14ymedio para Cuba: Una entrevista con Yoani Sánchez

Yoani Sánchez visita nuestro país en el marco del Hay Festival Xalapa 2014. Aprovechamos la ocasión para dialogar con ella sobre su nuevo proyecto periodístico, su lucha y su visión acerca del porvenir cubano.

Tienes un blog que llega a muchos países y una columna en El País. Ahora, el diario 14ymedio que estás haciendo busca llegar a Cuba. Es una reafirmación de que tu lucha ahí adentro.

Sí, a ese público es al que va dirigido fundamentalmente 14ymedio y mi trabajo. Lo que pasa es que también soy consciente de que, muchas veces, para que llegue a ellos, la información tiene que salir. Es curioso, pero en Cuba tenemos un fenómeno interesante que yo llamaría “el efecto boomerang de la información” en el que la noticia sale y afuera siempre hay alguien que de manera voluntaria, espontánea y sin ninguna jerarquía, determina que esa noticia le puede ser interesante a un pariente,  un amigo, o alguien que conozca en la isla. Entonces la reenvía por correo electrónico o hace una llamada, por ejemplo. Nosotros hemos publicado a veces el caso de un derrumbe –que son muy comunes en Cuba, especialmente en La Habana en donde las casas están muy deterioradas y se caen–, la noticia ha salido y cubanos del exilio, que viven cerca, o su familia vive cerca del lugar del derrumbe, y llaman a su familia. Les dicen: “Mamá,  ¿te enteraste que en tal lugar se cayó una casa?” y la madre se está enterando de algo que está a 300 metros de ella por la información que viene del extranjero. Estamos conscientes de ese mecanismo y tratamos de aprovecharlo.

¿Necesitan que alguien de afuera diga que hay cosas que son importantes y no ven?

Sin lugar a duda. Eso me pasó, cuando hago periodismo trato de recordar esos tiempos de mi vida. Yo fui guía de turismo para sobrevivir y ganarme la vida durante 14 años, fundamentalmente trabajaba con alemanes y otros europeos que iban a Cuba. Les enseñaba español y les enseñaba mi ciudad y mi país. Me ayudaban mucho las preguntas que ellos hacían porque, como personas que van por primera vez a un lugar, veían cosas que yo ya no veía. En el periodismo también trato de hacer ver las cosas que ya nos vemos por ser tan cotidianas y tan repetidas. Cosas que se nos han vuelto rutina y normalidad cuando son profundamente aberrantes.

Parecería que mediante el blog y ahora mediante el periódico ves un poder transformador en el periodismo. ¿Porqué hacer periodismo tú que además vienes de una disciplina que es de alguna manera tan anti periodística por estar volcada al pasado, como la filología?

Yo creo en el carácter redentor y reformador del periodismo, en tanto da herramientas a una sociedad primero para poder opinar, que cada uno pueda hacerse su opinión, pero sobre todo para no caer otra vez en ciertos controles que hemos vivido fundamentalmente en Latinoamérica. Yo creo que cuando a una población se le dan herramientas informativas, datos sobre lo que está viviendo, empieza a juzgar con más agudeza porqué se están viviendo así las cosas. Es muy bueno el periodismo como vacuna anti-totalitaria y anti-caudillos porque, si te fijas bien, casi todos estos regímenes autoritarios que hemos padecido en nuestras tierras latinoamericanas se han basado en la desinformación como pilar fundamental, en el control de los medios y en impedir que la gente sepa los detalles de la realidad que está viviendo. Por lo tanto, creo mucho en el periodismo como una herramienta que permite a los ciudadanos empoderarse ante el poder.

Acaso podremos decir que 14ymedio es el primer medio independiente en los años del régimen castrista. ¿Cómo funciona la redacción de este periódico sui generis?

En honor a los que me han precedido, debo decir que ha habido muchos espacios de periodismo independiente en Cuba. Por ejemplo, en el año 2003 cuando el gobierno cubano dio un zarpazo represivo brutal que se conoce como La Primavera Negra del 2003, la mayor parte de los 75 opositores que fueron a prisión habían ejercido algún tipo de periodismo. Había agencias de prensa y eso ha continuado así.

¿Cuál es la distinción de 14ymedio? Para insertarnos en nuestro contexto y que nadie se ponga celoso, la característica fundamental es que es un diario que se actualiza cada día, se hace desde dentro de Cuba, con contenido hecho ahí. No es a la medida de mucho periodismo independiente cubano que se hace dentro de la isla pero que necesita de un medio extranjero que coloque la columna o el reporte, nosotros publicamos desde Cuba y con contenido hecho en Cuba. Esa es nuestra característica. Ahora, ¿cómo se inserta en eso 14ymedio, y como se hace? Con las misma dificultades y precariedades que todo el movimiento del periodismo no-gubernamental. La primera precariedad es la censura, estamos viviendo en un país donde sólo se permiten los medios gubernamentales. Esto es importante enfatizarlo: es un país que vive en un monopolio gubernamental sobre la prensa. Cuando las personas me preguntan: “Ah, ¿y la prensa en Cuba no es privada?”, les digo: “Sí, es privada. Toda la prensa en Cuba es privada, de un partido.” Entonces, ese es el primer obstáculo que tenemos: no podemos tener un periódico legal, no podemos incluirnos en ningún lugar, estamos trabajando en la ilegalidad. En Cuba hay un delito que se llama “propaganda enemiga” en el que se supone que 14ymedio clasifica cada día. Cada minuto que escribimos algo, clasificamos dentro del delito de propaganda enemiga.

Pero no son desempleados ni son enemigos, es gente que no entiende al sistema…

El gobierno cubano lo explica de la siguiente manera: Hay una ley, la ley 88 conocida como la Ley Mordaza que fue la que se aplicó con estos 75 disidentes en el 2003 en la que una de sus clausulas dice: “Si usted publica una información, reporta un hecho, o emite una opinión que pueda ayudar al gobierno norteamericano a recrudecer el embargo o a atacar o dañar a Cuba, usted está incurriendo un delito”. ¿Qué es eso que supuestamente ayuda al gobierno norteamericano? Narrar la realidad. Decir que después de 3 horas para comprar papas, la papa se acabó, el gobierno podría interpretarlo como que uno le está dando armas al enemigo. Y ese es el primer obstáculo y el más grande de los problemas que tenemos que vencer.

Tanto en tu blog como en algunas de las noticias de 14ymedio la vida cotidiana y el día a día son una constante. Parecería que estas pequeñas noticias son aquellas en donde podemos empezar a resquebrajar este régimen tan sólido y tan estructurado.

A veces uno piensa, ¿cuál es el lector? ¿a quién podría interesarle? Yo pienso en mi madre que durante 35 años trabajó en los taxis. Es una persona realmente muy sencilla. Cuando yo me siento a conversar con mi ella y le hablo de derechos humanos, de la necesidad de libertad, de la democracia que está por llegar, mi madre me escucha con respeto pero después me dice: “Ya ya, que me duele la cabeza”. Sin embargo, cuando yo me siento con mi madre y le digo: “Mami, ¿ no te has dado cuenta de que el año pasado para comprar una libra de cebollas, tú necesitabas trabajar todo un día y este año para comprar una libra de cebollas tienes que trabajar dos días completos y con el salario de dos días comprar una libra de cebollas? ¿a ti no te parece que algo está mal aquí? Ella sólo dice: “Este país tiene que cambiar”. Entonces pensando un poco en eso, sin buscar la simplicidad, buscamos los problemas que son los verdaderos resortes que pueden mover al cubano común a decir: “Aquí algo está mal, algo no funciona bien”. Esos resortes son fundamentalmente los que afectan al bolsillo y al plato.

¿Por qué  el diario se llama 14ymedio?

Muy buena pregunta. Primero, cuando estuvimos buscando nombres quisimos rehuir a todo lo que tuviera en el nombre “Cuba” porque todo mundo quiere apropiarse el nombre de la nación. En Cuba todo se llama “Cuba”. Ahora hay una marca de tabaco Cubatabaco, una renta de autos Cubacar, una empresa de turismo Cubatour. Un poco más de creatividad señores. Por otro lado, nacimos en un piso 14 de un edificio modelo yugoslavo –que es donde está mi casa– en el año 14. Cuando empezamos a mirar esas coincidencias nos dimos cuenta de que los números son el lenguaje más universal, tienen traducción a todas las lenguas, todos comprendemos los números. También en el nombre de 14ymedio estaba la “y” que es una herencia de mi blog Generación Y  y la palabra “medio” que en español está a medio camino entre mitad y medio de prensa. Así que llegó como una inspiración y nos dimos cuenta que nos pegaba muy bien. Y sobre todo, quisimos generar esa pregunta, cuando te preguntas: “¿Por qué se llama así?” te da curiosidad, y la curiosidad es un elemento vital para tener atracción por algo.

Hay un famoso discurso de Fidel a los pies de la escalinata de la Universidad de La Habana a los intelectuales y en donde les dice “Dentro de la revolución todo, fuera de ella nada” ¿Ha cambiado la relación del régimen con los intelectuales? 

Ese discurso es muy conocido porque marcó el comienzo de una etapa gris en la relación del poder con la intelectualidad cubana. Cuando Fidel dijo esa frase, en realidad estaba poniendo los límites muy claros a qué tipo de creación artística se iba a permitir en el país. A partir de ese momento comenzó una verdadera cacería de brujas contra intelectuales que no querían someterse a esos estrechos límites. Algunos sufrieron mucho como el propio José Lezama Lima, Reinaldo Arenas o Virgilio Piñera. Hay nombres que fueron obligados casi al ostracismo editorial y al insulto. Después vino el tristemente célebre “Quinquenio gris” con el manto de la censura total sobre el arte y que intentó imponer el modelo soviético en el teatro y la escritura, incluso se nos quiso vender el realismo socialista como el camino para el arte. Querían que los pintores pintaran campesinos felices, que los escritores hicieran cuentos y novelas sobre obreros consagrados que ganaban la emulación.

Afortunadamente ese modelo no logró calar porque Cuba es una potencia de creación literaria, poética, plástica, artística  y eso no se puede borrar tan fácilmente con modelos impuestos del Partido Comunista, pero hizo mucho daño. Hasta el día de hoy la relación de los intelectuales con el poder de Cuba es una relación muy difícil que se ha saldado lamentablemente con la sumisión de la gran mayoría y el exilio de los más incomodos. Entonces, ahora mismo, los intelectuales en Cuba se cuidan mucho de poner palabras complicadas una detrás de otra porque eso les puede costar migajas. Como decía anoche: migajas como una cuenta de correo electrónico que pueda revisar desde su casa, la posibilidad de comprar un auto, la posibilidad de viajar al extranjero. Con esas minucias han comprado a la mayor parte de la intelectualidad dentro del país. Cosas que en Cuba te cambian evidentemente la vida.

¿Al régimen cubano, con la tecnología, se le está acabando la definición que ha tenido del enemigo?

Sí, pasan varias cosas. Durante muchos años desde dentro de la isla sólo se escuchaba la voz oficial, o sea, el exilio siempre ha tenido una voz fuerte denunciando el asunto, pero dentro de la isla sólo salía la voz oficial. Entonces, cuando la voz oficial etiquetaba a alguien de enemigo o de vendido al imperialismo, uno no tenía la otra parte de la historia. No tenía la voz del otro a no ser que ese otro se acabara yendo del país y contara su versión de los hechos. La tecnología viene a desbaratar todo eso porque le permite a los supuestos acusados de enemigos hablar en primera persona, tener sus propias plazas y sus propios micrófonos. Ya ahí empezó a desarmarse todo porque somos seres humanos y cuando escuchamos hablar a otros, y conocemos su vida y sus historias, tendemos a no dejarnos guiar por lo que dicen los grandes poderes en ese momento del encuentro físico o virtual. Yo quiero conocer a una persona, quiero acercarme a su vida y quiero ver cómo escribe, después de verlo un rato me doy cuenta de que ama a su país, que quiere lo mejor para su nación y que está profundamente preocupado o preocupada por su isla. Entonces ya ahí empiezan a desarmarse algunas cosas. Ese es el momento que estamos viviendo ahora.

Justamente en el ahora, jugando con el titulo de tu blog, ¿cuál es la “generación z”? La generación siguiente: la de tu hijo.

La generación de mi hijo que ya va a cumplir 20 años es una generación muy apática. El exceso de discurso político en las escuelas desde muy pequeños los ha hecho protegerse con una aparente máscara de apatía, que yo espero que se pueda resquebrajar llegado el momento, yo también fui una adolescente apática. Es una generación que ha desarrollado incluso habilidades biológicas muy interesantes como no escuchar lo que no les interesa. A veces mi hijo viene de la escuela y es una fecha oficial y yo le pregunto: “¿Qué dijeron en el matutino?” y él me dice: “No sé, no me acuerdo”. Le digo: “Pero tú estabas ahí todo el tiempo, lo escuchaste.” Y me dice que no oyó nada. Tienen una capacidad de cerrar los oídos a lo que no les interesa y no oyen. Es una generación que tiene sus ojos puestos en la migración, la mayoría quiere escapar del país, pero también es una generación más cosmopolita, más internacional que ha nacido en Cuba pero se sienten ciudadanos del siglo XXI y del planeta.

Ya te decía que son apáticos, y yo los prefiero apáticos que fanáticos. De la apatía se despierta el fanatismo. Tengo esperanzas porque, si bien no parecen tener la dosis de rebeldía necesaria para cambiar las cosas por el momento, sí tienen la voz y la apatía necesaria para no transmitir el discurso oficial a sus hijos.

El discurso del régimen parecería que es un discurso que quedó entre los viejos. ¿Qué va a pasar con él?

No puede prolongarse un sistema que se ha hecho a la imagen y semejanza de un hombre. Cuando ese hombre muere, muere el sistema. Será agónico, prolongado, querrán rescatarlo, llenará los discursos de frases de “a pesar de la muerte de Fidel o de Raúl seguiremos adelante”. Pero esas son sólo palabras vacuas, la realidad es que no veo un mantenimiento del actual modelo cubano sin las dos figuras que lo han impulsado y lo han impuesto.

¿Qué de aquel viejo sistema se va a heredar en el nuevo sistema? Es una pregunta que también nos hicimos en México en su momento.

Lo peor. Lamentablemente, por culpa del actual gobierno –es la responsabilidad absoluta de ellos– se ha ralentizado tanto el cambio, que yo creo que va a haber una fractura en muchos sentidos. Una fractura que en un primer momento nos traerá cosas muy tristes y muy desagradables porque veremos a esos mismos que hoy están reprimiendo, a esos mismo que hoy están gritando con signos oficialistas y mandando a callar a los otros, convertirse quizá en los empresarios con más dinero de todo el país. Ese es el legado del castrismo. Es triste y habrá que reforzar las instituciones, tener una prensa que denuncie eso, pero yo no veo ahora mismo como vamos a poder evitarlo porque se están repartiendo el pastel. Ya saben que el final llega, tienen buen olfato porque son oportunistas y todo oportunista huele el futuro. Son capaces de hacer cualquier tipo de concesiones por mantener una posición de poder. Incluso con las fuerzas más oscuras como puede ser  el narcotráfico. Vienen tiempos difíciles y hace falta un periodismo incisivo, responsable y que le plante cara a eso.

 

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Publicado en: Ensayo literario