Odisea revisitada

Estrenada en 1968 y dirigida por Stanley Kubrick, 2001: Odisea del espacio es una película difícil. La ví por primera vez en el cine Linterna Mágica. Tenía 9 años cuando mi mamá decidió que era el momento adecuado para que yo tuviera esta experiencia. No sé en qué estaba pensando esa abnegada mujer. Las imágenes negras del espacio escuchando el Danubio Azul generaron una sensación maravillosa que no se me olvidará nunca. Hace poco, más por una fijación infantil que por curiosidad particular, la vi otra vez. Afortunadamente, de niños tenemos memoria selectiva.

El guión, escrito por Kubrick y el novelista británico Arthur C. Clarke (autor de la novela basada en el film), traza el camino evolutivo del hombre y su transformación vertiginosa, que lo llevará a ser preso de sí mismo y de su obsesión por el supuesto control del “todo”. Un monolito, que aparece en una y otra ocasión, es el elemento que detona el comienzo de la anécdota planteada en diferentes momentos históricos. El hombre mono empoderado, una misión fallida a la Luna y, para cerrar, Hal, una máquina dotada de inteligencia artificial que controla todos los sistemas de la nave en la que viaja el protagonista de la cinta, Dave, el astronauta que dirige la misión a Júpiter. La magnanimidad de la música elegida por Kubrick (Richard Strauss, Johann Strauss), empatada con las visiones del espacio, es un recurso que logra de forma brillante la metáfora de totalidad e infinito.

Tanto por su contenido crítico sobre la postura del hombre en relación a sí mismo y a su creación, como por su propuesta técnica, visual y auditiva, 2001: Odisea del espacio es una película que ha revolucionado la historia del cine y que debe tener prioridad en la lista de un cinéfilo de corazón. –Graciela Martínez Corona.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Cine

2 comentarios en “Odisea revisitada

  1. La película en cuestión no se basa en ninguna novela, sino en el cuento “El centinela”, del propio C. Clarke. La novela la escribiría el autor (ampliación de lo contado en el pequeño relato) junto con el guión cinematográfico. Por otro lado, el texto no ofrece nada nuevo, ni otra forma de ver y leer la obra de Kubrick. Pero qué bueno que se hable de ella.

  2. Te falto mencionar en la música al grandioso Ligeti (la escena del monolito tien de fondo la pieza Lux Aeterna), esta película es de los pocos momentos donde la música clásica moderna llego a un público amplio.

    El mismo Kubrick usaría más obras de Ligeti en Shining y Eyes wide shut.

Comentarios cerrados