Palmeras en la nieve

Palmeras en la nieve (España, 2015)

Director: Fernando González Molina

Género: Drama

Guionista: Sergio G. Sánchez basado en la novela de Luz Gabás

Actores: Mario Casas, Adriana Ugarte, Macarena García, Berta Vázquez, Emilio Gutiérrez Caba

palmeras

Un romance que se sobrepone al contexto, y al tiempo

Una mujer y un hombre están en la cama; hay un sombrero, una fotografía, maletas; es una despedida. “Te quedas en mi corazón”, dice él. “Para siempre”, responde ella. Treinta años después, una joven, Clarence, encuentra una carta, un papel que forma parte de los recuerdos que su familia dejó atrás en la Guinea Ecuatorial de África, la isla en el mar.

Así inicia Palmeras en la nieve, película basada en la novela homónima de Luz Gabás que fue un best seller en España (vendió más de 600 mil ejemplares).

La película, estrenada el año pasado, se sumó al éxito literario y se convirtió en una de las más vistas del año, acumulando más de 15 millones de euros y superando así a películas como Star Wars: El despertar de la fuerza.

Y no es para menos, Palmeras en la nieve cuenta con una producción y una manufactura impecables, una en donde el maquillaje, el vestuario, y las locaciones son atinados, elegantes, y que además les valieron cinco nominaciones a los Goya.

El libro y la película se enfocan en Kilian (Casas), quien para buscar un mejor futuro, y para ello deja las nevadas montañas de la Huesca española para embarcarse hacia Fernando Poo, isla africana que contraste enormemente con el blanco de su tierra. En África la vegetación es verde, el mar turquesa y la lluvia clara. Corre el año de 1953, tiempo en que los españoles se trasladaron a al continente africano en búsqueda de riquezas. Kilian pasará casi dos décadas en ese lugar; los mejores años de su vida.

Dando vida al protagonista está Mario Casas, uno de los actores más reconocidos de España, pues luego de cobrar fama en Tres metros sobre ti participó en cintas como Las brujas de Zugarramurdi, La mula, Tengo ganas de ti (secuela de Tres metros…) y Los 33, al lado de Juliette Binoche, Antonio Banderas y Kate del Castillo.

Para este filme, Casas se reúne por tercera ocasión con el director González Molina; ahora tiene un personaje más complejo, y no sólo por los años que abarca, sino por los conflictos que experimenta. No es sólo un joven que se enamora, sino uno que crece con el entorno y aprende de las experiencias.

En un inicio, el padre de Kilian: Anton (Gutiérrez Caba) está más compenetrado con este selvático entorno; se mueve con libertad y ha hecho amigos entre los locales, así que empuja a Kilian a descubrir que esa isla es más que riquezas naturales o apuestas fáciles. Es en este proceso cuando Kilian conoce a Bisila (Vázquez), una dulce enfermera, pero casada. La atracción entre ellos es innegable, incontenible, así que dan rienda suelta a un gran y clandestino romance.

Kilian aprende a querer a Bisila y a su tierra, a entenderlas; cada una de sus experiencias son un recordatorio del contraste entre dos culturas, de dos mundos: el de Kilian, representado por la nieve, y el de Bisila, enmarcado por las palmeras.

Aunque no compartan pantalla, el trabajo de Casas se complementa con el de Ugarte, quien saltó a la fama luego de encarnar a la protagonista de El Tiempo entre costuras y que aquí da vida a Clarence, joven que desea averiguar quién es la misteriosa mujer a quien su tío Killian y su padre, Jacobo (Hernández), le enviaban dinero y a quien hacen referencia en un trozo de papel.

Clarance sabe que ese papel es más que un pedazo de carta, es un pedazo de su pasado; parte de los recuerdos que su familia dejó atrás en esa isla y que ella se dispone a atestiguar por sí misma.

Palmeras en la nieve cuenta la historia de una familia, pero a la vez, nos cuenta muchas otras; la de cualquier lugar que ha sido colonizado y cuyos habitantes han tenido que adaptarse a nuevas condiciones, a nuevas reglas. Pero ahí, en medio de esas luchas y esos contrastes, existen otras memorias, relatos como el de Kilian y Bisila, amores que se sobreponen al color de la piel, al contexto, al tiempo.

Su historia es una mezcla entre lo autóctono y lo moderno; entre un español y una africana, entre la nieve de Huesca y las palmeras de la Guinea. Es ese título, esas palmeras en la nieve, las que nos recuerdan que no importando de dónde vengan dos personas, o del color que tenga su piel, si lo deciden, pueden amarse.

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Publicado en: Cine