The Ides of March o una carta de desamor

Es bien sabido que George Clooney tiene los dos pies bien metidos en la política y que es demócrata, y que en su momento fue ferviente hincha de Barack Obama. El actor y director fue una de las celebridades hollywoodenses que apoyaron al candidato demócrata, entonces un senador de poca experiencia, en su aventura por en pos de la Casa Blanca en 2008. Tres años después y en víspera de la batalla por la reelección, uno esperaría que un filme sobre campañas presidenciales dirigido por Clooney reafirmara su lealtad al proyecto Obama. Con The Ides of March, sin embargo, sucede todo lo contrario. Clooney dirige una cinta con diversos guiños a la campaña del Yes We Can en que las políticas presidenciales son un juego de mentiras y en que los sueños son pisoteados para dar paso al cinismo. La historia de un joven estratega político, Stephen Meyers (Ryan Gosling), quien es movido por la convicción política en un juego motivado por todo menos por el idealismo ofrece similitudes tanto estéticas como discursivas con la era Obama (el afiche de la campaña de Morris hace referencia de forma evidente al que Shepard Fairey hizo para Obama). Meyers trabaja en la campaña del gobernador Mike Morris, interpretado por el propio Clooney y quien tiene  Tras bambalinas, las promesas grandilocuentes y vacías se venden para alterar la intención de voto, a sabiendas de su imposibilidad práctica; tras bambalinas, los mentados endorsements son jugadas ventajosas en el ajedrez político; tras bambalinas el candidato es un mero producto que exterioriza todo un rango de intereses; tras bambalinas Morris tiene el mismo talón de Aquiles que casi todo hombre con poder, las mujeres jóvenes. Morris resulta, de tal forma, un híbrido entre Barack Obama y John Edwards, eterno contendiente demócrata cuya carrera se fue por los suelos tras hacerse pública su infidelidad. Más que una carta de amor, The Ides of March es una misiva llena de despecho. En los diálogos hay numerosos reclamos a las declaraciones vacías de parte del Partido Demócrata, y un cinismo avasallador en cuanto al ejercicio de la democracia en Estados Unidos. –César Albarrán Torres (@cesar_pescado).