Corrientes del Pacífico es el nuevo título con el que la editorial Alias retoma la labor cartográfica de Miguel Covarrubias, quien se perfila con los rasgos de un cartógrafo y antropólogo tropical como defiende esta reseña.
Creador indisciplinado —o más bien, de intereses cambiantes pero con pasión sostenida— pocos espíritus quintaesesencian la pasión por la etnografía romántica como Miguel Covarrubias (1904-1957): un polímata para quien el mundo fue un ancho juego de experimentación ya sea como caricaturista, pintor, dibujante y, a título personal, como formidable ilustrador, facultades que pueden verse en libros suyos o ajenos, tan variados como hermosos, como: In the Worst Possible Taste de John Riddel;Negro Drawings; El pueblo del Sol de Alfonso Caso; Island of Bali; Mexico South. The Itshmus of Tehuantepec; The Eagle, the Jaguar and the Serpent. Indian Art of the Americas; y muy especialmente Typee. A Romance of the South Seas, primer libro publicado por Herman Melville, donde relata sus experiencias juveniles viviendo en la isla Nuku Hiva en las islas Marquesas del Pacífico Sur, un libro que a su manera es un ejercicio de antropología lírica y que sintonizará totalmente con la figura y la obra que habrá de desarrollar de manera tan excéntrica como fascinante el propio Covarrubias. La obra del mexicano, de hecho, reclama para sí la de un antropólogo de la imagen, toda vez que supo ver, gracias a su vasto conocimiento de la región, la importancia del tatuaje en la cultura polinesia.

Colaborador de medios prestigiosos como Fortune, The New Yorker y sobre todo de Vanity Fair (lo que le granjearía fama internacional) a partir de instalarse en Nueva York en 1924, Covarrubias será un punto de inflexión en la cultura mexicana del siglo XX. Además, el hecho de haber sido funcionario en su papel de Director de la Escuela de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes —lugar al que inyectó una vitalidad y proyección providenciales— no le quita un ápice de genialidad ni de estilo: Covarrubias es parte de la comunidad de los excéntricos mexicanos entre los que destacan Marius de Zayas, el Dr. Atl, Adolfo Best Maugard, Nahui Ollin o Leonora Carrington.
Profesor de la Escuela Nacional de Antropología e Historia en épocas donde también daban clases personajes como Paul Kirchhoff, Ignacio Bernal, Wigberto Jiménez Moreno o Fernando Gamboa, destaca también su labor como cineasta llevada a cabo tanto con el documental El sur de México de 1926 y sobre todo La isla de Bali de 1930, así como su labor como director en la Escuela de Danza del INBA, un lugar donde dejó una impronta tan compleja y profunda que sólo es posible catalogar de prodigiosa.
Como señala Abraham Cruzvillegas en su prólogo a la hermosísima edición de los mapas publicada por Alias bajo el título Corrientes del Pacífico (y que incluye, además de un texto ex profeso de Covarrubias, seis hermosísimos mapas en una cajita de colección): “mediante el dibujo, Covarrubias profundizó en la observación del ser humano, en una fascinación que probablemente compartió con otros exploradores, procurando generar un comentario sobre lenguajes y cuerpos ajeno a las lógicas y a las narrativas occidentales”. Justa apreciación, que hace de Covarrubias un precursor a su vez del método autoetnográfico, posmoderno y fascinante que llevará a cabo Michael Taussig en una obra como I Swear I Saw This. Drawings in Fieldwork Notebooks, Namely My Own (criminalmente aún no traducido al español). A partir de Taussig, el dibujo tomará una importancia central para el trabajo antropológico en tanto teoría de montaje, concibiendo al cuaderno de notas como un género literario donde los escritores y los etnógrafos emplazan al diario de campo como una obra de arte que es también el lugar donde los escritores y otros creadores elaboran “la lógica imaginativa del descubrimiento”: un palimpsesto tan deudor de la técnica del cut up de William Burroughs como de las dinámicas del diario, la viñeta y los complicados entramados representacionales de la memoria o, para decirlo en palabras de Taussig, “esta manera de pensar el cuaderno me parece tanto más adecuada y fructífera por las peculiaridades del saber que produce el trabajo de campo antropológico. El cuaderno proporciona un vehículo apto para conservar este conocimiento, no tanto como un registro inerte, sino como algo muy diferente, algo vivo”.
Los mapas que Alias pone en nuestras manos los realizó Covarrubias para los muros de la desaparecida Pacific House para la Golden Gate International Exposition en San Francisco en 1939, con la intención de articular un nuevo sentido respecto a la concepción global del paisaje del mundo, proponiendo una alternativa a la preponderancia de los Estados Unidos y Europa como flanqueadores del Atlántico.

Los mapas representan oportunamente a los pueblos del Pacífico, su flora y fauna, las formas artísticas de la zona, su economía, las viviendas nativas de la región y finalmente los medios de transporte nativos, lo que le otorgará al conjunto la función de una especie inédita de atlas mural.
Respecto a los materiales empleados para la confección de los mapas, conviene citar al propio Covarrubias, y no sólo porque dicha técnica fue utilizada por primera vez gracias a él:
el medio empleado para pintar fue una laca Duco con base de nitrocelulosa, la cual no se utilizó como laca opaca, sino simplemente aplicando pigmentos secos puros en laca transparente diluida con solvente. Las partículas de color se insertaron con cada pincelada en la base de la nitrocelulosa, disueltas al instante por efecto del disolvente en una suerte de técnica al fresco, en realidad se trato de un fresco sobre laca en lugar del estuco tradicional. De esta manera se obtuvo una superficie completamente permanente, dura y lavable, impermeable ante cualquier tipo de agente dañino a excepción del fuego, y con un color limpio y brillante, iluminado en gama y sin las restricciones de los medios grasosos que componen a base de la mayoría de las pinturas.
Antropólogo y artista al mismo tiempo, Covarrubias es también un geógrafo cultural, tal como lo sugiere en su artículo “La cultura como dinámica” Mónica Ramírez Bernal:
el arte cartográfico de Covarrubias muestra a un artista que encontró los elementos necesarios para representar la dinámica entre los territorios y las culturas que se desarrollan en ellos. En sus mapas hay cierta precisión en el uso de las proyecciones, un cuidadoso delineado de los territorios, la presencia de elementos gráficos como rosas náuticas y cartelas, además de una informada elección de las figuras, lo cual demuestra el amplio conocimiento de la historia de la cartografía con el que contaba. Covarrubias coleccionaba, veía y dibujaba mapas como quien reúne un acervo que le servirá para transmitir su visión acerca del mundo.
Cartógrafo en el sentido hermenáutico de la palabra, la brújula de Covarrubias se encuentra imantada por su concepción del arte, lo que traza no sólo preciosísimos mapas formales, sino sobre todo define y enmarca una concepción de geografía cultural absolutamente en sintonía con el presente: Miguel Covarrubias o la inmanencia de una antropología tropical.

• Miguel Covarrubias. Corrientes del Pacífico. México: Alias editorial, 2023, 148 p.
Rafael Toriz
Ensayista y traductor. Acaban de publicarsesus versiones de los brasileños Mário y Osvald de Andrade.