Juan Casamayor: en defensa del cuento

Este año la Feria Internacional del Libro de Guadalajara premia la pasión editorial de Páginas de Espuma otorgándole a Juan Casamayor, su director, el Homenaje al Mérito Editorial que reconoce “su militancia, empeño y especialización en torno al cuento”. La siguiente entrevista, con motivo de esta distinción, vuelve sobra la trayectoria de este editor incomparable.

Conocí a Juan Casamayor en el Encuentro Internacional de Cuentistas de la FIL Guadalajara. Me lo presentó Ignacio Padilla, quien me enseñó tanto y me heredó su gran amor al cuento. En Casamayor descubrí de inmediato a un cómplice no solo mío, sino de miles de lectores que, al igual que yo, son apasionados del género.

Contra el canon que corona a la novela, en 1999 Juan y Encarnación Molina decidieron fundar Páginas de Espuma, el sello que hoy es todo un hito editorial por su defensa del cuento.

Año con año, miles de lectores de ambas orillas del mundo podemos ser partícipes de ese universo maravilloso creado por Casamayor.  Autores como Ignacio Padilla, Andrés Neuman, Guillermo Arriaga, Ana María Shua, Clara Obligado, Eloy Tizón, Samanta Schweblin, Antón Chejov y Guy de Maupassant son algunos de los que llegan hasta nuestras manos gracias a su entusiasmo.

Tuve la oportunidad de reencontrarme con él en Madrid y hacerle un par de preguntas rodeada de la asombrosa historia que guardan las paredes de su editorial.


Juan Casamayor. Fotografía de Lisbeth Salas© para Páginas de Espuma.

Jacqueline Pérez-Guevara: ¿Siempre tuvieron clara la idea de que querían editar solo cuento?

Juan Casamayor: Fue clarísimo. Yo diagnosticaba que existían editoriales de poesía que se dedicaban exclusivamente a poesía, o novelas, pero no había una editorial que publicara solo cuento y libros de cuentos. No entendía por qué. Era un género que me entusiasmaba. Había lectores y había síntomas. En su momento el cuento empezaba a moverse, había creadores que estaban revolucionando la escena. Eran esos libros de cuento muy potentes, que reivindicaban la forma de entender el género. Eso junto a otras sensibilidades, como que aparecieron antologías, un mayor estudio académico del cuento apoyaba la idea, no había un proyecto similar, y entonces la opción de crear la editorial. El cuento fue una idea totalmente semilla.

JPG: Después de todos estos años en el mundo editorial, ¿qué consideras lo más gratificante y lo más complicado?

JC: En estos años no me he engañado, la novela es el género predilecto del lector porque también la industria del libro se encarga de eso. Nos tocó ir modelando ese factor donde Páginas de Espuma ha participado en crear un espacio al lector en torno al cuento. Hay otros factores, pero una respuesta editorial hacia el cuento crea más lectores de cuento. Nosotros hemos podido aportar nuevos autores y textos y creemos que como concepto no tiene nada que envidiar ni comparar con otro género. Se ha demostrado a los distribuidores y a la prensa que el cuento sí se puede vender y esto se ha visto en los últimos años. Páginas de Espuma además tiene una característica fundamental que es nuestro compromiso con Latinoamérica, eso ya no es que sea una rareza en una editorial de cuentos, sino que es una rareza en general de las editoriales.

JPG: ¿Cómo ha sido la respuesta y la distribución en Latinoamérica?

JC: Es una falacia decir “ya, distribuyo en Latinoamérica y listo”. No es tan sencillo, son 19 países y cada uno es radicalmente distinto, cada uno requiere una respuesta cultural y comercial. Todo eso se ha podido lograr a partir de la acumulación de los años, de autores, de viajes de los editores a los países, no solo conocer a los escritores o librerías, sino el país, sus habitantes, su atmósfera. Es ver la relación que los lectores mantienen. Nos ha hecho aprender que el contexto latinoamericano es complejo. Que hay que aprender a ponerse en el lugar del otro. Que hay que ponerse fuera de su despacho, no solo que físicamente vaya a una librería, sino que espiritualmente hay que ponerse en el lugar del otro, de los lectores, de quien los venderá.

JPG: Como editor, ¿qué tipo de autores son los que te interesan?

JC: Nuestro criterio se ha ido enriqueciendo. Estábamos interesados en publicar libros de cuentos, no libros con cuentos, que es diferente. Buscábamos libros de cuentos, concebidos como tal, con un proyecto planteado y que detrás tenía que haber necesariamente cuentistas. Hemos conocido escritores que no tenían ningún libro publicado y se han podido formar con nosotros o autores que nos gustaban y que además tenían libros de cuentos. A cada uno de los autores les das argumentos para que sean parte de Páginas de Espuma, desde la cuidadosa lectura de su manuscrito al trabajo feroz que hacemos en promoción y comercialización, porque muchas veces otros sellos editoriales no lo hacen con tanto ahínco y esto lo he escuchado de ellos. Pero en el fondo un escritor quiere tanto a su libro de cuentos como a su novela, porque le cuesta el mismo trabajo y dedicación.

JPG: En el encuentro de cuentistas en el que tuve oportunidad de conocerte se pedía a cada uno de los invitados un credo cuentístico: ¿cuál sería el tuyo?

JC: Como editor cuando yo leo un libro de cuentos, tengo un estrabismo de lector. Por un lado, leo los cuentos de forma independiente y autónoma y por otro lado miro el libro de cuentos en su totalidad. Creo que el cuento se vuelve distintos momentos fugaces en ese universo, pero hay un gran trabajo artesanal en la construcción de todos esos momentos, en unirlos. Un cuentista puede escribir algo en una tarde o en semanas, pero acabar de corregirlo e incluirlo junto con otros en un libro es un proceso que lleva años de trabajo.

Como editor busco primero que en ese libro de cuentos exista un orden equilibrado y estable. Busco que algo una a los cuentos, aunque sea invisible. Aunque sea anecdótico. No estoy hablando de que tenga que ser el mismo tema o estilo porque eso es obvio que no tiene que ser. Pero busco que los cuentos convivan, que creen unos lazos. Para mi es obsesivo que haya un buen orden, aunque luego el lector se lo salte. Hay un trabajo de estructura y de ingeniería detrás. Y como lector, yo creo que todo tiene que ir dentro. Yo creo que el cuento se caracteriza por toda la imperfección constante que puede llegar a tener. El cuento es un género que constantemente se está cuestionando y dinamitando sus propios límites. Primero porque es colindante a otros géneros; participa de estructuras narrativas de prosa y de novela, pero puede participar también de los silencios y de la elipsis de la poesía. Y, por otro lado, es un espacio magnifico para reinventarse como escritor. Considero que hay más reflexión del canon del cuento por parte de los creadores que por parte de los novelistas. También me gusta la definición de que al cuento lo definen muchas cosas y lo que no lo define es su extensión. Nadie dice que lo que define a la novela es que es un texto largo y por eso del cuento tampoco debería hacerse así. Como lector me interesan mucho aquellos otros aspectos que puedan definir al cuento y que no aparecen en sí, que no son tan evidentes. Me gusta lo que se omite, la elipsis, la sugerencia, porque es ahí donde se necesita a un lector complejo y muy cómplice a la hora de armar un propio discurso narrativo, al momento en que se va leyendo el cuento.

JPG: ¿Cuál consideras que es la principal virtud de las obras literarias de calidad?

JC: Partamos de una realidad, la literatura es subjetiva. El tiempo es el que sitúa a cada uno en la pervivencia del lector. Y normalmente el criterio del gusto del lector, una vez que está refinado por el tiempo, hace que quede en el pozo la calidad de los textos y esa calidad hace un libro que vaya mucho más allá del momento contemporáneo que le tocó vivir y que quizá lo haga permanecer como obra maestra. Pero la clave es la atemporalidad. Estamos publicando libros, buena literatura, y estoy convencido de que hago los mejores libros que puedo, pero es solo el tiempo el que dirá cuáles quedan.

JPG: ¿Qué opinas de las nuevas dinámicas de lectura y de difusión cultural como los libros electrónicos?

JC: Vivimos en un momento muy inestable. El paradigma del libro y la cultura han cambiado profundamente porque han cambiado los hábitos de ocio y consumo de los ciudadanos en todas las sociedades de todos los países y ha cambiado la forma de comunicarse. Por lo tanto, la cultura de los libros y la lectura han cambiado. No hablo de formatos, creo que el libro electrónico llega para quedarse, tendrá su cuota de lectura, pero también el papel no se va a mover durante muchos siglos más. Lo que sucede es que, si sometemos a los lectores a una lectura superficial y no especializada, que viene dada por el clic y las redes sociales, ¿cómo vamos a leer? ¿cómo vamos a preferir leer a Maupassant? Creo que como interlocutores de la cultura tenemos que hacer un esfuerzo en nuestras sociedades por transmitir otros ocios para los ciudadanos, entre los que se privilegie la lectura, la pintura, la música, el arte en general.

JPG: ¿Qué representa para ti el Homenaje al mérito editorial que te otorga la FIL?

JC: Es un reconocimiento a la plenitud de la editorial, no a una trayectoria. Llevamos veinte años y eso no se puede comparar en tiempo con otras editoriales. La alegría es plena y la confusión como toda noticia es grande. Eso te lleva a un maravilloso umbral de perplejidad, nerviosismo, y te das cuenta de que hay personas que creen que la editorial reúne ciertos méritos como para mostrar al mundo entero en español. Por un lado, veo que la decisión que tomé no estaba tan equivocada y creo que este premio va a suponer que la gente fuera de este portal nos conozca mejor. Aquí dentro la dinámica sigue igual. Cuando hay que levantar cajas, se va y se levantan, y cuando hay que recoger un premio, pues también se va.

Jaqueline Pérez-Guevara

Periodista y gestora cultural.

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Publicado en: Ciudad de libros
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