Frank Stella: ves lo que ves

El 12 de mayo de este año, el artista estadounidense Frank Stella cumple 80 años. El festejo empezó el año pasado con la retrospectiva más grande de su obra, que se exhibe actualmente en la nueva sede del Museo Whitney de Arte Americano, en el Meatpacking District neoyorquino. Por si alguien tenía duda de la aportación de Stella a la cultura estadounidense, esta muestra que reúne más de 100 obras borra cualquier titubeo y nos recuerda que ni la pintura (ni la escultura) han muerto. Al contrario, Stella hace que el espectador vuelva a conectarse con la ambas a través de las ideas. Lo que se ve es el desarrollo de un planteamiento pictórico y conceptual que desnuda a la imagen.

chocorua-iv

Frank Stella, Chocorua IV, 1966. Fluorescent alkyd and epoxy paint on canvas. 120 x 128 x 4 in. (304.8 x 325.1 x 10.2 cm). Hood Museum of Art, Dartmouth College, Hanover, NH; purchased through the Miriam and Sidney Stoneman Acquisition Fund, a gift from Judson and Carol Bemis, Class of 1976, and gifts from the Lathrop Fellows, in honor of Brian P. Kennedy, Director of the Hood Museum of Art, 2005–2010. © 2015 Frank Stella/Artists Rights Society (ARS), New York.

Su investigación reduce la imagen a su mínimo significado, haciendo que la materia y la textura se convirtieran en el tema. Esto está presente desde sus inicios en la década de los cincuenta, cuando era un joven artista que cuestionaba y se rebelaba contra el Expresionismo Abstracto que parecía dominar toda la escena estadounidense. Entonces, se propuso enfatizar a la pintura como un objeto y no como una representación; quería sobreponer la realidad, el mundo físico, a la emoción. Por ejemplo, lejos del lirismo, su serie Black Paintings de 1959 crea una superficie que experimenta el acto de pintar sin un significado emocional sino sólo visual: pinta bandas regulares de negro separadas por rayas finísimas sin pintar. Esas fronteras son el lienzo desnudo. Siempre hurgando en formas geométricas simples para evidenciar la complejidad. El impacto de esta serie fue tan alentador que empezó a jugar con otras texturas como el aluminio y el cobre, así como con el color, creando formas geométricas separados por rayas que son la propia tela, como Irregular Polygon. Posteriormente,llevó esta búsqueda abstracta a la gráfica y a la escultura, como en Quathlamba I, una litografía en la que el artista consigue que la técnica se convierta en tema.

east-broadway

Frank Stella, East Broadway, 1958. Oil on canvas. 85 1/4 x 81 in. (216.5 x 205.7 cm). Addison Gallery of American Art, Phillips Academy, Andover, Massachusetts; gift of the artist (PA 1954) 1980.14. © 2015 Frank Stella/Artists Rights Society (ARS), New York.

Como los artistas de su generación, Stella supo inspirarse, apoyarse y dialogar con sus contemporáneos. Supo aprovechar ese diálogo y transformarlo enuna de las herramientas intelectuales más importantes para definir su propio trabajo: supo entender y ver a sus colegas para fortalecer un discurso propio y crear un cuerpo de obra complejo, sólido y capaz de establecer vínculos con otros artistas. Si bien se inspiró en las rayas geométricas de Jasper Johns —o éstas a su vez nos invitan a rememorar el planteamiento conceptual de Sol Lewitt— la obra de Stella explora la materialidad de la pintura a través de trazos geométricos que pudieran resultar en una suerte de “trampas visuales”: ¿Cómo se ve en la realidad? ¿Cuál es ese enfoque que engaña al ojo? Al final se ve lo que se ve.

eskimo-curlew

Frank Stella, Eskimo Curlew, 1976. Litho crayon, etching, lacquer, ink, glass, acrylic paint, and oil stick on aluminum. 98 3/4 x 127 x 18 in. (250.8 x 322.6 x 45.7 cm). Portland Art Museum, Portland, Oregon; museum purchase: funds provided by Mr. and Mrs. Howard Vollum 79.36. © 2015 Frank Stella/Artists Rights Society (ARS), New York.

A simple vista, sus cuadros son de una simplicidad que durante la década de los sesenta (cuando su propuesta impactó al mundo) invitaban al espectador a perderse en los laberintos infinitos y coloridos que también nos conectan con Escher pero que coquetean de forma minimalista con planteamientos cinéticos y también con preguntas plásticas que llevan al autor a reducir el gesto hasta ponerlo en duda. Y tal sencillez es tan provocadora que intimida al espectador quien reacciona, ya sea renegando la propuesta (“eso lo hace cualquiera, ¿cuál es el chiste?”) o sumergiéndose en el discurso y siguiendo los rastros de la investigación plástica que Stella ha llevado de la pintura a la escultura desde la década de los cincuenta, y que aún sigue experimentando. Esa curiosidad intelectual, explorada en materiales, es lo que se observa en esta gran retrospectiva que se presenta en el Museo Whitney de Arte Americano, hasta finales de febrero.

gobba-soppa-e-collotorto

Frank Stella, Gobba, zoppa e collotorto, 1985. Oil, urethane enamel, fluorescent alkyd, acrylic, and printing ink on etched magnesium and aluminum. 137 x 120 1/8 x 34 3/8 in. (348 x 305 x 87.5 cm). The Art Institute of Chicago; Mr. and Mrs. Frank G. Logan Purchase Prize Fund; Ada Turnbull Hertle Endowment 1986.93. © 2015 Frank Stella/Artists Rights Society (ARS), New York.

Una exhibición como esta resulta motivadora; no sólo porque es un homenaje a uno de los mejores artistas de la posguerra vivos, sino porque es también una celebración de la pintura en una época en la que la estética relacional y el arte conceptual —y sus derivados— parecerían apropiarse del mundo del arte. Ver pintura y escultura con oficio, idea y reflexión resulta refrescante para los espectadores y para los artistas de todo el orbe. Sobre todo para los más jóvenes, quienes pueden confrontarse aquí a una obra sólida, inteligente que nos recuerda que la técnica y el oficio sí importan y que después de Marcel Duchamp, la pintura, el grabado y la escultura también son conceptuales.

Las más de 100 obras son una travesía por la segunda mitad del siglo XX desde la perspectiva de Frank Stella quien se ha movido, desde el principio de su obra entre el expresionismo abstracto y el minimalismo, siendo una gran influencia para artistas como Dan Flavin. Ya sea en sus trabajos tempranos o en sus mega esculturas contorsionadas, en las que se enfoca en la década de los noventa, Stella se ha propuesto drenar a sus cuadros de cualquier significado o simbolismo más allá de la pintura (imagen) en sí, por ello las reduce a su alma geométrica. Lo que buscaba —y busca— es exaltar la materialidad de la pintura, exponer esa fuerza pictórica frente al espectador sin rodeos. “Lo que ves lo que ves”, declaró alguna vez, y esta frase se ha convertido en su rúbrica y en una premisa del minimalismo, del cual sin duda sentaría sus bases.

harran-ii

Frank Stella, Harran II, 1967. Polymer and fluorescent polymer paint on canvas. 120 x 240 in. (304.8 x 609.6 cm). Solomon R. Guggenheim Museum, New York; gift, Mr. Irving Blum, 1982. © 2015 Frank Stella/Artists Rights Society (ARS), New York.

Frank Stella en el Whitney es la crónica de una mirada al arte norteamericano que nos invita a reflexionar sobre las rutas alternas que provocó la propuesta de este artista que en su momento, tal como lo refiere el crítico Michael Fried, puso en relieve la literalidad de la pintura al exaltar el carácter plano del lienzo, invitando al espectador a vivir “una experiencia de esa literalidad como experiencia de las propiedades de los diferentes pigmentos, de una sustancia extraña aplicada sobre la superficie de la pintura, de tejido del lienzo, sobre todo del color”.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Curadero