Lars von Trier presenta una cátedra con ínfulas de suma erudición. Como narrativa, los diálogos son de una inverosimilitud francamente risible; como «ejercicio filosófico» es pedante y pretencioso.
Lars von Trier presenta una cátedra con ínfulas de suma erudición. Como narrativa, los diálogos son de una inverosimilitud francamente risible; como «ejercicio filosófico» es pedante y pretencioso.