Por qué “Battle of the Bastards” fue uno de los mejores episodios de Game of Thrones

Director: Miguel Sapochnik
Guionistas: David Benioff y D.B. Weiss

ADVERTENCIA: El texto contiene spoilers del noveno capítulo de la sexta temporada de Game of Thrones.

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El número nueve tiene ya un significado especial en el universo de la serie Game of Thrones; desde la primera temporada, los televidentes presenciamos con tristeza la muerte de uno de los personajes más relevantes: Eddard "Ned" Stark (Sean Bean); en la segunda, en ese mismo número de capítulo, se dio la batalla de Blackwater, y en la tercera, en uno de los episodios más impactantes de la serie, presenciamos el asesinato desalmado de Robb Stark (Richard Madden) y su madre Catelyn (Michelle Fairley) en la famosa “Boda Roja”.

La sexta temporada no iba a ser la excepción, y ya desde el título: "Battle of the Bastards", y el corto, se nos adelantaba un episodio épico.

Al frente de la batalla había dos oponentes: Jon Snow (Kit Harington) y Ramsay Bolton (Iwan Rheon) —junto a Joffrey, de los villanos más memorables de la serie—.

Pero la épica batalla entre ambos no sólo cumplió, sino que superó cabalmente las expectativas; nunca se había presenciado una secuencia de esa magnitud en una serie de televisión, cada escena logró que cualquier otra serie pareciera un mero intento de televisión, un juego de niños.

Y no fue fácil. Para la filmación de esta secuencia, de acuerdo con el director del capítulo: Miguel Sapochnik, se requirieron casi 30 días de rodaje, 600 miembros del equipo de filmación, 70 caballos, 500 extras y 160 toneladas de grava. Valió la pena; la acción lució perfectamente coordinada y, a diferencia de lo que ocurre en algunas películas de gran presupuesto, la escala de los acontecimientos estuvo unida con los personajes; no sólo eran hombres peleando, sino esos personajes que tanto conocemos y queremos. Seguramente todos sufrimos y nos estresamos igual con lo que el destino le tenía preparado a Jon Snow.

Sí, podría cuestionarse la resolución del conflicto pues fue casi un deus ex machina (parecido a lo que pasó cuando el ejército de Stannis salvó a Snow en la cuarta temporada), pero, como fanáticos que hemos sufrido tantas (quizá demasiadas) pérdidas a lo largo de seis temporadas, fue sumamente reconfortante ver que por una vez los ‘buenos’ ganaran, que los Stark, a pesar de haber perdido a Rickon en el proceso, resultaran triunfantes.

La entrada a Invernalia fue otro momento memorable, pues desde que había sido destruida en la segunda temporada no habíamos visto izarse en el Norte el estandarte de los Stark; pero esto se logró gracias a la ayuda de Littlefinger (Aidan Gillen), de los “salvajes”’ y del gigante Wu Wun —quien al estilo de Hodor—, logró que una puerta cambiara el destino de los Stark.

Claramente, el objetivo era recuperar su tierra, pero Snow quería también derrotar a Ramsay por el dolor que éste le causó a su hermana Sansa (Sophie Turner), quien en la quinta temporada fue emocional, física y mentalmente abusada por este sádico villano.

En sus últimos momentos Ramsay le recuerda: “Soy parte de ti”, y sí, nada de lo que Sansa haga podrá hacer que olvide, pero no por ello resulta menos placentera su venganza, o que disfrute cada instante del proceso.

En otro lado de Westeros, en Meereen, se libró una batalla muy distinta, la de Daenerys Targaryen (Emilia Clarke), quien defiende con todas sus armas —remarquemos: tres dragones— de los “maestros” que amenazaban con derrocarla.

Los efectos visuales, a cargo de Joe Bauer, cumplieron cabalmente y nos convencieron de que la “Reina de los Dragones” es capaz de sobrevolar los cielos con completo control de Drogon Rhaegal y Viserion, además de poseer el carácter y fuerza necesarios para defender su reino.

Por último, no hay que dejar de mencionar la nueva alianza entre Daenerys y Theon (Alfie Allen) y Yara (Gemma Whelan) Greyjoy, los hermanos que prometieron lealtad, y 100 barcos, a Daenerys, a cambio de que ella les ayude a recuperar el trono de las Iron Islands. La secuencia incluyó diálogos sumamente inteligentes, y divertidos, sobre todo lo que se avecina.

Por lo pronto, contamos las horas para el final de temporada, el capítulo más largo de toda la serie: ¡69 minutos! Como decía Stannis Baratheon (Stephen Dillane): “We go forward, only forward…”.

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Publicado en: Televisión