
Pocas cosas tan autodescriptivas como decir: “Me contrataron para hacer un trabajo sucio, lo hice, no me pagaron y ahora denuncio a mis contratadores”. (@aguilarcamin)
Hace veinte años yo sabía perfectamente para qué era el clítoris, pero es que había viajado al futuro. (@AlmaDeliaMC)
He visto muchos hombres temblando junto a la mujer que aman. Temen por ella con más fuerza que por sí mismos. (@magamastretta)
“Quiero un poeta”, dijo el sospechoso a los detectives que lo interrogaban. (@JoacoMattosOmar)
Un tuit es una nota que se amarra en la patita de una paloma y no sabemos a qué ventana va a llegar. (@Guashabita)
Los niños de hoy en día no vienen con el pan debajo del brazo sino de una vez con la mano estirada. (@juanalajirafa)
El año está plenamente iniciado cuando empiezan a leerse por aquí las odas a “las jacarandas” de los mexicanos. (@Cararanda)
Si la fórmula “Pienso, luego existo” no fuera famosa y se le hubiera ocurrido a un tuitero conocido, probablemente habría sido tendencia durante unos días, por idiota. (@luisharistizbal)
De la vida aprendí que quien te quiere cerca, se nota a distancia. (@JuliQuimi)
Tal vez el destino nos puso en el mismo camino, sólo para demostrar que a veces hace las cosas correctas. (@CentauroOscuro)
El aire fresco de la mañana, ese alimento. (@Oliviaocam)
Fe es creer en algo que usted sabe que no es cierto. (@elgranPerich)
Queridos robots: Cuando nos dominen, recuerden que yo siempre estuve de su lado. Mátenme sin dolor. (@mirdibah)
Ese momento incómodo entre el colegio y la jubilación. (@ninio_corneta)