Esta semana, el New York Times publicó en su sitio en línea una serie de videos: Three Short Films About Peace. Se trata de un tríptico de cortometrajes de la autoría del reconocido documentalista Errol Morris, cuyo trabajo siempre es meritorio de análisis. Como su nombre indica, los cortometrajes están unidos por el hilo conductor de la paz, o mejor dicho, por la búsqueda de la misma.
Cada video se centra en un momento específico de la vida de tres personas en contextos distintos, pero con la misma motivación: aportar algo a sus comunidades. Acaso la idea parezca poco atractiva, pero cobra sentido al conocer a los protagonistas. Leymah Gbowee, por ejemplo, narra el sueño que la motivó a protestar en medio de la carnicería que fue la guerra civil en Liberia. Hastiada del desgaste y las tragedias que los años de conflicto armado habían dejado a su paso, un sueño hizo que se atreviera a hacer lo inimaginable: desafiar al criminal de guerra Charles Taylor.

Lejos de ahí, y varios años antes, un electricista sería despedido, injustificadamente, del astillero de Gdansk, en Polonia. Su nombre: Lech Walesa. Los hechos que sucedieron a ese momento habrían de convertirse en el mayor y más abierto desafío al régimen comunista de Polonia. Walesa y su movimiento sindicalista Solidaridad ganarían el control del senado polaco un año antes del desplome de la Unión Soviética.
Bob Geldof, en Inglaterra, describe el mejor momento de su vida. Frente a miles de aficionados en el estadio de Wembley, cae en cuenta que lo que inició como un pequeño proyecto había crecido más de lo que podría haber imaginado. Su iniciativa de buscar artistas para grabar canciones y ofrecer conciertos para recaudar fondos, mandaría cientos de millones de dólares a África.
En todos los cortometrajes que componen este tríptico la manufactura de Morris es, como siempre extraordinaria. El realizador es, además, un brillante entrevistador: un equilibrio entre carisma e inteligencia. Estos pequeños cortos pueden servir de buena introducción para quien no esté familiarizado con su obra.
Sin embargo, el ejercicio tiene un flanco débil. Después de escuchar las extraordinarias historias de Gbowee y Walesa, la elección de Geldof es un tanto decepcionante. Tanto en Liberia como en Polonia, los luchadores se enfrentaron de frente con un enemigo que los superaba y que podía hacerlos desaparecer sin dudarlo –y sin embargo no lo hizo. Los horrores de la guerra y el temor que inspira el Estado autoritario no pueden compararse con una, si bien intencionada, intrascendente iniciativa filantrópica como fue el Live Aid de Geldof.
Haciendo a un lado lo anterior, vale la pena revisar esta serie de videos. En momentos en los que el Nobel pone la paz en boca de todos sin que sepamos bien qué significa, es sensato ponerle rostros que nos ayuden a comprenderla.
Three Short Stories About Peace puede verse aquí.