El infeliz Schopenhauer sobre la felicidad

El mundo es el infierno, y los hombres se dividen en almas atormentadas y diablos atormentadores.
—Arthur Schopenhauer

 

Arthur Schopenhauer, el gran filósofo pesimista, escribió a lo largo de cuarenta años las notas de un tratado sobre la felicidad que nunca llegó a publicar. Son apuntes compuestos de doctrinas, recomendaciones y advertencias, en las que el maestro de la desilusión afirma que vivimos en el peor de los mundos y que no hay mayor decepción que el creer que eso pueda cambiar.

schopenhauer

La desalentadora tesis de Schopenhauer tiene su propia historia. Schopenhauer no fue una persona de carácter dócil, y las pruebas lo confirman. Por ejemplo su madre, una reconocida dama de los círculos cultos de la corte de Weimar de principios del siglo XIX, declaró abiertamente que le resultaba insoportable la convivencia con su hijo debido a su carácter difícil. En una ocasión Schopenhauer fue acusado por su vecina de lesionarla corporalmente tras una discusión que entablaron los dos y que terminó en una costosa pensión que el filósofo le tuvo que pagar a Louise Marquet a lo largo de 25 años. A ello hay que sumarle la grave depresión que sufrió debido a su paulatina sordera del oído derecho, así como la inesperada y abrupta salida que tuvo que hacer de Berlín en 1831 por una epidemia de cólera.

A pesar del desalentador panorama personal, el motivo de mayor peso del pesimismo intelectual de Schopenhauer es, no obstante, un detalle de su vida profesional. Todo comienza entre 1818 y 1819 cuando el filósofo, de viaje por Milán, recibe la noticia sobre la quiebra del banco Muhl de Danzig, en donde estaba depositada parte de la fortuna recibida como herencia de su fallecido padre. Para subsanar los futuros problemas económicos, Schopenhauer solicita un puesto como docente en la Universidad de Berlín que logra obtener en 1820.

En la Universidad, en vez de mejorar, la situación empeora. La atmósfera de la filosofía no lo recibe con los honores que él cree merecer y un hecho en particular termina por sumirlo en un fuerte desánimo: su seminario coincide con el de una estrella de la filosofía en ascenso, Hegel. Dieciocho años mayor que él, los cursos del autor de la Fenomenología del Espíritu son muy taquilleros mientras que los suyos sólo le llaman la atención a seis alumnos entre los que se encontraban un dentista y un cuidador de caballos. A falta de reconocimiento público, el seminario se suspende tan sólo un año después de haber iniciado. Molesto por la situación —y algunos dicen que por envidia—, Schopenhauer no desperdicia oportunidad alguna para criticar a Hegel, a quien tacha de “charlatán de mente obtusa, insípido, nauseabundo, iletrado, que llegó al colmo de la audacia garabatenado y narrando las cosas más alocadas, mistificadoras y carentes de sentido.”

Desanimado por el fracaso profesional de sus cursos, así como de la mala recepción de su obra más importante, El mundo como voluntad y representación, Schopenhauer comienza a redactar algunas notas, reglas, máximas y aforismos para su tratado sobre la felicidad. Esa felicidad a la que él describe como un mero eufemismo que disfraza el verdadero “valle de lágrimas” que constituye la vida de los seres humanos. Estas son algunas de sus poco alentadoras sugerencias:

• La felicidad es tan sólo relativa, la mejor manera de disfrutarla es con resignación, realizando con buena voluntad lo que se puede hacer.

• La sabiduría de la vida, dice el filósofo, reside en la justa proporción entre el presente y el futuro. Aquellos que viven demasiado en el ahora, los imprudentes, y los que sólo piensan cómo será el porvenir, los miedosos y preocupados, rara vez mantienen esta justa medida.

• Se pueden evitar grandes males si se limita el propio ámbito de acción, si se frenan las apetencias y se evitan los castillos en el aire. Fantasear con sucesos felices sólo hace más insoportable la existencia y más grande la decepción.

• Es recomendable vivir a un nivel muy moderado y observar a menudo a quienes se encuentran en peores situaciones que nosotros. La comparación, si no cambia el curso de la vida, sí ofrece un consuelo.

• La prudencia no trae placer pero evita el dolor, por eso Schopenhauer recomienda no comportarse de manera llamativa, hablar poco con los demás pero mucho con nosotros mismos y evitar a toda costa las muestras de odio e ira que son inútiles, peligrosas y vulgares.

• Para evadir sufrimientos innecesarios se deben evitar los estados de ánimo excesivos. No hay mejor don que la “ecuanimidad inalterable” y la serenidad impasible.

• Con salud todo puede ser una fuente de placer. Por eso recuerda que un mendigo sano es siempre más feliz que un rey enfermo.

• El aburrimiento y la inmovilidad son las principales causas de infelicidad, por eso el filósofo recomienda mantenerse activo la mayor cantidad de tiempo posible.

Schopenhauer, dueño de una cara de pocos amigos, murió enfermo y desolado —algunos añaden que también profundamente deprimido e infeliz—, en septiembre de 1860 tras haber atormentado a más de un alma feliz o, al menos, un poco más optimista que la suya.

 

Fuentes

Schopenhauer Arthur, El arte de ser feliz, 2ª ed., Barcelona, Herder, 2000.

Schopenhauer Arthur, Lecciones sobre metafísica de lo bello, Valencia, Universitat de València, 2004.

Schopenhauer Arthur, Los dolores del mundo, Madrid, Sequitur, 2009.

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Publicado en: Ensayo literario

3 comentarios en “El infeliz Schopenhauer sobre la felicidad

  1. UN HOMBRE QUE MIRABA MAS ALLA DE LO QUE SON LAS APARIECIAS O LAS MASCARAS , ES VERDAD EL DIOS TODOPODEROSO NOS A MOSTRADO QUE EN LA TIERRA CUANDO NACEMOS NO ES FACIL Y QUIENES NO TENGA UNA MENTE ESPIRITUAL BASADA EN DIOS Y SU AMOR JAMAZ SERAN FELICES. SCHOPENHAUER EL CONOCIA DE SICOLOGIA EL SABIA MUCHO NO FUE QUIZAS FELIZ PORQUE MIRABA Y VIVIA LA CRUDA REALIDAD DE TODO LOS FILOSOFOS BUSCA MAS Y MAS EN LAS MENTES DE LAS PERSONA Y EN COMO ELLA SE DESENBUELVEN PERO TANTA REALIDAD TAMBIEN LES IMPIDE MIRAR MUY DENTRO DE SI Y EN HUMILDAD RECONOCER QUE HAY UNA MENTE DIVINA QUE NOS TRAJO AQUI Y QUE ELLA CUIDA DE NOSOTROS Y SI NO SABEMOS VIVIR EN PAZ Y AMOR SUFRIREMOS MUCHO

    1. El simple hecho de pensar que el ser humano no está sólo simplemente es una forma de consuelo para que no nos afecte la mismisima miseria. Por eso sucede que, como en tu caso y en muchas otras personas, se inventa a un ser creador que simplemente es la personificación del mundo al cual le damos caracteristicas de un padre y una madre, para no sentirnos indefensos.
      Yo no comparto tu idea de creer que hay algo que nos creó y que nos cuida, porque es simplemente un feliz autoengaño. Lo que recomiendo es simplemente aceptar la realidad tal como es, pero si se da un chance para cambiar nuestra situación, hay que aprovechar esa oportunidad, meditando sobre las consecuencias que esta puede conllevar.i

      1. Necesitamos tanto creer en el ser que el cristianismo nos ha impuesto que cerramos los ojos a la realidad Estoy de acuerdo contigo

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