Pearl Jam Twenty, escrita y dirigida por Cameron Crowe. 120 minutos.
Lo primero que explica Cameron Crowe al inicio de su documental sobre los veinte años de Pearl Jam es que la escena musical en el Seattle de los noventa era distinta al resto del país. Los músicos se querían. No se saboteaban.
Stone Gossard y Jeff Ament, fundadores de Mother Love Bone y después Pearl Jam, eran grandes amigos de Chris Cornell. Incluso Kurt Cobain, que públicamente llegó hablar mal de Pearl Jam, se disculpó tiempo después.
La otra cosa que dice Crowe en su introducción es que Seattle es un lugar donde la gente pasa mucho tiempo encerrada en sus casas. Para los músicos no hay mejor ambiente.
Esto es claramente visible en el documental. A través de videos inéditos, material casero, clips televisivos y grabaciones de conciertos, Crowe nos muestra cómo Pearl Jam, a pesar de los conflictos normales de cualquier banda con más de dos décadas de carrera, es básicamente un lazo de amistad convertido en música (lo cual suena muy cursi, pero es cierto).
Los dos grandes problemas que enfrenta la banda no son culpa de sus integrantes. El grupo una cruzada contra Ticketmaster, porque el amo de los boletos, un monopolio, le cobra demasiado a la gente que los quiere ver.
La segunda crisis se da en Roskilde, Dinamarca, durante el año 2000. Nueve personas mueren aplastadas durante el set de Pearl Jam.
Ambos eventos calan duro en el ambiente emocional del grupo, pero justo cuando uno necesita un mayor análisis, lo único que se ve son los testimonios de Gossard, Ament, Vedder y Cameron frente a la cámara. Aunque hasta cierto punto Crowe logra hacer que se abran, uno sabe que hay muchas más emociones de las que muestran. Al documental, y al director, le da miedo hurgar.
Crowe, que inició su carrera como periodista en Rolling Stone a los dieciocho, trata de mantenerse lejos del reflector. Pero su lado de fanático tiende a vencerlo. Es como si tuviera dieciocho otra vez, y conociera a sus ídolos por primera vez. Crowe tiene que decirnos “¡Miren, aquí estoy! ¡Con Pearl Jam!”. La introducción es sobre su relación con la escena de Seattle, y cómo Gossard y Ament son sus amigos.
El centro de la película es Eddie Vedder. Vedder, que reemplaza a Andrew Wood después de que este último muere por una sobredosis, es un verdadero enigma. Generalmente callado, sólo se comunica a través de murmullos. Uno nunca sabe lo que está pensando.
El éxito de Crowe es mostrar cómo, a través de grabaciones de varios conciertos, Vedder madura. En un momento en particular, cuando un guardia del evento golpea a un asistente, Vedder pasa de ser el abstraído atrás del micrófono al corazón y la energía del grupo. Toma el control. Y Pearl Jam explota. Todo ante los ojos del espectador.
Pearl Jam: Twenty no es una película para gente que apenas comienza a conocer a Pearl Jam. A pesar de seguir la típica fórmula cronológica, se da por hecho que quien la va a ver es fan. Generalmente la vida de la persona es contexto para su carrera, pero aquí se necesita un contexto para la vida misma. De forma similar a Senna, reciente documental sobre el excelente piloto de Fórmula 1 Ayrton Senna, la existencia de los miembros de Pearl Jam es Pearl Jam. Si uno no está familiarizado, no puede atravesar la barrera, por más que la música sea lo más importante.
*Estudiante de la maestría en periodismo en Columbia University. @steviehousecat en Twitter.
