Mad Max: Fury Road

Cuando en 1979, se estrenó la primera cinta de Mad Max, Mel Gibson era apenas un actor en ciernes y George Miller un joven que con 350 mil dólares intentaba llevar a la pantalla un delirio futurista sobre un policía que luego devendría en  un guerrero errante.

Dicho en retrospectiva, la visión de Miller fue sobresaliente. Con la llegada de The Road Warrior (1981) y Mad Max Beyond Thunderdome (1985) la historia se logró imponer como una saga de culto, que incluso en algunos países de habla hispana terminó creando el concepto de madmaxismo para significar a aquellos que tienen como único objetivo sobrevivir y que se preparan continuamente para esto (algo que también se conoce con el  término doomsday preppers).

La saga, que narra un futuro complicado a causa de la falta de recursos como el agua y combustible, impuso una estética visual diferente a la que se trabajaba en el cine de Hollywood de los setenta. Miller imaginó el derrumbe de la modernidad y construyóun futuro a partir de las ruinas. En Mad Max lo único que queda de aquellos símbolos del progreso que significaron las grandes autopistas y edificaciones, son los caminos que ahora sirven como punto de batalla en la búsqueda de los insumos para subsistir. Es en ellos en donde Max Rockatansky, luego de la muerte de su esposa e hijo, pasa de ser un policía a ser otro forajido conductor, especialista en sortear los vericuetos de la calurosa y desértica Australia, que ha quedado reducida a una pre-civilización en donde se vive en permanente temor al no haber Estado

Pero aunque las cintas significaron en su tiempo una valiosa propuesta a nivel argumentativo y estético (hoy en día el tema post-apocalíptico es un cliché) es quizá con Fury Road que Miller ha podido construir por primer vez y de forma más completa la fantasía con la que ha delirado por años. Es hasta ahora que la historia se concreta, que trama y elocuencia visual se erigen a la par y que el caos se construye a proporciones dantescas, ayudado claro, también de protagonistas que genuinamente dan vida a esos guerreros que conducen vehículos construidos a retazos.En esta nueva entrega, Tom Hardy suple de manera excepcional a Gibson con facha de forajido a chamarra de cuero. Charlize Theron, despampanante, da vida a Furiosa, una guerrera que intentando huir de la fortaleza liderada por Inmortan Joe, cruza su camino con el nómada guerrero, para unir como propósito el escapar y sobrevivir de todo un ejercito maniático que a ritmo marcado por un guitarrista suspendido en cables (recordando el ataque en Apocalypse Now acompañado por La marcha de las valkirias) galopa a frenética velocidad tras ellos buscando darles muerte.

El desierto al que invita Miller es un infierno invadido por los remanentes de la civilización. Se compone por bandas que acechan según los territorios y de gente que ha sufrido deformaciones o que bien, padece de alguna enfermedad no explicada, como los war boys al servicio de Inmortan Joe. Éstos, bajo el apelativo half-life, necesitan valerse de bolsas de sangre (rehenes cateterizados) y para ellos morir en el campo de batalla es su medio para llegar al Valhala en medio de un desaforado grito: “Witness me!

Barroco, el mundo bélico y raquítico de Fury Road, es un banquete sensorial cuya complejidad te atrapa y sólo puedes pedir una pantalla más grande para entregarte a la cinta y a Rockatansky. Aunque sobre todo a Furiosa, que en su papel de heroína que busca liberar a cinco espectaculares mujeres a blanco (como ángeles) de la cosificación como artefacto de reproducción a las que han sido sometidas por Inmortan Joe, termina por llevarse el protagónico. Relega al forastero de las carreteras a un mero motivo para contar la historia de una nueva leyenda en ese mítico universo de Rockatansky en donde, más que esperanza en el futuro, lo que se busca es la redención del pasado que acecha a los protagonistas.

Max Rockatansky es un héroe atrapado en una tragedia griega que, al ser consciente del destino del que no puede escapar, decide moverse continuamente hasta encontrarlo de frente. Miller ha construido un basto universo con muchos niveles y Fury Road es lo mejor que ha elaborado. Babe el puerquito valiente, otro de sus trabajos, es una piedra incómoda que finalmente se ha sacado del zapato.

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Publicado en: Cine