Memorias (Francia, 2014)
(Les Souvenirs)
Director: Jean-Paul Rouve
Género: Drama
Guionista: David Foenkinos y Jean-Paul Rouve
Actores: Annie Cordy, Michel Blanc, Mathieu Spinosi y Chantal Lauby

memorias

Una muerte, un asilo y una jubilación. Estos son los tres sucesos de los que se valen el escritor David Foenkinos (Delicacy, 2011) y el director Jean-Paul Rouve (Quand je serai petit, 2012) para desarrollar Memorias, un coming of age ligero y conmovedor en el que Romain Esnard (Mathieu Spinosi), un estudiante de literatura, debe encontrar a su abuela, Madeleine (Annie Cordy), quien ha desaparecido del asilo. A esta situación se suma la crisis del padre de Romain (Michel Leblanc), un hombre que se enfrenta a una relación marital en decadencia y a la incertidumbre tras la jubilación.

Jean-Paul Rouve retrata en Romain y Madeleine una relación abuela-nieto entrañable. La anciana se encuentra en un momento de soledad insufrible, tanto por el fallecimiento de su marido, como por la decisión de sus hijos de mandarla al asilo tras un accidente doméstico. La única persona en la que encuentra una conexión genuina es en su nieto, con quien comparte un gran sentido del humor. A lo largo de la cinta los vemos convivir de una manera que daría envidia a cualquiera. Madeleine y Romain no sólo son familia, son cómplices. Y eso es precisamente lo que nos hace enamorarnos de la historia.

Lo segundo que atrapa es el personaje de Romain en sí mismo. No se trata de una actuación en la que Spinosi despliegue sus dotes dramáticos y nos deje boquiabiertos, pero logra ganarse el corazón del público gracias tanto a su carisma en pantalla como a la ligereza con la que fue escrito el personaje. Romain, cuya vida está incompleta por falta de una mujer a la cual amar, representa el optimismo en la vida de sus padres y de su abuela. A lo largo de la historia lo vemos mantener una actitud positiva —sin rayar en lo cursi— incluso en los momentos más deprimentes.

El único pecado de la cinta es ser muy predecible: una abuela solitaria que se escapa del asilo tras la muerte de su esposo, un joven en busca del amor… todos sabemos en qué suelen terminar esas historias, y en Memorias no es la excepción. Muchas veces esperamos que el cine europeo, en parte gracias a su contexto cultural, sea pesado, sobreintelectualizado y casi revelador. Y de ir con esa mentalidad, la obra de Rouve podría resultar decepcionante. Hay que tomarla como lo que es: una película palomera con acento europeo. Hay risas, hay momentos duros, hay un poco de romance, pero no hay nada que no se haya visto antes. Una vez advertido esto, la cinta es muy  recomendable para amantes del cine fácil y ligero, pero de buena calidad, y para francófilos dispuestos a dejarse seducir por paisajes franceses y la música de Julien Doré.

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Publicado en: Cine