De la Torre de Babel a Doom

El cine de superhéroes ha tenido un segundo aire desde el 2007 con el lanzamiento de las películas animadas de DC, adaptaciones de historias emblemáticas a la pantalla chica, como The Death of Superman y A Death in the Family/Under the Hood. El estilo de animación que bien podría estar reflejando el espíritu de una época: las espaldas anchas, el pecho inflado y los rostros rectangulares, que funcionaban en los 90 y en los primeros años de este siglo (Doomsday –2007- todavía adolece en este punto), han sido reemplazados por un nuevo tipo de superhéroe,  más delgado, frágil, con una paleta de colores más amplia y trazos menos solemnes. En conjunto, representaciones simbólicas de los ideales de esta época.

Elegir las historias a adaptar es uno de los retos que DC debe encarar con frialdad. No es fortuito que Superman y Batman sean los personajes con más cartelera hasta ahora, ya que en ellos se encuentran muchas de las joyas narrativas del cómic. Ahora, al hablar de los títulos en los que el caballero oscuro se ha hecho presente, es poco común que se aborden historias de simple acción o entretenimiento. Hay que enfrentarlo: los mejores relatos de Batman son aquellos que juegan con la esquizofrenia, paranoia y tragedia de Bruce Wayne, sólo hay que pensar en The Killing Joke (que no se ha visto en pantallas, probablemente aún es temprano para manejar los temas delicados de Alan Moore con una audiencia más juvenil) y, la que ahora nos interesa, Tower of Babel.

Tower of Babel no es una historia tradicional del hombre murciélago, ya que se enfoca en la Liga de la Justicia y su destrucción interna. Doom (2012), adaptación libre por Dwayne McDuffie y Lauren Montgomery, pese a seguir la casi impecable estética de las animaciones recientes de DC, carece de la profundidad elemental que hace a Tower of Babel un cómic memorable, y de las grandes emociones y frustraciones de sus personajes, mostradas en Under the Red Hood (2010) y All-Star Superman (2011). La trama presenta a un Batman en su punto más paranoico, ¿qué pasaría si uno de los integrantes de la Liga de la Justicia? Bajo esa premisa, Batman se dedica a recopilar información privada que podría anular cualquier acción de los principales miembros de DC.

Doom es un bache en la carretera animada de DC. Hay pocas escenas que recuerdan al verdadero relato detrás de Tower of Babel, la complejidad y admiración que Batman puede generar. Subrayaría, sobre todo, el momento en que Bruce Wayne se da cuenta que es su responsabilidad, con un diálogo que bien podría ser lo mejor de la película: “La Liga está bajo mi ataque”. Por desgracia, Doom falla como adaptación, pero lo hace aún más como producto autónomo, nos llena de escenas poco conmovedoras y nunca se siente enojo o miedo por la acción que desencadena el ataque. No queremos peleas sin sentido y grandes secuencias de acción: queremos historias, algo que Doom parece olvidar. –Joaquín Guillén Márquez (@joaguimar)