Gabinete de lectura
Asesinos en serio

Caníbales, asesinos en masa, terroristas. El mundo contemporáneo está plagado de seres cuyos crímenes van más allá de nuestras peores pesadillas. En este gabinete ofrecemos un puñado de libros para adentrarnos en la vida y obra de estos monstruos de carne y hueso.

El padre de todos los monstruos

Durante más de veinte años, Robert K. Ressler trabajó en el FBI realizando perfiles sicológicos de criminales como Ted Bundy, Ed Kemper y David Berkowitz, mejor conocido como “el Hijo de Sam” (ese que mataba por órdenes del perro del vecino). A partir de sus experiencias, Ressler acuñó el término “asesino en serie” cuando nadie entendía por qué estos individuos eran capaces de cometer crímenes tan atroces. La mayoría de sus experiencias están vertidas en Asesinos en serie y En la mente del monstruo. La primera obra es uno de los trabajos seminales sobre el campo al que pueden acceder los lectores de a pie.

No apto para corazones débiles, este libro Ressler, quien se convertiría en afamado conferencista y asesor cinematográfico —le debemos, entre otras cosas, al Hannibal Lecter de Hopkins— comparte sus experiencias cercanas con asesinos consumados. En sus páginas explica, por ejemplo, la diferencia entre un asesino organizado y desorganizado; abunda en la forma de trazar un perfil sicológico, disecciona la mente de sus entrevistados, y narra los encuentros que sostuvo con ellos en la cárcel, algunos francamente aterradores. Como la vez que, entrevistando a Ed Kemper, un tipo de dos metros y 136 kilos que había matado a más de diez personas (incluyendo a sus abuelos y a su madre) se dio cuenta que el guardia que tenía que responder al llamado de fin de entrevista no estaba. Cuando Kemper —que purgaba siete cadenas perpetuas con cargos de asesinato, canibalismo y necrofilia— percibió el nerviosismo del investigador, le dijo, “Si ahora se me cruzaran los cables, ¿no te parece que lo pasarías mal? Te podría arrancar la cabeza y ponerla sobre la mesa para que el guardia la viera al entrar”. Un libro donde la palabra perturbador se aplica con toda justicia.

Robert K. Ressler, Asesinos en serie, Ariel, 2005, 382 p.


Diccionario del horror

Desde que el término “asesino serial” fue acuñado a finales de los setenta, esta tribu de engendros ha poblado nuestros rincones más oscuros. Su mundo, de tan abyecto —lleno de trofeos, rituales y motivaciones—, proyecta sobre nosotros un poder magnético que no podemos rechazar. Por eso seres como Charles Manson recibían cientos de cartas de admiradoras que hasta le proponían matrimonio; por algo existe memorabilia (camisetas, posters y tarjetas coleccionables —sí, como las del beisbol—) con la imagen y el currículum vitae de individuos como Ed Gein y Jeffrey Dahmer. Caminar por el lado oscuro, aunque sea como simples mirones, siempre nos ha seducido.

Eso es lo que ofrece The A to Z Encyclopedia of Serial Killers, un diccionario del horror que, más que dedicarle entradas a estos monstruos (aunque por supuesto habla de ellos extensamente), se concentra en trabajar sobre palabras y conceptos asociados con este mundo insano. Así por ejemplo, en la entrada de “cartas” se reproducen algunas de las misivas que criminales como Zodiac (que nunca fue descubierto)  o Albert Fish (que canibalizaba niños) escribieron a la prensa o a los familiares de sus víctimas. Hay una entrada sobre impotencia, otra sobre necrofilia, una más sobre venenos, una sobre asesinos en masa (muy distintos a los seriales) o sobre satanismo; y claro, todas ellas están desarrolladas y orientadas para entender mejor (si es que eso es posible) el mundo de estas criaturas.

Harold Schechter, David Everitt, The A to Z Encyclopedia of Serial Killers, Pocket Books, 1997, 357 p.


Apocalipsis en el metro

El 20 de marzo de 1995, miembros de la secta japonesa Aum Shinrikyō llevaron a cabo cinco ataques coordinados en el metro de Tokio. Los fanáticos de este culto apocalíptico liberaron gas sarín en distintos puntos del sistema de transporte a la hora pico. El saldo fue de trece muertos, cincuenta personas gravemente heridas y otras mil que sufrieron problemas temporales de visión. Al parecer, Aum Shinrikyō pretendía acelerar el fin del mundo y, de paso, declarar a Shoko Asahara, su mesías, como nuevo emperador de Japón. Un año después, el escritor Haruki Murakami comenzó a entrevistar a sesenta víctimas del ataque, así como a ocho miembros del culto religioso. El resultado de este trabajo fue Underground, libro en el que el best seller japonés trata de comprender el por qué de la tragedia pero, sobre todo, la mentalidad de su pueblo.

En un implacable ejercicio periodístico, Murakami nos entrega la crónica coral de una sociedad, el retrato sicológico de un pueblo cuyas tradiciones están tan arraigadas que pueden sorprender al lector occidental. En el libro, temas como el trabajo, el aislamiento y el individualismo extremos de la sociedad nipona salen a relucir; también el materialismo que ha enajenado a esa cultura milenaria. El volumen incluye un ensayo de Murakami en donde el escritor critica duramente al gobierno de su país por tratar de desestimar los ataques como la obra de un puñado de fanáticos en lugar de intentar comprender las causas que llevan a ciertos grupos sociales a cometer semejantes actos. El libro fue publicado originalmente en japonés, versión en la que no aparecen las conversaciones con los terroristas, incluidas posteriormente en las ediciones internacionales.

Haruki Murakami, Underground, Tusquets, 2014, 560 p.


Confesiones de la madre de un asesino

El 20 de abril de 1999, Eric Harris y Dylan Klebold, dos estudiantes de Columbine, acabaron con la vida de doce compañeros y un profesor antes de encerrarse en la biblioteca de la escuela y suicidarse. Durante semanas, los chicos planearon meticulosamente su ataque. En su momento, subieron varios videos donde se les ve practicando en el bosque, explicando la adquisición de su arsenal y la manera en que aprendieron a fabricar bombas; incluso dejaron uno donde se despedían del mundo. Desgraciadamente, la masacre de Columbine no ha sido de las perores en la historia de Estados Unidos (ni siquiera llega al top ten), pero sí una de las más impactantes a nivel social y mediático. Parte de su fama vino gracias al documental Bowling for Columbine (2002), del director Michael Moore, que obtuvo el Óscar, y a la cinta Elephant (2003) de Gus Van Sant. Desde entonces, este es uno de los casos de asesinatos en masa más célebres de la historia de Estados Unidos; de él se han escrito ciento de páginas: perfiles sicológicos, debates sobre la tenencia de armas, ensayos antropológicos y un largo etcétera.

En 2016, diecisiete años después de la masacre, apareció una obra que aborda el tema desde una perspectiva muy distinta. A mother’s reckoning: Living in the aftermath of tragedy es el libro con el que Susan Klebold, nada menos que la madre de Dylan, trata de expiar sentimientos tan dolorosos como la culpa de no haber previsto el desenlace de su hijo, la cruz que supone lidiar con el rechazo permanente de la comunidad, o el inevitable divorcio de su marido, Tom, tras 43 años de matrimonio. Sin exculpar los crímenes cometidos por su hijo, el libro ofrece una perspectiva distinta sobre los asesinos en masa: finalmente, son hijos de alguien; muchos, más de los que uno creería, provienen de entornos comunes y corrientes, incluso de familias amorosas. ¿Qué los lleva, entonces, a despertar un día y sellar su destino de esa manera?

Susan Klebold, A mother’s reckoning: Living in the aftermath of tragedy,Penguin Random House, 2016, 336 p.


La vida íntima del terrorista

Como pocos escritores norteamericanos, John Updike dedicó su obra a reflexionar sobre los procesos de construcción de ese país que absorbió el nombre de todo un continente: los Estados Unidos de América. Por sus libros han transitado los problemas y obsesiones de la potencia, tratados desde los más diversos puntos de vista. Si a lo largo de más de una veintena de novelas Updike intentó cubrir todos los ámbitos posibles de la sociedad americana, los sucesos del 11-S no podían ser la excepción.

En 2006 el autor publicó Terrorista, la historia ficticia de Ahmad Ashmawy Mulloy, un joven musulmán americano que es absorbido por el fundamentalismo religioso y que poco a poco se ve envuelto en un atentado para volar el túnel Lincoln y arrasar con los infieles. “Mi profesor en la mezquita dice que todos los infieles son nuestros enemigos”, dice Ahmad. “El Profeta advirtió que llegará el día en que todos los que no creen serán destruidos”.

 Si bien la tragedia del 11-S no aparece de forma directa, la novela explora los alicientes disparadores del fundamentalismo religioso y el odio que este ha implantado en los jóvenes. Una novela escrita sin duda desde el dolor y la perplejidad de uno de los grandes novelistas americanos del siglo XX.

John Updike, Terrorista, Tusquets, 2007, 336 p.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Gabinete de lectura