Por qué, como mexicanos, sí hay que celebrar Gravity

Gage SkidmoreTodavía recuerdo con claridad aquellos años en los que Babel (2006) también estaba nominada a los Oscar y creo haber tomado, con un argumento totalmente racional o calculado, la misma postura sobre los mexicanos en Hollywood que Carlos Puig en su artículo de hace un par semanas: “El Oscar de Cuarón no será para México”. Pero esta embriaguez y ansias de crear provocadas al ver que un mexicano es reconocido en Hollywood con el globo de oro me ha puesto a reflexionar si Gravity (2013) de Alfonso Cuarón puede ser un orgullo del cine nacional o no. Un mexicano que no pertenece a una generación de cineastas internacionales con mucha influencia, sino a una generación de cineastas mexicanos que se han convertido en íconos internacionales. ¿Por qué no estar orgullosos?

Definitivamente creo que hay algo que se ha hecho bien en el cine nacional en los últimos cincuenta años (el CUEC, el CCC, la 226) y que finalmente no ha dejado de ser un proceso del cual apenas en los últimos veinte años hemos visto los resultados. Que mexicanos como Amat Escalante o Carlos Reygadas sean premiados en el festival de cine de Cannes con el premio al mejor director no es “lo de siempre”. Que Guillermo del Toro haga una película de 190 millones de dólares (Pacific Rim, 2013) no es cualquier cosa. Que Alejandro González Iñárritu haya dirigido a tantos grandes actores como Brad Pitt, Sean Pen, Javier Bardem, Cate Blanchett o Gael García es con lo que cualquier cineasta soñaría. Esto no es coincidencia, no deberíamos estar acostumbrados a ello: y por eso tampoco deberíamos contener nuestra euforia.

Gravity no solamente está dirigida y escrita por Alfonso Cuarón, también está fotografiada por Emmanuel Lubezki y co-escrita por Jonás Cuarón, sabemos que Gravity se sostiene con ayuda de intelecto y creatividad mexicana. Pero más allá de que tanto director de fotografía y director sean mexicanos, muchos dirían que el cine no se puede reducir a una persona, dos o tres. El cine es un trabajo en equipo: producción, diseño de producción, actores, etc. Este argumento en apariencia justificaría decir que definitivamente la película no es mexicana. En algunos casos se podría decir que es así, pero en el caso de Gravity, la película (con todo y su impresionante presupuesto, actores reconocidos y demás) no deja de ser “cine de autor” porque el guión es del mismo Alfonso Cuarón, quien además de ser el director, es el editor.

Una película deja de ser cine de autor una vez que la creatividad del director y del guionista se subordina a las leyes del mercado, al productor, a las exigencias del actor y demás. En el cine de autor tanto el director-guionista como sus colaboradores son necesarios, pero el director solamente puede ser uno. El resto del equipo podría estar conformado por distintos integrantes y aunque sin duda el resultado sería diferente, la marca del director no dejaría de estar presente.  Y es esa “huella” justamente lo que hace el cine de autor.

Como característica muy particular en esta ola de cineastas mexicanos, podríamos decir que también el director de fotografía es esencial en el momento de imprimir la huella: Guillermo Navarro, Rodrigo Prieto y Emmanuel Lubezki son algunos ejemplos. El escoger a colaboradores cercanos, como lo es Emmanuel Lubezki para Alfonso Cuarón, es una decisión que influye fuertemente en una película para convertirla en cine de autor. Un plano secuencia de Lubezki y Cuarón no es un estilo ajeno al discurso, al contrario, éste refuerza la mirada en el contexto o en temas secundarios de la narrativa y en el cine de Cuarón el trasfondo siempre es la trama principal. En el contexto de Gravity el poder de la reflexión y la meditación ante la desolación está representado con el espacio (es una doble apariencia) es clave para el desarrollo del personaje de Sandra Bullock y de nosotros mismos al apreciar la obra. En fin, en el cine de autor no hay cine sin el director-guionista, y Alfonso Cuarón es mexicano, ¿hay motivos suficientes para celebrar por ser mexicanos? Ustedes concluyan.

¿Pero qué es lo que hay que celebrar? Claramente no es aquello que Puig insinúa: Cuarón jamás pudo haber tenido la oportunidad de hacer Gravity en México. Pero sí podemos celebrar que ser mexicano no es un obstáculo e incluso podemos decir que la identidad mexicana tiene ansias de crear y de mostrase capaz. ¿Por qué insisto en vincular a estos cineastas con México? Por que nunca hubiera existido la amistad entre Tenoch y Julio en Y tu mamá también si los hermanos Cuarón no hubieran sido estudiantes del Colegio Madrid, aquella escuela privada (fundada por refugiados españoles en la Ciudad de México) donde se disipa la frontera entre la clase media y la clase alta; jamás se pudo haber hecho Pos Tenebras-Lux en algún otro estado que fuera el de Morelos, y con la ausencia de la pluralidad mexicana y su desigualdad social; Biutiful y El Laberinto del Fauno no serían lo mismo sin esa especie de realismo mágico que desbordan y ya ni hablar de Miss Bala, de Gerardo Naranjo, o de Heli de Amat Escalante.

Niko.tp11@gmail.com

 

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Publicado en: Cine

12 comentarios en “Por qué, como mexicanos, sí hay que celebrar Gravity

  1. Estoy de acuerdo en que tanto Cuarón como Glez. Iñárritu han hecho cine de autor en el extranjero; lo cual no significa que sus películas sean en sí la octava maravilla, pero sí ha quedado claro que cuando se dispone de un presupuesto de primer mundo, los resultados son semejantes a los que estamos acostumbrados a ver en el cine importado que nos llega. Y es un hecho que es todo un logro de ellos haberse introducido en el cine gringo y de ahí a otras partes. Ahora ya habrá antecedentes para nuevos cineastas.
    Con respesto al cine de Cuarón, me parece que le da claramente prioridad a la imagen sobre el contenido; incluso, pareciera que a partir de imágenes que él quisiera ver, construye una historia. Por ejemplo, recuerdo un plano secuencia adentro de un automóvil en Children of Men. Debe haberse divertido bastante filmándolo, pero es totalmente irrelevante para la trama, incluso, provocó que se descuidara en el timing de los “zombies” que amenazaban a los pasajeros del auto; pero Cuarón pudo tener su plano secuencia. Saludos.

  2. Muy bien. Yo estoy de acuerdo con el autor de este texto. Pero eso creemos nosotros, él dijo esto:Al final de cuentas no es una película mexicana; sí, hecha por algunos mexicanos, pero en el contexto de un cine internacional; a lo que voy es que hay películas como las de Amat Escalante (Heli) que ganan en Cannes o San Sebastián y no se da tanto festejo y no hay que perderse de la realidad de las cosas. Lo que sería muy triste es que los cineastas sientan que para desarrollarse deban salir de México; sí tiene que ver con apoyos financieros, a la distribución, pero hay películas ciento por ciento y de temáticas mexicanas”.

  3. Qué nocivo es el nacionalismo. Aferrarnos a la idea de celebrar a Cuarón por ser mexicano sólo delata cuan tristes y necesitados “estamos” de un poco de éxito, venga de donde venga y como sea. Dejen de construir castillos de aire, la realidad mexicana, si bien comienza a ver la luz, está lejos de adjudicarse los triunfos de mexicanos en el extranjero. Si Carlos Cuarón gana el Oscar o no, no debemos celebrar y alegrarnos por su nacionalidad, porque sería vil y mezquino, debemos celebrar y alegrarnos, por encima y a pesar de todo, simple y llanamente, por su arte, Todo lo demás no sería más que la miseria tradicional de un país mediocre, al que históricamente no le ha importado cómo ganar algo, siempre que lo gane.

    1. No estoy de acuerdo que el hecho de que celebremos que gane un premio internacional un paisano sea nocivo. Al contrario. Además no creo que soñó en México nos de gusto que gane un mexicano es un fenómeno universal. O que hasta cuando alguien gana algo y es dei país y me da gusto significa que soy mediocre. Me parece un comentario en el sentido de criticar por criticar lo que denota mayor mediocridad.

  4. Hasta hace poco yo estaba contento de que un director mexicano hubiera hecho una película nominada al óscar. Pero mi gusto se acabó cuando miré a Cuaron decir que debido a que no había recibido ninguna ayuda en México por su film, esa película no debía considerase mexicana por ser él mexicano; que esa película debía considerase inglesa. Ver esa declaración me hizo ver cuan malagradecido puede ser una persona y qué lástima que Cuarón se deslinde tan miserablemente. Bueno, después vi la película y pensé ver una maravilla pero la verdad no me gustó. Allá él y su película.

    1. Mal agradecido ¿por qué? la realidad nacional es que nadie te apoya a menos que ganes algo en el extranjero.

  5. Es cierto que Cuarón tiene sus propias razones para hacer los comentarios hechos, nadie ha estado en sus zapatos y en lo personal me da gusto que haya triunfado, ¿quien no quisiera triunfar en su propio ramo laboral?… Por favor, de verdad que en nuestro país cuando se ve que alguien escala y ahí si hay unión para darle el bajón, una verdadera pena.

  6. No quisiera comentar sobre si está bien o no celebrar Gravity como mexicanos; enorgullecerse de un triunfo ajeno es un sentimiento personal de cada quien.
    Lo que sí me intriga es la tésis en la que el autor basa todo su artículo; Gutiérrez Nakatani llama a Gravity “cine de autor”…Cierto, el director es también guionista. Pero más tarde comenta: “Una película deja de ser cine de autor una vez que la creatividad del director y del guionista se subordina a las leyes del mercado, al productor, a las exigencias del actor y demás.” Mi pregunta es: ¿Vió la película? De verdad cree que Gravity no se subordina a las leyes del mercado? Cree usted que fué casual haber escogido a Sandra Bullock y a George Clooney? Sabe el autor qué condiciones le impuso o no la Warner Bros a Cuarón? Porque si lo sabe, que nos lo cuente; sería un mucho mejor artículo.

    1. Excelente comentario. NO es cine da autor. Que “lindo” que sea mexicano, pero no vi al pueblo de México adentro de “Gravity” sino el hermosísimo eros de Sandra Bullock. SIn embargo, respeto la histeria y los aplausos. Y sí sentí algo de emoción cuando pronunciaron “Alfounso”, para que lo voy a negar.

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