El comandante Chávez en el mundo del biopic

Lo complicado era cómo interpretar a un actor que es mejor que tú.
Andrés Parra, a propósito de la serie El Comandante

En los primeros años del cine se acuñó el término Biopic (Biographical motion picture) para designar una película basada en la vida de un personaje importante o famoso. Con el tiempo, este género cinematográfico —cuyos límites son bastante difusos— ha sido adaptado a la televisión. Así pues, las telenovelas recreaban, durante sus cortos episodios, los momentos más dramáticos en la vida de dichas figuras. Este fenómeno recuerda la literatura por correspondencia del siglo XIX. En la Francia de Balzac, Stendhal y Sade, los lectores (en su mayoría, un público femenino) esperaban con impaciencia las nuevas entregas que llegaban por correo cada semana o cada mes, y luego se dirigían a los gabinetes de lectura para devorarlas con avidez.

En los últimos años, las telenovelas han perdido terreno con respecto a las series y las grandes cadenas como HBO, Sony o Fox gestaron lo que hoy día se conoce como teleserie. Llama la atención el gran éxito que el biopic ha tenido en el público latinoamericano, cosa que las plataformas audiovisuales Netflix, FX o Amazon entendieron a la perfección, y por ello las han incluido en su amplia oferta.1

¿A qué se debe este interés de los latinoamericanos por el biopic? ¿Reminiscencias del realismo mágico? ¿Morbo explotado por la industria televisiva (una oleada que viene desde los melodramas de los años sesenta y desemboca en las narconovelas)? ¿Interés del televidente por conocer su propia historia e identificarse (o no) con ella? Quizás todas estas razones formen parte de la respuesta.

Recientemente, las vidas de personajes como Juan Gabriel (Hasta que te conocí, Telemundo), Pablo Escobar (Narcos, Netflix y El patrón del mal, Caracol Televisión) y Joan Sebastian (Por siempre, Blim) han ocupado las pantallas de América latina, acumulando una cantidad insospechada de teleaudiencia. A esta larga lista, se agregará la teleserie El Comandante, basada en la vida del expresidente Hugo Chavez Frías. La emisión se estrenará en toda Latinoamérica a partir del mes de febrero de 2017 y podrá verse en México por Televisa, según lo anunció la unidad latinoamericana de Sony Pictures Television (STP), cadenas que trabajan en coproduccion en la serie. No se sabe a ciencia cierta dónde pero se dice que los rodajes ocurren entre Brasil, Colombia y México donde Sony tiene sus oficinas latinoamericanas.

Un hombre como Hugo Chávez, de carácter, elocuencia y carisma incuestionables, es un personaje perfecto para el despliegue de una gran actuación y un gran show. El actor caleño Andrés Parra, de amplia trayectoria en teatro, cine y televisión, encarnará al polémico mandatario venezolano. Curiosamente, Parra se ha hecho bastante famoso por haber personificado a Pablo Escobar en la teleserie colombiana El patrón del mal. De hecho, el actor reconoció que su intención al interpretar a Hugo Chávez era justamente desmarcarse del estigma que le había dejado el personaje de Escobar (en la calle, la gente no lo llamaba “Andrés” sino “Pablo), razón por la cual no accedió a la propuesta de Netflix para interpretarlo en la serie Narcos.

Es interesante constatar el trabajo de preparación de Andrés Parra para meterse en la piel de Chávez: clases con una maestra de entonación y voces para afinar su tono, investigación bibliográfica sobre la historia política de Venezuela, incontables sesiones escuchando y observando las intervenciones del comandante en las cumbres internacionales, en la radio y en su conocido programa “Aló presidente”; todo esto para captar los gestos, el ritmo y la esencia del encanto que suscitaba el hombre.

Ahora bien, vale la pena aclarar que los biopics no son (y quizás no tienen por qué ser) versiones 100% fieles a la historia —o a la versión oficial de la historia. No obstante, la crítica y el periodismo cultural suelen acusar las imprecisiones históricas presentes en películas y series. No hay ningún problema en ello, pero en nuestros días son muy pocos quienes creen ciegamente en la versión televisiva o cinematográfica de los hechos, pues la mayoría es consciente de que el cine y la televisión dan un tratamiento especial a los sucesos históricos, un tratamiento que también se apoya en la ficción. No obstante, la realización de una serie sobre la vida de Hugo Chávez conlleva una polémica en cuanto a la exactitud de los hechos y en cuanto a una toma de posición ideológica.

Antes de su aparición en la pantalla chica, la serie El comandante ha sido objeto de críticas por parte de los representantes del Partido Socialista Unido de Venezuela, al cual pertenecía Chávez. Ellos afirman que la serie busca tergiversar los hechos para retratar al ex mandatario como un monstruo. Por otro lado, la oposición en Venezuela cree por que el programa va a idealizar al ex presidente. En cualquier caso, la última palabra la tiene el público. A ese respecto, el realizador Juan Felipe Cano —uno de los directores de la serie— declaró que es muy difícil que una producción televisiva cambie la visión que las personas tienen sobre Chávez: “(…) Quienes lo admiran lo seguirán haciendo y quienes lo critican, también. (…)”.2 Pese a ello, hay que reconocer que la pregunta no es del todo errática, ya que los medios audiovisuales están estrechamente ligados al mundo de la ficción e igualmente al de la política.

Basta pensar en hombres como Vladimir Putin o Donald Trump para constatar que ciertos elementos de la dramaturgia son determinantes para consolidar un gobierno. El caso de Trump salta a la vista puesto que el actual presidente de los Estados Unidos animó un teleshow entre 2004 y 2015,y ahora resulta amarga la declaración de Barack Obama al decir que “Gobernar un país es un trabajo serio, no es como animar The apprentice”. Por desgracia, Obama estaba equivocado.

En cuanto a Putin, su filiación con las artes escénicas es más compleja, ya que el jefe de estado ruso tuvo que instruirse en la simulación en sus días como espía de la KGB y luego como director del Servicio Federal de Seguridad (SFS). Además, Putin no solamente cuenta con un equipo para la asesoría de su imagen, sino que además es uno de los mejores alumnos del australiano Allan Pease, uno de los mayores especialistas en el lenguaje corporal: "le enseñé cómo parecer más amigable en televisión y cómo evitar los gestos agresivos", afirma Peasson.3 Por cierto, Putin, asistente del alcalde de San Petersburgo en aquel momento, era un estudiante muy inteligente y muy capaz. A juzgar por sus niveles de popularidad y sus triunfos sucesivos en las elecciones, Putin tiene una estrategia gestual y escénica que es todo un éxito. El mandatario no solamente es más reconocido en el mundo que el mismo país que dirige, sino que existe toda una línea de productos moldeados a su imagen y semejanza, como lo son muñecos de juguete, playeras, una línea de perfumes, comics, etc.

Desde luego, el oficio político no puede reducirse a un plan de marketing mediático y un buen manejo actoral, pero son elementos fundamentales y, lo que es ciertamente preocupante, poco a poco están desplazando las otras cualidades gubernamentales de los jefes de estado. No en vano las apariciones mediáticas de Hugo Chávez día a día formaban parte esencial de su proyecto político. Probablemente, muchos venezolanos admiraban la gestión política y los programas de desarrollo social y económico que puso en marcha. Sin embargo, Chávez despertaba virtudes que el latinoamericano reconoce como propias, como lo son la astucia y el vigor. En la figura de Chávez se resumía igualmente la fortaleza de carácter, la simplicidad y el origen humilde que el latinoamericano, por lo general, adopta en su fuero interno. Todas estas cualidades, que el comandante encarnó a la hora de retar a gobernantes del mal llamado “primer mundo” y a hombres poderosos como banqueros o empresarios provocó un deseo de reconocimiento similar al que embarga a un telespectador cuando se refleja en el protagonista de su programa favorito.

Camilo Rodríguez
Escritor y consejero editorial en Éditions Maison de Langues.


1 La exitosa serie American crime history (2015) relata la historia del controvertido jugador de fútbol americano y actor O.J. Simpson. En noviembre de 2016, Netflix estrenó The Crown, una teleserie que trata sobre el mandato de la Reina Isabel. El plan de los realizadores es hacer seis temporadas y comprimir 10 años esenciales en la vida de la Reina Isabel en cada una. Por su parte, Amazon destaca con su serie Mozart is in the jungle, basada en la vida del maestro de orquesta venezolano Gustavo Dudamel y ganadora al premio de “mejor serie cómica” en los Golden Globes.

2 Entrevista otorgada por Andrés Parra al diario El Espectador, de Colombia.

3 Tomado del artículo Las claves del lenguaje corporal de Putin, aparecido en el diario Russia Beyond the Headlines.

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Publicado en: Cine