Otto Dix: documentalista de la realidad.
Entrevista con Ulrike Lorenz

Otto Dix es quizá el artista alemán más importante del siglo XX, no sólo por su manejo de la problemática visual, sino porque integra en su obra el pensamiento, la historia, la tradición, el dolor… No le rehúye a la realidad: la pinta. Es un hombre que vivió la oscuridad, que descendió a los infiernos de la guerra y salió “tocado”. Su apuesta fue por un realismo crítico, el cual logró traducir visualmente al unir su capacidad observadora, su magistral conocimiento de la técnica, su entendimiento de la historia alemana y su conciencia sobre esta y el significado de su tradición alemana. En su obra está Durero, pero también Nietzsche. Sabe lo que es la guerra profundamente y esa capacidad de aprehenderla y reinventarla en arte es parte de su legado, el cual se extendió a lo largo del siglo pasado en artistas como Beuys y Richter.

¿Por qué es tan importante? Ulrike Lorenz, curadora de la muestra que se presentó en México, nos responde.

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Miriam Mabel Martínez: ¿Qué hace especial a Otto Dix?

Ulrike Lorenz: Su obsesión por la realidad. Dix perteneció a una familia de una clase trabajadora, que no imaginaba la realidad, sino la vivía. Quizá de ahí viene su obsesión. Además estuvo en la guerra, experimentó la realidad cruda. Pero hay algo que lo distingue: no tenía prejuicios, observaba sin prejuicios. Es un artista sumamente entusiasmado por la realidad, incluida la guerra.

A través de su arte intentó acercarse lo más posible a la realidad hasta atravesarla. Y no lo hubiera logrado si hubiese estado enamorado de la realidad con todas sus contradicciones, tal como lo señala el título de la muestra: “Violencia y pasión”, conceptos que el que hacer de este artista abarcan sufrimiento y entusiasmo.

MMM: ¿Su obra es un comentario o un espejo?

UL: Ambas. Es un comentario crítico y un reflejo. Dix está presente como testigo y como víctima. No sólo se refleja, sino que cruza el espejo. Por otra parte, se acompaña de la historia del arte para hacer notas de su presente. Su trabajo está lleno de citas a la historia del arte, es también una lectura propia de dicha historia.

MMM: ¿Es un documentalista?

UL: Dix trabaja para acercarse a los temas a través de la forma. Juega con todos los elementos plásticos, técnicas —óleo, grabado, collage…—, pero también recurre al uso de motivos. Para él, la guerra es un motivo, al igual que lo son los burdeles, las prostitutas viejas, que con sus cuerpos precarios, sus canas y gestos, expresan la dialéctica eros-tánatos, que está en toda su obra.

MMM: Se puede decir que Dix viene de Durero, ¿qué artista contemporáneo viene de Dix?

UL: Daniel Guzmán. Un artista mexicano contemporáneo que descubrí recientemente. Me sorprendió ver en su obra y en su dibujo la huella de Otto Dix… Quizá, hoy en día uno compararía más el trabajo de Dix con los artistas dedicados al filme. En los videoastas es más clara esta continuidad del realismo crítico que utiliza a la técnica, métodos de montaje y collage en sus películas para hacer comentarios.

MMM: ¿Cuál es el legado formal más importante de Dix?

UL: Si bien Otto Dix era un gran técnico, y conocía a la perfección el oficio, lo que se propuso fue buscar la técnica más adecuada para abordar el tema. Dibujó, pintó, grabó; así como en los años veinte experimentó con el collage para traducir su mirada y comentar la realidad; en el cenit de su carrera se apropió de la veladura, heredada de los antiguos maestros, para con ella representar esta forma muy fría, muy precisa, casi de protocolo de la realidad. Él quería pertenecer y seguir su tradición alemana; dar continuidad al arte de Durero, de Matthias Grünewald y tomar una postura. Para él fue muy importante unir, establecer un diálogo entre tema y técnica. Fue un artista que une realmente espíritu y técnica, para proponer una nueva imagen de su contemporaneidad

MMM: ¿Cuál fue el gran reto de esta muestra?

UL: No fue la selección de obra, soy una experta y conozco a Otto Dix profundamente. El gran reto consistió en persuadir a instituciones y colecciones privadas para prestar obras a México. Tuvimos mucha suerte y fuimos muy afortunados al juntar tantas obras, sobre todo, tanta obra maestra. El resultado es una exhibición que ofrece una panorámica muy completa de su trabajo.

MMM: ¿Qué querías comunicar a los mexicanos?

UL: Quería mostrar dos cosas. Por un lado, a ese gran artista diverso con todas sus contradicciones y, por otro, contar una historia sobre la Alemania del siglo XX, el siglo de los extremos. Quería contar esa historia desde la perspectiva de un artista muy alemán y excepcional. Sus temas tocan a todo el mundo.

MMM: Como alemana, ¿qué te hace sentir orgullosa de Dix?

UL: Que era un artista realmente capaz de ver y pintar el mundo con sus contradicciones. De ver todo el mal; sí, pero también las cosas buenas y bonitas… todo lo que pertenece a la naturaleza humana. Esa capacidad es la que lo hace un artista universal.

MMM: ¿Cuál es tu obra favorita? 

UL: El autorretrato enfrente del caballete.

 

Miriam Mabel Martínez
Escritora y tejedora. Colabora en Laberinto y es autora de una columna quincenal en Excélsior.

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Publicado en: Curadero