Creed: Corazón de Campeón (E.U.A., 2015)
(Creed)
Director: Ryan Coogler
Género: Drama
Guionistas: Ryan Coogler y Aaron Covington
Actores: Michael B. Jordan, Sylvester Stallone, Tessa Thompson

Quizá sólo los seguidores de la saga de Rocky ubiquen que el titulo de “Creed” se refiere al apellido del primer gran rival de Rocky Balboa: Apollo Creed, quien, allá por 1976, en la primera película de la saga, se enfrentó como campeón mundial a un debutante que se convirtió en uno de los boxeadores más queridos en la pantalla.
El paralelismo de la historia de la película con la vida real es interesante; Sylvester Stallone, un joven actor de Nueva York, buscaba una oportunidad en la industria, por lo que llevó su guión a diferentes productoras, quienes mostraron interés pero deseaban a una estrella como protagonista. Con disciplina, perseverancia y esfuerzo, y a pesar de tener en el banco solo 100 dólares y tener que vender a su perro Butkus por no tener para darle de comer, Stallone consiguió que los productores Irwin Winkler y Robert Chartoff creyeran en él e hipotecaran sus casas para completar el presupuesto de la película.
Confiar en Stallone resultó buen negocio; la cinta obtuvo 10 nominaciones al Oscar, millonarios ingresos en la pantalla, y la vida de Rocky se extendió a un total de seis películas (Stallone pudo recuperar a su perro).
Rocky iniciaba un 25 de noviembre de 1975; 40 años exactos después, el mismo día, Creed se estrenó en Estados Unidos con un nuevo protagonista: Adonis Johnson (Michael B. Jordan).
Adonis se nos presenta como un joven con un trabajo corporativo y monótono que lo aleja de su verdadero sueño: ser boxeador profesional. Desde el principio, el guión es eficiente y sentimos simpatía por el personaje, ¿quién no ha estado atrapado en un trabajo o en una situación que nos aleja de nuestra verdadera pasión?
Adonis tiene la valentía de renunciar y perseguir su sueño, para el que busca la ayuda de un icónico boxeador del pasado: Rocky Balboa (Stallone), quien acepta entrenarlo luego de enterarse de que ese testarudo jovencito es en realidad el hijo de quien fue su principal rival y amigo: Apollo Creed.
Lo valioso de esta película es que, al igual que su protagonista, busca continuar con un legado: Adonis deberá hacerse de un nombre propio para conseguir triunfar en el boxeo de la misma manera que la película nos introduce a un nuevo protagonista para continuar con el legado de Rocky.
Las secuencias de pelea son por demás eficientes, y gracias a un ritmo trepidante y a la eficaz edición de Claudia Castello y Michael P. Shawver, nos situamos en medio de las secuencias de pelea; sangre, sudor y lágrimas se derraman frente a nuestros ojos.
Al igual que en las predecesoras, la música tiene en Creed un papel fundamental y el compositor sueco Ludwig Göransson hace que resulte emocionante ir escuchando primero guiños, y luego, poco a poco, tonadas que nos recuerdan el trabajo de Bill Conti en “Gonna Fly Now”, una de las tonadas más recordadas de la pantalla.
Además de la eficacia de los elementos técnicos, esta película funciona por el guionista y director: Ryan Coogler, quien se ganó el favor de la crítica con su ópera prima Fruitvale Station (2013) y que en Creed consigue llevar a la audiencia a emocionarse con cada progreso y golpe del joven Adonis, interpretado eficazmente por Jordan.
Stallone fue no sólo el protagonista sino también el escritor de las primeras seis películas: Rocky (1976), Rocky II (1979), Rocky III (1982), Rocky IV (1985), Rocky V (1990), Rocky Balboa (2006), pero fue un gran acierto que Coogler escribiera Creed, pues esto le dio un aire refrescante a la historia que se benefició de su pluma; Coogler, conoce de lleno la franquicia y entiende al personaje, pero también supo dotarlo de una nueva vida; tanta, que Stallone ha ganado los principales premios de la temporada (Golden Globes, Critics Choice Awards) y se perfila ya como el favorito para el Óscar como Mejor Actor de Reparto (por el mismo papel que le dio su primera nominación al premio de la Academia).
Vale la pena darle una oportunidad a Creed; ya sea como seguidor de la saga, o como persona que sólo quiere sumergirse y conocer el universo de uno de los personajes más queridos de la pantalla, el sólo final es un verdadero homenaje a Rocky; pero también, un momento que nos recuerda que no hay sueño que nos quede chico si se tiene la suficiente voluntad para luchar.