Interacciones sonoras

Entre límites / Zwischen Grenzen es una exposición que propone algo más que un diálogo, es una exploración al quehacer actual del arte sonoro en México y en Alemania. Sobre todo, es una investigación conjunta, pues las 10 instalaciones sonoras que hoy se presentan simultáneamente en los espacios Ex Teresa Arte Actual y Laboratorio Arte Alameda (LAA) fueron hechas ex profeso para exhibirse durante el año dual México-Alemania, primero en la Ciudad de México y posteriormente en Berlín.

Estas piezas sonoras son un recorrido por varias generaciones de artistas que plantean distintas formas de abordar el espacio y de confrontar al espectador e invitarlo a cuestionarse sobre los límites entre vista y oído, forma y sentidos, soportes y contenidos. Estas instalaciones no se conforman con ser esculturas sonoras, son sonidos que adquieren volumen, en todo sentido.

El espectador es rodeado por las obras, la experiencia no se ciñe a pasearlas persiguiendo el sonido, o imaginándolo como en Entreacto de Guillermo Santa Marina, quien cita las estrategias sobre la proyección creativa consciente de la música  de John Cage y su uso del silencio. Esta pieza —que no forma parte de este intercambio artístico— funciona como una introducción, ya que se trata de una obra —inspirado en la tradición del grupo Fluxus fundado en la década de los sesenta— en la que el autor invita a participar como agente destinatario a Iván Edeza, director del Ex Teresa, y al personal como agentes instrumentales, los operadores de la instalación. El agente emisor envía instrucciones al agente destinatario, mismas que deben ser cumplidas por los agentes instrumentales.

Entonces el visitante entra de lleno a la aventura que es el arte sonoro, como se comprueba en la nave principal con la pieza Tetraktys de Jens Brand: al pisar este espacio, la pieza acciona una “música mundana”, como la llama el curador de esta colectiva, el especialista Carsten Seiffarth. Lo que contempla el espectador son esculturas tecnológicas hechas con drones que sobrevuelan la nave trazando imaginariamente un rombo, el sonido emitido por las hélices suenan como un acordeón. Brand instaló unas lengüetas a los drones, que generan un sonido que es armónico, sorprendentemente, e invita a evocar la historia del lugar. Queda claro que las obras fueron creadas dentro de un programa de intercambio artístico entre Alemania y México que se suma al lema “Alianza para el futuro”. Éste “tiene por meta contribuir a profundizar el entendimiento mutuo y a continuar ampliando la cooperación”, como mencionara el presidente alemán Joachim Gauck. En este sentido, la exposición, si bien no es la estrella del programa binacional (lo es la gran muestra de Otto Dix), sí ejercita el diálogo y el reconocimiento mutuo. Los 10 artistas fueron seleccionados por Seiffarth, con el propósito de crear una comunidad de intercambio de visiones, ideas y tecnología. Los participantes realizaron sus obras durante residencias artísticas en México y Alemania, en las que se propusieron desarrollar proyectos sonoros que relacionaran el espacio de la exposición y a la ciudad en sí, generando experiencias íntimas en entornos urbanos.

Como explica el curador, la instalación de Stefan Roigk, Desenvolvimientos, transfiere el concepto de la notación gráfica de la música a la dimensión espacial.  Esta información si bien amplía el acto de mirar la pieza, también la determina. Sin embargo, si el visitante ignora este contexto también puede disfrutar de la instalación escultórica integrada por vaciados de objetos muy reconocibles y conectada por un sonido que surge de bocinas mimetizadas a estos objetos. Es un convite, una exploración: el oído dirige a la vista y el espectador va observando detenidamente buscando el origen del sonido. Un efecto contrario sucede al entrar en la capilla a ver Sideral de los artistas Marcela Armas y Gilberto Esparza. Al entrar llama la atención una estructura de madera que sujeta el meteorito de tres toneladas “La Concepción” (que custodia este espacio); pareciera un instrumento musical, sin embargo se trata de un instrumento de medición magnética que lee las intensidades magnéticas del meteorito y las traduce sonoramente. De pronto abraza el latido de un corazón que se mezcla con una “música” literalmente sideral, que nunca aumenta el volumen y que, sin embargo, está ahí colocándose en primer plano y conectándonos con la pieza como si fuera un espejo en el cual sonamos simultáneos.

Mirar arte sonoro requiere que la vista se convierta en un puente entre el oído y el tacto, porque estas piezas que suenan también tienen textura. La complejidad de su producción se debe a la tecnología aplicada, y también a que los artistas logran hacer visible el sonido y que las formas suenen, como en la pieza Síntesis de espacios de Manuel Rocha Iturbide: una constelación de bocinas que forman una galaxia sonora, o la pieza del alemán Rolf Juluis, pionero del arte sonoro en el mundo. Su instalación Iron dancing impacta porque logra sonorizar el hierro.

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Nodal. Rogelio Sosa

Uno de los aciertos de esta colectiva es que, además, conecta al espectador con el lugar, en este caso la Ciudad de México, y plantea la contemplación como una manera de explorar. No importa si se llegó primero al Ex Teresa o al LAA, el espectador sabe que tiene que continuar el recorrido, y en ese momento el Centro Histórico se convierte en un museo. Caminarlo es parte de la experiencia, el sonido también aquí es guía y la travesía a la otra sede es parte del recorrido.

En la entrada al LAA nos recibe la escultura sonora Reflexiones infinitas de Stefan Rummel. El visitante rodea esta pieza de seis metros de altura que evoca a las pirámides mesoamericanas, un juego que hace referencia visual al concepto de palimpsesto e invita a contemplar desde otra perspectiva. Los sonidos que se escuchan fueron grabados en México por el artista, estos murmullos —motores, viento, fricciones, pasos, voces…— son procesados electrónicamente, el artista hace una especie de “traducción” del ruido. Éstos se mezclan con el sonido del ambiente creando reflexiones sonoras. Cabe señalar que esta pieza fue creada para el cubo del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, donde Rummel participó en una residencia, y que los sonidos —y la personalidad de la pieza- cambia de acuerdo al espacio que la alberga: las reflexiones sonoras son distintas al igual que la conexión con el espectador.

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Reflexiones Infinitas. Stefan Rummel.
Foto Aarón Sánchez

Las piezas expuestas en el LAA son retratos sonoros de la Ciudad de México. Resonating Mexico City refleja los sonidos de la urbe en directo a través de un tubo de resonancia colocado en un edificio justo en el cruce de Reforma y Avenida Hidalgo. Estos sonidos que viajan al Laboratorio son los que activan esta caja de resonancia. Por su lado, Lorena Mal sonoriza y visualiza las relaciones ocultas de este inmueble con sus Concrete Acoustics, el resultado es un retrato sonoro.

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Acústica concreta. Lorena Mal.
Foto Aarón Sánchez

Absentia es una intervención que Mario de la Vega comenzó en 2012, y se exhibió en 2013 en el LAA en una primera fase. Para este artista el proceso es la obra, por ello, aunque el espectador de hoy no haya visitado la primera fase, puede rastrearla con un mapa que marca ciertas coordenadas, integra la historia de la pieza e invita a escuchar en el silencio de hoy el sonido de ayer. La sensación de intimidad que produce esta obra se contrapone a Nodal, que propone una reflexión sobre los puentes entre lo visual y lo sonoro y cómo, por instantes, son lo mismo.

absentia

Absentia. Mario Vega

Ver el sonido y escuchar a la vista son las rutas que explora el arte sonoro, el cual plantea una forma más lúdica de experimentar el arte. Provoca al espectador para tratar de recorrer las obras sin explicaciones previas, sólo sintiendo, escuchando y observando. Paradójicamente, la experiencia del arte sonoro —ese que integra tecnología y procesos artísticos, y que es, sobre todo, un ejercicio conceptual— debe ser lúdica; entre menos información previa se tenga, se disfruta más. La exposición Entre límites logra transmitirnos eso que decía Alexander von Humboldt: “Todo es interacción”.

Entre límites estará en exhibición hasta el 23 de octubre de 2016

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Publicado en: Curadero