En un momento en que pareciera que las artes están en guerra con los presupuestos y con motivo del 450 aniversario del nacimiento de William Shakespeare, El Teatro Shakespeare’s Globe de Londres, se dio a la tarea de llevar un montaje de Hamlet a cada país del mundo.
Desde hace más de cinco años, en el Reino Unido se habla de una crisis en las artes. Los recortes al presupuesto del Departamento de Cultura, Medios de Comunicación y Deporte en el Reino Unido en 2010 fueron del 20-30%. También el Consejo para las Artes en Inglaterra ha recortado su apoyo a diversas insituciones inglesas. Esto ha significado, incluso, que varios teatros en Inglaterra, Gales, Irlanda y Escocia se vean en la necesidad de cerrar.
Sin embargo, hay iniciativas que no se cansan de promover el teatro, no importa cuál sea el estado financiero de las taquillas. El Shakespeare’s Globe Theatre de Londres –que cabe mencionar, no depende del subsidio público– en años recientes se ha dado la tarea de ampliar la exploración de la obra de Shakespeare con el programa Globe to Globe. El festival surge durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012 pues a la par del certamen deportivo, se llevó a cabo una Olimpiada Cultural. Como parte de ésta, el Shakespeare’s Globe invitó a 37 países a presentar las obras de William Shakespeare en sus respectivas lenguas y estilos teatrales. México participó en el festival con Enrique IV: Primera Parte, de la Compañía Nacional de Teatro, bajo la dirección de Hugo Arrevillaga.

Así pues, este año, bajo la dirección de Dominic Dromgoole, Globe to Globe, le devuelve el favor al mundo con Globe to Globe, Hamlet. A partir del 23 de abril de este año, dieciséis actores emprendieron su viaje para representar la historia del Príncipe Danés alrededor del mundo. Han viajado ya por Europa, en la primera décima parte de su viaje llegaron hasta Tromsø, en el Círculo Ártico. Durante el verano viajaron por el Norte y Centro de América y el Caribe, en México se presentaron en la Catedral de Mérida. Hoy por hoy, llevan recorrida una cuarta parte de la gira, se dirigen a Sudamérica para fin de año y en 2015 viajarán por África y Asia del Este. En total el tour durará dos años.
Los lugares en donde se han presentado, tienen coincidencias y resonancias muy interesantes: La misma Catedral de Mérida, por ejemplo, fue construida un año antes de que Hamlet fuera escrita, en 1598. En mayo, la compañía se presentó en Kiev, durante la víspera de las elecciones. La función fue atendida por Wladimir Klitschko, boxeador y hermano del alcalde de Kiev y Petro Poroshenko, empresario y político, hoy Presidente de Ucrania, que en esas fechas anunciaba su candidatura a la presidencia. Los paralelos entre la crisis política en Ucrania y el Estado de Dinamarca en el siglo XVI habrán sido muy fuertes como para ignorarlos, incluso desde el primer acto de la obra, cuando un soldado del Castillo de Elsinore exclamara:
MARCELLUS:
Something is rotten in the state of Denmark.[1]
El público, entre sí los candidatos a la alcaldía y a la presidencia, de un Estado que se enfrenta a un clima político tan álgido como el de Ucrania, fue testigo y partícipe –como el teatro bien invita a su público a serlo– de los movimientos políticos de un reino en donde “algo podrido hay”.
¿A quien más no le habrán zumbado los oídos? :
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Estos y otros detalles y anécdotas sobre los lugares que la producción visita, están anotados en un blog.
Pocas producciones tienen la fortuna de presumir que viajarán al mundo entero, como lo hará la compañía de Globe to Globe, Hamlet. Tiene muchísimo mérito que el Shakespeare’s Globe esté organizando, en tiempos de austeridad para el arte en el Reino Unido, una iniciativa de este tipo: una girade Hamlet para celebrar a uno de los autores más importantes de la historia del teatro. Y así, promover la cultura teatral, alrededor del mundo. Hamlet es una obra que además, habla del poder del teatro, qué mejor obra a representar en un mundo que necesita agentes en las artes y actores en la sociedad.
[1] “MARCELO: Algo podrido hay en el reino de Dinamarca.” Versión de Tomás Segovia. Ed. Debolsillo 2012.pág. 311.
[2] Idem. pág. 344.
Y en estos tiempos el dilema sigue mas intenso “ti bi or not ti bi” “tv or not tv”