La chica del tren (E.U.A., 2016)
(The Girl on the Train)
Director: Tate Taylor
Género: Thriller
Guionista: Erin Cressida Wilson (guión), Paula Hawkins (novela)
Actores: Emily Blunt, Haley Bennett, Rebecca Ferguson, Justin Theroux, Luke Evans y Edgar Ramírez

¿Conocemos realmente a la persona con la que decidimos pasar el resto de nuestra vida? Ésta es una de las premisas de La chica del tren, cinta basada en la novela de Paula Hawkins y que está contada desde la perspectiva de tres mujeres: Rachel (Emily Blunt), Megan (Haley Bennett) y Anna (Rebecca Ferguson).
La historia comienza con una chica —Rachel— en un tren, y de ahí derivan las demás historias, pues es desde el tren que Rachel se imagina la vida de los habitantes de las casas por las que pasa cada mañana, especialmente, la de Megan y Scott (Luke Evans), de quienes en realidad no conoce absolutamente nada pero se imagina todo.
Para Rachel, esta pareja representa el amor, la felicidad y la vida perfecta en pareja; todo lo que ella alguna vez tuvo con Tom (Justin Theroux), pero que perdió luego de que se volviera alcohólica y de que su matrimonio se fuera por la borda cuando él la engañó con otra.
La historia se vuelve aún más compleja, pues Tom está ahora casado con quien fuera su amante: Anna (Ferguson) y tienen una hija: Evie, quien es cuidada por la niñera, su vecina, Megan (Bennett).
Explicar todos los lazos entre estos personajes podría estropear la sorpresa de ver la película, pero digamos que alguien termina muerto y como consecuencia éstas vidas se entrecruzarán de maneras evidentes, pero también de formas que sorprendieron a los lectores, y ahora a los espectadores, de esta historia.
Desde su publicación, La chica del tren fue comparada con Perdida, novela también llevada al cine (e incluso obtuvo nominaciones al Óscar) que plantea la relación tóxica de un matrimonio. Si consideramos que La chica del tren es también un thriller, que abarca relaciones destructivas entre parejas y que hay un misterio de por medio, sí, ambas se parecen; pero ésta se diferencia en que: está contada desde la perspectiva de las tres féminas, es menos obscura que su predecesora y sobre todo no contó con David Fincher como director de la adaptación para cine.
Tate Taylor, actor convertido en director, y que nos entregó la memorable The Help (2011), queda aquí atorado en un proyecto que parece haberle quedado grande, pues aunque la premisa se conserva, nunca logra los momentos cruciales de suspenso de la novela y en consecuencia la transición al cine se va diluyendo hasta convertirse en un relato contado mediante flashbacks y voiceovers, sin lograr una verdadera construcción, y evolución, de personajes.
La elección del elenco fue atinada sobre todo en la protagonista: Emily Blunt, quien deja atrás a la joven dulce de filmes como El diablo viste a la moda, La reina joveno En el bosque para ofrecer aquí una interpretación más cercana a lo que logró en Sicario: una mujer triste, callada, sin mucha vida propia y, en esta cinta, atrapada en un pasado que no puede dejar atrás.
La actuación de Blunt es lo más rescatable de la película, pues las demás protagonistas parecen solo una extensión de ella y los hombres pierden relevancia siendo reducidos a personajes ornamentales.
Otro de los grandes cambios fue la decisión de trasladar la trama de Londres a Nueva York; y aunque Blunt conserva su acento original, no es lo mismo una vida en la provincia de Inglaterra que en Westchester County, cerca de Manhattan.
Recalco que, pese a todo, la actuación de Blunt es atinada y el solo reto de intentar responder si ella cometió el crimen, podría ser razón suficiente para darle una oportunidad a la película.