacan autores mexicanos o españoles de trayectoria asentada así como un amplio registro cosmopolita que abarca treinta idiomas traducidos a nuestra lengua por otros poetas: Ossip Mandelstam, Anne Carson, Adonis, Lêdo Ivo, W.S. Merwin, Louise Glück, Robert Lowell, Ocean Vuong, Li-Young Lee o Charles Wright, entre muchos otros. Con independencia del país y lengua de origen, la cantera de autores tiene una clara vocación universal y la intención de se conviertan en “clásicos del futuro”.
El título del compendio: ¡Oh! Dejad que la palabra rompa el vaso y lo divino se convierta en cosa humana es un verso de Hölderlin, con el que James Merril creó su poema “El vaso roto”; ambos textos inspiraron el nombre y la labor de la editorial dedicada a difundir y salvaguardar el patrimonio de la palabra poética. Como apunta Jeannette L. Clariond, directora del proyecto, poeta y traductora de Anne Carson: “En Vaso Roto hemos trabajado, más que por tradición, por asociación. Un verso nos lleva a otro verso, un poema a su par. Una voz no imita otra voz, la salva. La trae a presente, la rescata. La reelabora para que perviva. Ésa ha sido para nosotros tarea cardinal.” Acompañando esta filosofía de trabajo, ofrecemos una breve selección de lo que encontrará el lector en la antología.

V noci
Ya no cesará el viento en su cascada
ni en mis venas el bramido de las hojas
que el eco multiplica.
Siempre al atardecer
en el color del olivo,
y siempre el pensamiento
en el color de llama
cuando la noche un surco abre al abismo:
espacios prolongados de los brazos.
• Clara Janés, Poesía erótica y amorosa
§
Tierra negra
Requetevenerada, requetenegra, tan cuidada y a gusto,
toda aire y vigilancia, toda en lomas pequeñas,
toda desmoronada, toda en coro dispuesta,
de mi albedrío y mi tierra son tus terrones húmedos…
En días de arar temprano negra tirando a azul,
y en ella fluye desarmado el trabajo…
Un millar de colinas de rumor de labranza:
hay algo en lo redondo que no está rodeado.
Y no obstante la tierra es tropiezo y mazazo.
No hay que rogarle, por más que te humilles antes ella,
el oído se afina con flauta corrompida,
con clarinete al alba se empieza a helar la oreja…
¡Qué grato es al arado el terrón graso!
¡Cómo de abril la estepa se tiende en el revuelo!
Salve, tierra negra: sé valiente, vigila…
negro es en el trabajo y locuaz el silencio.
abril 1935
• Ossip Mandelstam, Poesía (trad. de Aquilino Duque)
§
[música de fondo]
Lo cierto es que llueve. Pensamiento o
liturgia, lo cierto es que llueve.
—Gonzalo Rojas
El agua vino a mí como entra una gallina en casa
ajena: por la rendija —sucia— hasta el zaguán
del patio a la cocina la sala el dormitorio:
encharcando las colchas
levantando las sillas
apagando los cirios.
Fue tanto lo que anduvo
que hay lodo en mis pupilas.
También mojó la finca de mi abuela.
(duramadre cuarenta los valles del recuerdo)
y alguna partitura —catedral sumergida— que entonces me agradaba.
Era un llover tan hondo como nunca había visto.
Así es llover en mí un agua milagrosa
que no me había mojado.
Y me ahogaría.
Pero si hay que morir
(puesto que hay que morir según parece)
fallezcamos de amor por lo que somos
en todas direcciones
contra todos
de rabia y de locura
como los árboles fallezcamos
de luz y sin bajar la vista.
• Luis Armenta Malpica, El agua recobrada. Antología poética
§
Lo que me anima es el miedo
1.
Muchos animales que nuestros padres mataron en América
tenían ojos vivaces.
Salvajemente escrutaban en derredor,
al oscurecerse la luna.
La luna nueva cae en los depósitos de mercancías
de ciudades del sur,
pero que las oscuras manos de Chicago pierdan la luna
no importa a los ciervos
en este prado norteño.
2.
¿Qué está haciendo esa alta mujer
ahí, en los árboles?
Puedo oír a conejos y palomas dolientes
susurrar juntos en la hierba oscura, allí
bajo los árboles.
3.
Salvajemente miro en derredor.
• James Wright, No se quebrará la rama (traducción de Antonio Rivero Taravillo)
§
La luz
A nuestros pensamientos les gusta el silencio
en este amanecer sin pájaros,
el modo en que la luz temprana
toma el mundo tal cual
y no hace comentarios
sobre las manzanas que el viento
hizo caer de un árbol,
o el caballo que se ha escapado
de su cerca y está pastando
tranquilamente entre las tumbas
de un camposanto familiar.
• Charles Simic, El lunático (trad. de Jordi Doce)
§
Deto(nación)
Hay un chiste que termina con: ¿eh?
Es la bomba que dice aquí está tu padre.
Y ahora aquí está tu padre dentro
de tus pulmones. Mira qué ligera
es la tierra después.
Incluso escribir padre
es labrar una porción del día
a partir de una página, deslumbrante bomba.
Hay suficiente luz para ahogarse
pero nunca la suficiente para entrar en los huesos
y quedarse. No te quedes aquí, dijo, mi niño
roto por los nombres de las flores. No
llores más. Entonces corrí. Me interné en la noche.
La noche: mi sombra creciendo
hacia mi padre
• Ocean Vuong, Cielo nocturno con heridas de fuego (trad. de Elisa Díaz Castelo)
Fuente: v.v.a.a., ¡Oh! Dejad que la palabra rompa el vaso y lo divino se convierta en cosa humana, prólogo de Jeannette L. Clariond, dibujos y grabados de Víctor Ramírez, Madrid, Vaso Roto, 2020, 256 p. (reproducido con autorización de Vaso Roto)