La delgada linea amarilla

La delgada linea amarilla (México, 2015)
(The Thin Yellow Line)
Director: Celso R. García
Género: Drama
Guionista: Celso R. García  
Actores: Damián Alcázar, Joaquín Cosío y Silverio Palacios

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En 1998, La Delgada Línea Roja cautivó a la crítica al mostrar los pensamientos y reflexiones de un grupo de soldados en la batalla de Guadalcanal; ahora, el originario del Distrito Federal, Celso R. García, toma un título similar a la película de Terrence Malick para contar su versión sobre un grupo de hombres que no son soldados, pero que sí librarán sus propias batallas en una peculiar misión: pintar la línea amarilla de una carretera.

García, el director responsable de cortometrajes como La leche y el agua (2006), Pata de gallo (2004) y Protestosterona (2003), arranca su ópera prima presentando bien a su protagonista: Toño (Damián Alcázar), un hombre que solía trabajar en construcción, pero que luego de un accidente en el que varios de sus compañeros perdieron la vida, se volvió velador, pues nunca se perdonó no haber podido salvar a sus colegas.

Tras ser despedido luego de 11 años, Toño tiene problemas para encontrar un nuevo trabajo, hasta que se topa en una gasolinera a un ingeniero (Fernando Becerril), quien recuerda su buen desempeño en las obras y le ofrece liderar entonces el proyecto del trazado de la línea de la carretera entre San Jacinto y San Carlos.

La encomienda reúne también a otros cuatro hombres: Gabriel (Joaquín Cosío) un exchofer de un trailer; Atayde (Silverio Palacios) un ex trabajador de un circo; Mario (Gustavo Sánchez Parra), el más callado y reservado del grupo y el joven Pablo (Américo Hollander), el más conciliador.

Con este grupo de veteranos actores, y el debutante Hollander, uno de los principales méritos de García es presentar, poco a poco, quiénes son cada uno para luego indagar sobre su vida y lo qué los llevó hasta ese peculiar trabajo. Parecería que no tienen mucho en común, pero el camino los irá hermanando.

Toño es un líder rígido; no desea que haya ningún accidente y necesita completar el trabajo en tiempo y forma. Sus decisiones no admiten cuestionamientos. Alcázar realiza una buena labor al dejar atrás el humor característico de su mancuerna con Luis Estrada para ahora dar vida a un curtido personaje que, ante la dureza del trabajo, y de la propia vida, se irá ablandando.

Las secuencias en la carretera están bien logradas y reflejan lo complicado y desgastante que es para estos hombres ir pintando las líneas en el camino; líneas que no necesariamente entienden, o valoran, aunque Toño les recuerda continuamente su importancia: son una guía.

El viaje de estos personajes se prolongará poco más de 200 kilómetros, trayecto que no estará exento de percances y en el que las dificultades y circunstancias los irán uniendo hasta convertirlos en familia, con todo y perro.

La película producida por Guillermo del Toro, Bertha Navarro y Alejandro Springall no ha pasado inadvertida y ha sido exhibida en casi 40 festivales internacionales acumulando varios reconocimientos, entre ellos: Mejor Guión, en el Festival de Gijón; premio del público, Mejor Director y Mejor Película en el Lleida Latin-American Film Festival, el Bronze Zenith en el Festival de Montreal, además de 14 nominaciones al Ariel.

Ésta es una película sin muchos recursos y sólo cinco actores, pero que resultan suficientes para contarnos un conmovedor viaje de vida; un recorrido en el que aunque se trazan líneas amarillas, se aprende cómo las líneas pueden desvanecerse: las que separan a los desconocidos de los amigos; las líneas entre el bien y el mal; entre la pobreza material y la riqueza espiritual o aquellas separan la vida de la muerte.

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Publicado en: Cine