Un videojuego, campañas, memes y hasta un festejo en el Ángel si Leonardo DiCaprio gana el Óscar como Mejor Actor en la ceremonia del próximo domingo. En las últimas semanas el furor para que el actor se lleve la estatuilla ha ido in crescendo, se ha vuelto casi una campaña en pro de un “desvalido”. Pero en este punto de su carrera, ¿realmente necesita DiCaprio ganar un Óscar?
Cuando un actor o actriz joven recibe por primera vez el codiciado premio, generalmente viene acompañada de la posibilidad de obtener mejores papeles y trabajar con directores prestigiosos. Si DiCaprio ganara un Óscar ¿qué director importante lo llamaría? ¿Spielberg, Scorsese, Eastwood, Mendes, Nolan, Tarantino? Ya trabajó con todos.
Actrices como Hilary Swank, Reese Witherspoon, Natalie Portman, y por supuesto Jennifer Lawrence lograron a través de este reconocimiento validez y oportunidades que de otra manera no hubieran tenido, por lo menos en ese momento de sus trayectorias; pero a diferencia de ellas, en la última década a DiCaprio le han ofrecido los mejores papeles de su carrera: The Departed, Blood Diamond, Revolutionary Road, o J. Edgar, por mencionar algunos.
Otra de las razones por las que los estudios desean que los actores ganen este premio es para efectos de marketing e incrementar las ganancias en taquilla. Sin ningún Óscar de por medio, desde 2002, las películas de DiCaprio han acumulado 3,433 millones de dólares (de acuerdo con Forbes); y esto sin contar los 2,100 millones que reunió sólo Titanic hace casi 20 años, momento en que la angelical cara del actor contribuyó a llevar a millones de jovencitas a las salas.
Muchos señalan que ése es precisamente el meollo de este asunto, que la Academia no haya reconocido a DiCaprio se debe a que nunca dejaron de considerarlo una cara bonita. Un chico ‘cool’ que gracias a las cintas que le dieron fama: Romeo + Juliet (1996) y Titanic (1997) se quedó en una estable vitrina que le otorgó el amor incondicional del público, pero no el de los críticos ni mucho menos de los obtusos miembros de la Academia.
Con The Wolf of Wall Street, su quinta colaboración con Martin Scorsese, con la que obtuvo varios y prestigiosos reconocimientos, La Academia tuvo una de las mejores oportunidades para redimirse y reconocer al actor originario de California; sin embargo, ese año decidieron darle el honor a Matthew McConaughey.
La historia con The Revenant ha sido diferente; su actuación como “Hugh Glass”, un comerciante de pieles que es dado por muerto luego de ser atacado por un oso y que debe sobreponerse para cobrar venganza, le ha valido importantes reconocimientos como su primer Screen Actors Guild Award, su primer BAFTA, su segundo Critics’ Choice Award, su tercer Golden Globe y su quinta nominación como Mejor Actor para los Óscar. Este es precisamente el “torbellino” que la Academia ya no puede ignorar; es difícil dejar al multifacético actor en una cuadrada vitrina esperando entre el público.
Siendo honestos, han de ser contados los actores que no quieran un Óscar, pero tampoco debería volverse la razón por la que se acepta un papel, como lo explicó el propio DiCaprio al ser cuestionado sobre este asunto durante su breve estancia en México.
“Ultimadamente un Óscar no es la razón por la que haces una película, tampoco la fue cuando filmábamos ésta (The Revenant). Para mí sería fantástico ser reconocido por mis colegas y nos emociona que una película que requirió de tanto esfuerzo y concentración de tantos departamentos por un largo tiempo, sea tomada en cuenta. Pero tú sólo das lo mejor de ti porque quieres que una película sea una gran pieza arte, lo demás está fuera de tu control. Nosotros ya hicimos nuestra parte, ahora le toca a alguien más juzgar si la película es digna de un premio o no; la decisión está en otras manos”, señaló.
Después de 25 años de carrera, y acabado de entrar a sus cuarentas, el guapo actor ojiverde ha dejado de ser el “niño bonito de Hollywood”; ha madurado y se ha ido superando a sí mismo. Ya no tiene que impresionar a nadie, ha forjado una trayectoria impecable y vive ahora en uno de sus mejores momentos. Y ojo, no sólo por su colaboración con González Iñarritu, que no es, ni cerca, el mejor papel de su carrera; irónicamente, sí el que podría darle su primer Óscar.
DiCaprio nunca ha necesitado premios, parecería que son sus seguidores quienes queremos —sí, me incluyo—, que la Academia lo reconozca. ¿Nos escucharán ahora? Lo averiguaremos en el Ángel.