Ciudad de libros

Si Marlon Brando fuera un gato

Es un gato negro, guapo a lo Marlon Brando en sus mejores años, abdomen de “lavadero”, figura espigada y gabardina típica de su oficio. Es el detective privado John Blacksad, protagonista de un comic noir que causa furor en Europa. Blacksad mora en Estados Unidos afrontando la corruptela de los principios de la Guerra Fría […]


La ciencia del olfato: cerebro y nariz

Con guante blanco

La ciencia del olfato: cerebro y nariz

Su logro, a grandes rasgos, consistió en el descubrimiento de los receptores olfativos y la organización del sistema olfatorio. Esto es, la existencia de unos mil genes que sirven de receptores olfativos, los cuales son capaces a su vez de reconocer y memorizar más de diez mil diferentes olores. La hazaña fue doble: redefinió la manera de entender al olfato y lo colocó en el centro de la discusión.


Curadero

Delfos baila lo bailado

En la danza hay clásicos innegables, coreografías que se representan una y otra vez a fuerza de la tradición, de la costumbre del público y del invierno. Las variaciones entre una y otra representación son mínimas, la esencia coreográfica se mantiene y Don Quijote siempre es de Petipa. Pero hay otras maneras de bailar lo […]


Ensayo literario

Alfredo Corchado: cuando el reportero se vuelve su propia nota

Corchado nació en San Luis de Cordero, Durango, hace más de medio siglo, pero se mudó a Estados Unidos con su padre –un bracero–, su madre y siete hermanos. Al contrario de muchos mexicanos cuyo sueño siempre ha sido el “americano”, decidió volver a México después de graduarse y trabajar en la prensa local estadounidense. Fue el Dallas Morning News el que lo hizo cruzar la frontera de regreso en 1994. Desde entonces y hasta hoy se desempeña como corresponsal del periódico en el país.


Releer a Edgar Morin

Cine

Releer a Edgar Morin

La producción fue el resultado de un creativo encuentro entre Jean Rouch, antropólogo que ya tenía una trayectoria como videoasta cuyo lugar de trabajo había sido básicamente el África, con el sociólogo Edgar Morin que para ese momento no era todavía un académico tan conocido. Morin había escrito libros de cine (El cine o el hombre imaginario y Las estrellas: mito y seducción del cine), y Rouch había elaborado una docena de documentales sobre la vida en Nigeria. Se dice que la idea de hacer una película surgió de una crítica cruzada: mientras que uno solamente escribía sobre el cine, el otro sólo hacía documentales etnográficos de sociedades alejadas y nunca de su propio entorno. Y así nació Crónica de un verano, que obligó al sociólogo a dejar los libros y agarrar una cámara, y al etnólogo a filmar París y los suyos.


Ciudad de libros · Florilegio

Jaime Sabines. Escribir para no desvanecer

Sabines hablaba como escribía, por lo que sus palabras, al ser conducidas a la reflexión del oficio creativo mostraban al poeta pensador, filósofo, ensayista y crítico literario que había detrás de ese hombre que reflexionaba sobre la condición humana. En este libro, la voz interna del poeta charla consigo misma.


Ciudad de libros · Reseña

Habitaciones de papel

El lector se encontrará con más de 30 narradores que se preguntan si existe una diferencia entre la pasión y la obsesión, no sólo al escribir, sino en todas las cosas. La mayoría de ellos lo entiende como la facilidad con la que una pasión se transforma en una obsesión y cómo la constancia en el oficio de contar historias puede hacer que esa transformación sea satisfactoria.


En el bolsillo de un periodista cabe más que un lápiz

Curadero

En el bolsillo de un periodista cabe más que un lápiz

  Yo no conocía a Héctor García. Entré al Museo de Arte Moderno sintiéndome de esos turistas tan comunes como desagradables cuando uno es baquiano. Con la cámara de fotos escondida, me sentí ridículamente importante y con una sensación de absurda desconcentración ante lo que estaba por ver. “Yo no vine a conocer museos, quiero […]


Ciudad de libros · Reseña

La fractura mexicana de Roger Bartra

Estaba en el Fondo de Cultura Económica de Miguel Ángel de Quevedo, tomé el libro de un estante y lo empecé a hojear. Con Bartra siempre dejo que me guíe la intuición. Los dedos se detienen donde se encuentran las ideas que me interesan, es azaroso. Empecé por el último capítulo: “memorias de la contracultura”.