Introducción a Reflexiones del señor Z.

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Compartimos la introducción a Reflexiones del señor Z. o migajas que dejaba caer, recogidas por sus oyentes, el más reciente libro de Hans Magnus Enzensberger, publicado por Anagrama. Ijoma Mangold escribió sobre el libro en Die Zeit: “El señor Zeta es un tipo locuaz que contempla el mundo con demasiada curiosidad como para que no le suscite toda clase de opiniones… En este posmoderno libro de aforismos, Enzensberger rezuma una jovialidad socrática que aúna su ideal de profunda serenidad budista con su predilección por la discrepancia”.


Hay que imaginarse al señor Zeta como alguien que se guarda para sí sus segundas intenciones, que lleva las preocupaciones con aplomo y que raramente renuncia a hacer el bien. De figura robusta y rolliza, lo único en él que llama la atención del observador es su serenidad y lo derrochador que se muestra con su tiempo. Si tiene profesión, nunca la menciona.

Sus ojos de color gris azulado son muy despiertos, pero quien lo observe con atención descubrirá que es corto de vista. Además de su traje sal y pimienta pasado de moda, lleva un bombín marrón que suele dejar a su lado, sobre el banco.

Durante prácticamente un año entero, y siempre que el tiempo lo permitiera, cualquiera habría podido encontrar al señor Zeta cada tarde en el parque, apartado de los caminos principales, en un rincón protegido por setos de carpe en el que, excepto por algunos estorninos hambrientos, reinaba la calma.

Ninguno de nosotros sabría explicar cómo entablamos conversación con el señor Zeta por primera vez. En este contexto, nosotros se refiere a un grupo de paseantes reunidos por el azar que de vez en cuando nos deteníamos a escucharlo. La mayoría proseguía su camino al cabo de un rato sacudiendo la cabeza. Otros le hacían preguntas o se enzarzaban en largas discusiones con él.

Al final sólo quedamos tres. ¿Por qué razón decidimos dar cuenta de nuestras conversaciones con el señor Zeta a unos contemporáneos que no habían oído hablar nunca de él? Naturalmente, él es el auténtico autor de nuestro compendio, aunque, hasta donde sabemos, nunca escribió negro sobre blanco ni una sola de sus frases. De hecho, no podemos garantizar la corrección de nuestras anotaciones. Por un lado, porque, como él mismo nos advirtió en más de una ocasión, la memoria engaña; por otro, porque a menudo discutimos entre nosotros.

¿Qué predominaba en las apariciones del señor Zeta, la timidez o la soberbia? ¿Realmente dijo tal o cual cosa? Son imaginaciones tuyas, dice uno. Pondría la mano en el fuego, replica el otro, y un tercero propone un pacto: que cada uno de nosotros escriba lo que le parezca. Eso le habría gustado al señor Zeta; así que nuestra troika se puso al fin de acuerdo.

 

Traducción de Francesc Rovira.

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Hans Magnus Enzensberger (Baviera, 1929)
Escritor. Ha publicado: Conversaciones con Marx y Engels, Migajas políticas, ¡Europa, Europa!, Mediocridad y delirio, La gran migración, Perspectivas de guerra civil, Zigzag, El perdedor radical. Ensayo sobre los hombres del terror, El corto verano de la anarquía. Vida y muerte de Durruti, Josefine y yo, Mausoleo y El hundimiento del Titanic, entre otros libros.

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Publicado en: Ciudad de libros