
Las obras literarias están insertas en un mundo específico. Los movimientos y tradiciones donde se crea la literatura se alimentan de contextos culturales, ya sea una lengua, una ciudad, una estética o la suma de las tres. Está claro que lo más importante es la obra misma, su creación y escritura. Sin embargo, para toda obra es fundamental el contexto, lo que se entiende como “el mundo literario” o “el cuarto de máquinas”. Un lugar de fracasos y éxitos; de celos y amistades. Se trata de la esfera donde los artistas muestras las vísceras y la sangre.
Este “mundo literario” no está solamente conformado por escritores; hay editores, agentes de prensa, agentes literarios, diseñadores, accionistas… Estos ambientes literarios no son nada nuevos ni mucho menos sus pugnas; podemos encontrar sus vestigios desde las confrontaciones entre los Cínicos (perros en griego) contra los Estoicos, las diatribas entre Góngora y Quevedo, y sin duda entre García Márquez y Vargas Llosa.
Xavi Ayén (Barcelona 1969), periodista, redactor de la sección de Cultura de La Vanguardia, inspirado en la obra de José Donoso, Historia personal del “boom”, publica una especie de segunda parte: Aquellos años del boom. García Márquez, Vargas Llosa y el grupo de amigos que lo cambiaron todo. Se trata de una obra que por un lado desmitifica y confronta autores y anécdotas a la vez que revive uno de los momentos más importantes de la literatura latinoamericana.
Adán Ramírez Serret: Hace unos años leí La sombra de Naipaul, que escribe Paul Theroux sobre su amistad-enemistad con V.S. Naipaul. Ahora que leo tu libro Aquellos años del boom lo recordé porque pensé que tanto las anécdotas personales, como los momentos íntimos de los escritores, son parte de las grandes obras.
Xavi Ayén: Es la primera vez que me lo citan para hablar de mi libro, pero me siento muy halagado porque realmente hay esta aproximación al personaje desde un punto de vista muy humano y muy crudo a la vez. Naipaul es un personaje que se presta mucho a lo crudo y humano. Por mi parte yo he intentado humanizar a los protagonistas del “boom”. Normalmente en los libros que se escriben sobre Vargas Llosa o García Márquez aparecen como semidioses, pareciera que hubiera bajado un Dios del Olimpo, se haya mezclado con un humano y así haya nacido uno de ellos. Pero yo creo que no, son genios escribiendo pero también son seres humanos. Entonces no resulta creíble, incluso yo creo que la admiración no es posible, si no los contemplas desde su humanidad. Porque eran gente como todo mundo y tenían problemas de dinero, tenían celos. Contar sólo cosas maravillosas no está bien; también hay que contar cosas que no lo fueron tanto. Me gusta el libro de Theroux pero creo que a mí me ha salido un libro más latino. En primera, porque ellos no tienen ni el carácter ni la biografía que tiene V.S. Naipaul. No creo que se pueda hacer tanta sangre con Gabriel García Márquez ni ninguno de ellos. Aunque sí que hay cosas; por ejemplo, cuando Vargas Llosa le arrebata los derechos de autor a Julia Urquidi. Cuando se separaron Vargas Llosa le cedió los derechos de La ciudad y los perros en concepto de pensión pero con los años se distancian cada vez más. Cuando él publica La tía Julia y el escribidor ya están en “guerra civil” y entonces él decide recuperar esos derechos. He tenido acceso a los documentos hasta notariales que explican cómo fue eso. En fin, lo que yo quería hacer era una biografía de grupo y mostrar no tanto las biografías de cada uno de ellos sino las interrelaciones entre estos amigos. Incluso mostrar no sólo estas relaciones sino también los que estaban en la sala de máquinas. En especial su agente, Carmen Balcells, y otros editores como Carlos Barral y Paco Porrúa.
ARS: Una parte importante de tu libro es la escritura de Cien años de soledad en la ciudad de México.
Ayén: Sí, hay un capítulo dedicado a México porque es el caldo de cultivo del “boom” que como estallido comercial arranca con Cien años de soledad que se publica en el 67. En México están los antecedentes de estos autores que hicieron muchos trabajos alimenticios, sobre todo en el sector de la publicidad y en el del cine. Sobre la escritura de Cien años de soledad se ha escrito tanto que hay poca cosa que pueda aportar. Lo que sí que puedo es poner a prueba la verosimilitud de algunas leyendas que se cuentan. Por ejemplo, la historia mítica de que envió el manuscrito en dos partes a Argentina porque no le alcanzaban los pesos para el correo. Pero yo he hablado con Paco Porrúa y me dijo que recibió el paquete completo. A García Márquez nada le estropea una buena historia, ni siquiera la realidad. De todos los autores del “boom”él es el más problemático para cualquier biógrafo porque tienes que comprobarlo todo. Hasta engañó a la Academia Sueca en su fecha de nacimiento. Por lo tanto es un trabajo de chinos ir viendo todo lo que es verdad o mentira de lo que ha contado. Incluso de lo que aparece en sus biografías.
ARS: Hablando ahora de lo que tú llamas “el cuarto de máquinas”, me llamó la atención que dijeras que Carlos Barral no leía novelas, que no le interesaban.
Ayén: Sí, el gran editor de novelas latinoamericanas del siglo XX, casi podemos decir, no leía novelas. A él lo que le gustaba era la poesía. Leía mucha y era un gran crítico de poesía. Pero tuvo un acierto enorme que fue su equipo de asesores. Joan y Gabriel Ferrater, Joan Petit e incluso algún tiempo, Sergio Pitol. Carlos Barral se fiaba a ciegas de este comité de asesores. Me parece que hacía bien en fiarse porque nunca ha habido un comité parecido en otra editorial. Le pasaban en dos folios los informes de cada libro que él leía y defendía estas opiniones como propias. Entonces pasaba por ser un gran experto en novela cuando no leía ninguna. A él lo que le gustaba era beber y la poesía.
ARS: Gracias a Carmen Balcells Barcelona es un lugar fundamental para el “boom”.
Ayén: García Márquez sufre la metamorfosis más grande que pueda sufrir un escritor, pasó de vender unos pocos cientos de ejemplares a ser el escritor más famoso del mundo. Alcanzó el millón de ejemplares. En español esto sólo ha sucedido con el Quijote. Su metamorfosis sucede en dos meses y es cuando se muda a Barcelona. Es cuando Carmen Balcells va colocando a todos sus escritores en la misma ciudad. Les encuentra piso en un barrio tranquilo, residencial; donde no haya tiendas ni distracciones. Lo hace para que se profesionalicen y se dediquen a escribir intensamente. Pero ella me dijo en broma que los quería tener cerca y controlados porque en otras ciudades se los hubiera llevado otro agente. Carmen Balcells se ocupa de todo, no sólo de sus contratos. También se encarga de encontrarles colegio a sus niños, médico, suministrarles material. Barcelona es importante porque Carmen Balcells los arrastra a todos ahí. No es por casualidad que la capital cultural española pase en los años sesenta de Buenos Aires y México a Barcelona.
ARS: Me llama la atención que en tu libro sobre el “boom” no sólo incluyeras a los autores en que uno piensa automáticamente, sino también a Alfredo Bryce Echenique y a Sergio Pitol.
Ayén: Sergio Pitol estuvo con ellos, trabajando en las mismas editoriales Seix Barral, Tusquets, editando originales de los propios autores del “boom”. Incluso, García Márquez cuando venían amigos a Barcelona que quería impresionar, en vez de llevárselos por la parte alta que es donde vivía, llamaba a Pitol para que los llevara a los antros más oscuros y más turbios de la ciudad. Estaba completamente integrado en ese grupo. Fue un periodo corto de su vida porque enseguida se fue al centro de Europa pero eso no quita que en los años gloriosos del “boom” él estuviera allá. Escribió su primera novela, El tañido de una flauta en Barcelona y yo creo que indiscutiblemente formaba parte de este grupo entendido como hermandad. A Bryce Echenique lo incluyo porque como él mismo dice llego tarde al “boom”. Se instala en Barcelona con la ilusión de formar parte de este movimiento y resulta que ya todos se han ido. García Márquez se regresó a México, Vargas Llosa a Lima. Se entera que Donoso se fue a un pueblito de Aragón porque no podía pagar el alquiler en Barcelona. Bryce dice con su humor característico que se dedicó a escuchar las anécdotas que habían dejado en su paso por la ciudad.
Xavi Ayén, Aquellos años del boom. García Márquez, Vargas Llosa y el grupo de amigos que lo cambiaron todo, RBA, Barcelona, 2014, 876 pp.
