La llegada

La llegada (E.U.A., 2016)
(Arrival)
Director: Denis Villeneuve
Género: Ciencia Ficción
Guionista: Eric Heisserer (basado en la historia "Story of Your Life", de Ted Chiang)
Actores: Amy Adams, Jeremy Renner y Forest Whitaker

arrival

A través de los años, diversas películas nos han mostrado cómo sería la llegada de los extraterrestres a la tierra, la gran mayoría nos pintan una distopia, un panorama violento que incluye a aliens de aspecto terrorífico que imponen miedo entre los habitantes de la Tierra, pero ¿qué pasaría si su llegada fuera distinta? ¿si en vez de querer acabar con los humanos, quisieran ayudarlos? Esa es la premisa de Arrival, y una de las razones por las que fue no solo una de las mejores películas mostradas en el TIFF (Toronto International Film Festival) sino una de las mejores obras de ciencia ficción de los últimos años.

Después de semejante cumplido, y sin ahondar demasiado en la trama para no arruinar la experiencia de verla, diremos que todo inicia con la llegada de 12 naves espaciales, cada una colocada repentinamente en un rincón diferente de la Tierra. Ahora, distintos gobiernos y naciones deberán trabajar juntos para encontrar la respuesta que todos buscan: ¿cuál es el objetivo de los extraterrestres en este planeta?

La brillantez de Arrival recae en que nos recuerda a grandes filmes de ciencia ficción, como Solaris de Tarkovsky, 2001: A Space Odyssey de Kubrick o Close Encounters of the Third Kind de Spielberg, pero le agrega un elemento diferente: el lenguaje, encarnado en Amy Adams.

La actriz —que este 2016 ha tenido uno de los mejores años de su carrera, gracias a este trabajo y a lo que logra en Nocturnal Animals—, da vida a la doctora Louise Banks, lingüista que debe interactuar con estos seres para poder comunicarse con ellos. El proceso que realiza es minucioso, lento, complejo, nos recuerda la paciencia y dedicación que se necesita para aprender no sólo otro código, otro lenguaje, sino lo que implica el poder entender otra cultura, la cosmovisión de otro ser.

Denis Villeneuve, realizador canadiense conocido por memorables trabajos como Incendies (2010), Prisoners (2013) y Sicario (2015) vuelve a dejar huella comandando cada elemento de esta cinta para que funcione como una visión completa; como una hermosa sinfonía que inicia con el score de Jóhann Jóhannsson (que incluye el tema recurrente “On the Nature of Daylight”, de Max Richter) que continúa con las tomas de Bradford Young que muestran el mundo externo e interno de estos personajes, y donde la edición de Joe Walker nos lleva a una montaña rusa de emociones: incertidumbre, miedo, duda, desesperación, compasión, esperanza, empatía.

Es interesante cómo a pesar de ser una cinta de ciencia ficción, Arrival no requiere de demasiados efectos especiales: sí, vemos las naves, los vemos a ellos, los extraterrestres, pero aquí no importa cómo lucen, sino lo que desean comunicarnos, ¿por qué anticipar que una visita extraterrestre necesariamente implica guerra, conquista, violencia? ¿no sería mejor cerciorarnos?

En lo personal, me gusta compartir la visión de Heisserer y Villeneuve: esa idea de que los aliens inicialmente podrían asustarnos por ser diferentes (basta recordar la escena en la que Louise los conoce por primera vez) pero luego descubrir que son seres complejos, mucho más avanzados que nosotros, y de los que podríamos aprender mucho.

La película nos recuerda también la importancia de trabajar en equipo, en cada país, y luego globalmente, en pro de una causa. En un mundo dividido como en el que estamos viviendo, y luego de los sucesos ocurridos en Inglaterra y Estados Unidos, que importante es recordar este mensaje de unidad, de cooperación global para lograr grandes cosas.

Arrival tiene otro elemento de análisis que inicia desde la primer frase: “I used to think this was the beginning of your story”, una disyuntiva que enfrenta la protagonista y que definirá su presente y su futuro. Esto recuerda a una de las cintas más memorables de las dos últimas décadas: Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004), que también nos plantea ¿si pudiéramos hacer algo para cambiar nuestro pasado, lo haríamos?

También, el vínculo padres e hijos que trasciende el tiempo y el espacio (mostrado el año pasado en Interstellar, de Nolan), es aquí igualmente abordado y tiene alcances que pueden llevar a las lágrimas, o a la reflexión profunda.

Arrival no es una película sencilla, requiere de concentración y de análisis, de dejar atrás las preconcepciones de muchos conceptos, de estar abiertos a que nos presenten nuevas imágenes y teorías, pero es un viaje que vale la pena. Es también un ensayo sobre el significado del tiempo y el lenguaje como motor de cambio, una odisea que te eleva, que te reta, que hace volar la mente pero también, una que nos reconforta en los tiempos que vivimos y que nos recuerda que el respeto, la comunicación, y el amor, sí pueden hacer una diferencia.

 

Spoiler alert
El nombre que Louise elige para Hannah es un palíndromo pero también, ¿notaron como toda la película es un palíndromo? Brillante.

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Publicado en: Cine