Resulta una sorpresa encontrar una crítica social interesante y bien lograda en una comedia mexicana reciente. Nosotros los Nobles (2013, Gaz Alazraki), es una película no sólo exitosa en la forma en la que critica ciertos patrones culturales de la sociedad mexicana, sino que a su vez usa uno de los mejores dispositivos para hacer esa crítica: el cine comercial (hoy es la película más taquillera del cine mexicano).
El éxito de la película consiste en cómo aborda y critica las diferencias entre clases sociales en nuestro país, y los conflictos implícitos en nuestra diversidad social. Esto no lo logra evadiendo clichés del cine mexicano, sino usándolos de manera distinta para tener conclusiones poco conservadoras. Dos películas de este siglo, con una temática similar, me vienen a la mente: Batalla en el cielo (2005, Carlos Reygadas) y Amar te duele (2002, Fernando Sariñana). Aunque las dos películas—con cierto (y diferente) éxito—resaltan la realidad de los abismos económicos entre una clase social y otra, sus consecuencias culturales, y el efecto que éstas tienen en la vida cotidiana de las personas, las conclusiones de ambas son radicalmente conservadoras.
En Batalla en el cielo, la relación sexual entre una niña rica de la Ciudad de México y su chofer (con un claro contraste de estatus y racial) se presume tan radicalmente imposible, que el sexo como acto subversivo provoca consecuencias cataclísmicas, y termina en una masacre y un suicidio. Los abismos son tan grandes, la sociedad tan rígida, la subversión tan fútil, que sus consecuencias son aún más indeseables—incluso para quienes incurrieron en la subversión—que el mantenimiento de la situación actual. Amar te duele,por su parte, es una típica historia de amor prohibido. Un chica rica y un chico pobre se enamoran; ellos prefieren superar las barreras de clase, no porque resultan barreras indeseables, sino porque están motivados por un sentimiento tan fuerte que están dispuestos a enfrentar lo que las mayorías consideran inaceptable. El amor conlleva la subversión, pero como toda historia de amor prohibido, los motivos de la prohibición son poco relevantes. La prohibición podría ser por razones de clan, por razones de preferencia sexual, por razones de raza, y aún así el sentimiento justificaría intentar romperla para ese caso particular, pero no cambiar a la sociedad (se ofrece antes como alternativa escapar). En Amar te duele la conclusión también es conservadora; la sociedad no permite que se rompan las barreras de clase, y el amor como acto subversivo termina en una tragedia (la muerte). Este es el conservadurismo que comparten las dos: no permiten que la solución deseable—la superación de barreras de clase—sea vista como posible (es más, ni siquiera la enuncian). No celebran la situación actual, pero sí ratifican que cambiarla es trágicamente imposible, y por tanto terminan por decirnos que no hay nada deseable en la subversión, cuando resulta en una acto de locura suicida.
La conclusión de la imposibilidad trágica no representa la posición más conservadora en este tipo de historias. En otra película, Niñas mal (2007, Fernando Sariñana), aunque no hay una confrontación directa a los asuntos de clase, sí hay una celebración explícita de las “cosas como son” (o en particular de la organización corporativa de la sociedad). Cuatro mujeres jóvenes de clase alta, marginalmente marginadas de su grupo social por distintas razones (rebeldía, torpeza, preferencia sexual), son internadas en una “escuela de buenos modales” para convertirse en “niñas bien”. La película de manera banal critica lo que se consideran “buenos modales” (no ser lesbiana, no confrontar a tus padres, ser buena esposa) pero no se atreve a criticar la estructura social tradicional. Por el contrario: la celebra. Después de un evento en el que “la rebelde” hace que “el empresario” y “el cardenal” no apoyen la campaña de su padre “el político” por denunciar las consecuencias sociales de la hipocresía de cada uno de ellos, se rompe el orden cósmico. Esto implica también que las cuatro amigas se peleen. La única manera de restablecer el orden de la cosas es con un acto de retractación donde “la rebelde” es obligada a pedir una disculpa a cada uno de los personajes por su critica. La definición de felicidad es cuando el orden cósmico se restablece y “el cura”, “el empresario” y “el político” terminan felizmente abrazados en una boda heterosexual donde todos “toleran” a la mujer lesbiana. En el epílogo “la rebelde” continúa su sueño del destierro voluntario. Es decir, la utopía es una donde la crítica es indeseable, no tiene consecuencias mayores sobre la estructura social (pero sí sobre quien la ejerce), y la única disidencia que construye un espacio de tolerancia, la de la diversidad sexual, no es suficientemente subversiva para cambiar la estructura social tradicional que es celebrada por serlo.
* Deja de leer aquí si no quieres que te eche a perder la trama de Nosotros los Nobles*
Nosotros los nobles usa clichés similares a los de las tres películas anteriores, pero con distintos objetivos y consecuencias. Centra la crítica en las barreras culturales de las diferencias de clase, y en vez de renunciar a las consecuencias de esta crítica las sostiene hasta el final. Los Noble (jóvenes de clase alta que nunca han trabajado y son malos estudiantes), son caracterizados desde el principio como personas cuyos comportamientos y valores son socialmente indeseables. Sus patrones culturales, la forma en la que se relacionan entre ellos, y sobre todo la forma en la que se relacionan con personas de distinta clase social son ridiculizadas y tratadas como motivo de vergüenza. En un intento de cambiarlos, el padre les hace creer que han sido expropiados. Esto los obliga, por primera vez en su vida, a vivir de su trabajo, pero sobre todo a tratar como iguales a personas que por razones de clase trataban con desprecio (en estos términos el personaje menos logrado en el guión es Carlos).
Una vez que cambiaron su lenguaje, su trato a otros, y el valor por el trabajo, descubren que la expropiación es una farsa, y si así lo quisieran podrían regresar a la situación de riqueza y ocio anterior. Sin embargo—y en esto reside el efecto poderosamente subversivo del argumento—la farsa, pese a ser una farsa, provoca un cambio cultural de tal magnitud que voltea el comportamiento que es considerado deseable u honorable por su contrario. El sentido de respeto que ellos merecen por los otros, y el respeto propio que se dan a sí mismos, deja de depender de su condición de riqueza y hábitos de exclusión; ahora depende de su trato respetuoso a los diferentes y el valor de su trabajo. Gastar el dinero estúpidamente, vivir en una mansión, no trabajar, tratar con desprecio a las personas por condiciones que no eligen (por ejemplo la clase social), alejarse de lo diferente, dejan de ser representadas como actitudes deseables. En contraste, trabajar, estudiar, tratar como igual a personas socialmente distintas, vivir en una no-mansión (en un lugar que podría ser Santa María la Ribera y no Las Lomas), es con lo que se construye el final feliz. Es decir, esta no es un historia de por qué si se es pobre sería mejor ser rico, ni sobre las virtudes sufrientes de la pobreza, ni sobre la maldad natural de los ricos. Es sobre por qué, incluso con las diferencias materiales que existen, comportarse como mirrey (o niña fresa) es tan ridículo que atenta contra el respeto propio y contra el respeto que nos dan los otros.
En contraste con las otras películas mencionadas, en Nosotros los Nobles, no sólo se describe como posible el cambio cultural con consecuencias en las relaciones entre personas socialmente distintas, sino que reivindica como táctica subversiva la mentira y el engaño. No es “la verdad” la que al revelarse cambia el orden de la cosas, sino por el contrario, ese poder se le otorga a la mentira. Y esta película es eso, una mentira o engaño, (no podría estar más alejada del cinéma-vérité) que resulta subversiva porque describe algo que parece imposible, pero no por ello inconsecuente. Tal vez si creemos con suficiente fervor en la mentira de que las cosas pueden ser diferentes, entonces actuaremos en consecuencia, y así, al menos, podremos empezar a derruir las barreras culturales que suelen ser las que justifican las diferencias materiales.
Andrés Lajous.

¿Quién diría que ves estas películas? Pero bueno, aparte de ser entretenidas les encuentras algo más de fondo. Ayer caminé por el parque lineal de ferrocarril de cuernavaca. Es curioso como las plazas carsos y los antaras se unen al barrio viejo a través de un parque y no se dividen por un muro, como generalmente es el caso. A lo mejor es demasiado forzado, pero creo que es un buen ejemplo de las distancias entre las clases… y como si bien no las podemos reducir, podemos dejar de construir muros entre nosotros.
Carlos les quedó flojo, sí. Tengo la idea de que es porque, a diferencia de las chicas súper fresas y los mirreyes, los hipsters tienen un poco más de contacto con otras clases sociales: van de tour a lugares de la ciudad que para ellos son exóticos, como la central de abastos (?), fuman mota con la porra de los pumas, se hacen amigos del taquero para probarle a todos que ellos sí tienen contacto con el pueblo… como que había menos de qué burlarse en ese caso. O no sé, esa fue mi impresión. A lo mejor solo es porque la gente que produce películas tiende a lo hipster y no se podían ver a sí mismos desde fuera con tanta facilidad. O solo es una muestra más de que «hipster» no está bien definido entonces nadie sabe bien de qué buralrse.
Muy interesante tu análisis y severa crítica a la clase social alta. Como siempre con uso de lenguaje impecable y con gran inteligencia. Estaría bueno que también hicieras un análisis así de inteligente acerca del nepotismo tan desastroso en México por aquello de los que se aprovechan de que sus padres fueron directivos de paraestatales o amigos de dirigentes de partidos de izquierda para obtener puestos importantes dentro de ellos. Creo que así serían un poco más válidas las críticas, de lo contrario asemejan a veces una página desprendida de «Las niñas bien». Saludos
Que bien escrito el articulo. Yo agregaría a lo cultural ( que necesariamente se gesta), el anhelo de solidaridad, de contribucion, de compartir, de «ser familia» a lo que esta pelicula apunta.
Parece irónico que tu conclusión sea igual de mediana que las películas que comentabas al inicio. La utopía dejó de ser mentira cuando empezó a haber gente que trabajó por conseguirla, ya hay toda una filosofía dedicada a sustentar ese argumento. Invetígalo.
Parece irónico que tu conclusión sea igual de mediana que las películas que comentabas al inicio. La utopía dejó de ser mentira cuando empezó a haber gente que trabajó por conseguirla, y hay toda una filosofía dedicada a sustentar ese argumento. Investígalo
Las familias disfuncionales no tienen ningún límite social, ni financiero, ni intelectual. Sin embargo, hasta décadas recientes, el concepto de una familia disfuncional no fue tomada en serio por los profesionales (terapeutas, trabajadores sociales, maestros, consejeros, clérigos, etc), especialmente entre las clases media y alta. Cualquier intervención habría sido vista como una violación de la santidad del matrimonio y un aumento en la probabilidad de divorcio (que era socialmente inaceptable en la época). Se esperaba que los niños obedecieran a sus padres (en última instancia, al padre), e hicieran frente a la situación solos, históricamente.
Las familias disfuncionales no tienen ningún límite social, ni financiero, ni intelectual. Sin embargo, hasta décadas recientes, el concepto de una familia disfuncional no fue tomada en serio por los profesionales (terapeutas, trabajadores sociales, maestros, consejeros, clérigos, etc), especialmente entre las clases media y alta. Cualquier intervención habría sido vista como una violación de la santidad del matrimonio y un aumento en la probabilidad de divorcio (que era socialmente inaceptable en la época). Se esperaba que los niños obedecieran a sus padres (en última instancia, al padre), e hicieran frente a la situación solos, históricamente.
Realmente me parece que todavía la vida real es más cruda que lo que comentas y que se no basta con las voluntades personales para cambiar, sino de formación y educación en casa en la escuela, realmente nuestras relaciones interpersonales son muy deficientes y hasta ofensivas, sin embargo es una película y muy buena por cierto.
Te felicito por tu participación en ForoTV
Realmente me parece que todavía la vida real es más cruda que lo que comentas y que se no basta con las voluntades personales para cambiar, sino de formación y educación en casa en la escuela, realmente nuestras relaciones interpersonales son muy deficientes y hasta ofensivas, sin embargo es una película y muy buena por cierto.
Te felicito por tu participación en ForoTV
Si no se hace exitosa ni la critican jajaja no mamen gente, no sean envidiosos, la película es lo que es, con todo y sus defectos así que basta de estarle analizando el éxito obtenido si para su criterio no es buena, porque el nivel taquillero habla por los demás, digan lo que digan no va a hacer que pierda su éxito así que ya no mamen.
Wow que genial. La verdad es que es padre que de estas peli «huecas» pueda sacarse algo más y al menos analizar lo que intentan decir, cambiar, criticar.
No fui al cine a ver esa peli (por que era muy mainstream, ja) pero si tenia muchas ganas y supongo que ire al videoclub a rentarla.
Saludos
«Y esta película es eso, una mentira o engaño» no my friend, it’s just a movie…con el único motivo de entretener, ya que si es posible el cambio de actitud de los hijos de papi y que haya una brecha menos marcada entre ricos y pobre es otro pedo.
Lo unico que capté fue la necesidad de dar un análisis pedante y disque profundo de una película cuyo único objetivo era entretener.
Exhibe al desnudo la marcada jerarquia de las clases sociales en Mexico, rotundo el comportamiento del habitante del D.F. La vision de la pobreza , la personificacion de una familia disfuncional de un statuo alto y la vision miope del contexto social, magistral el retrato de nuestra idiosincracia Mexicana y la puesta en boga de uno de los mejores bestsellers [El vendedor mas grande del mundo…Og Mandino.