Exterior. Puente de Zurriola. Día soleado.
Por primera vez desde que llegué a esta ciudad hace 4 días salió el sol en San Sebastián por unos minutos. Los edificios de la zona centro donde se desarrolla el festival tienen un brillo especial hoy por la mañana. Caminar de la oficina de prensa en el palacio del Kursaal al teatro Victoria Eugenia o al Principal sabe distinto. Me detengo en el puente Zurriola y respiro el aire del cantábrico mientras suena mi teléfono. Es hora de hacer el primer enlace del festival para Ibero 90.9 fm.
Hace poco más de un año, durante una entrevista con el cineasta y psicomago chileno Alejandro Jodorowski le pregunté qué cine le gustaba, qué directores admiraba y dónde pensaba que estaba la vanguardia. Sin dudar un instante, el director de clásicos con El topo, Fando y Lis o La montaña Sagrada de respondió que en su opinión había que voltear a Asia, particularmente a Corea del Sur e Irán y me recomendó una película en concreto: El Huésped.
Hoy, las palabras del controvertido artista resuenan con fuerza gracias a las dos mejores películas del día: Madre de Boon Joon-Ho y Nadie sabe nada de gatos persas de Bahman Gohbadi.
En el caso de la primera habría que destacar que su director es el responsable de El Huésped, aquella película que fascinó primero a Jodorowski, y después a mi y a millones de Coreanos que la convirtieron en la película más vista en la historia de ese país. Madre, programada dentro de la sección Nuevos directores, tiene que ver más con los demonios internos que todos los personajes llevan dentro que con la criatura gigantesca que amenazaba Seúl. Sin embargo, el talento para atrapar la atención del espectador y el brillante manejo del suspenso, los tiempos y los tonos nos hacen recordar que estamos frente a la obra de un verdadero autor. Así, un crimen sin resolver se puede convertir en una historia de amor filial y en una metáfora sobre el sacrificio y la soledad.
Por otra parte, hablar de Nadie sabe nada de gatos persas de Bahman Ghobadi significa el regreso del director Iraní a un certamen que ha ganado en sus dos vistas previas con cintas tan memorables como Las tortugas pueden volar y Media luna.
En esta ocasión, Ghobadi se aleja de los campos de refugiados o los huérfanos de la guerra para contarnos otra historia de su complejo país natal. Nadie sabe nada de gatos persas es un recorrido por la escena musical independiente del Teherán actual y de las batallas que un grupo de jóvenes compositores deben librar para poder ofrecer un concierto y compartir su talento con sus compatriotas. El título, que se desprende de la posibilidad de tener gatos -los persas particularmente caros- y perros en casa pero que prohíbe salir con ellos a la calle, habla una vez más, de la inteligencia y creatividad que hacen falta para hacer cine y decir cosas interesantes en un país donde está proscrito casi todo.
El descanso para la comida me lleva hasta el puerto antiguo y un marmitako de bonito –una sopa deliciosa y consistente- capaz de levantar a un muerto.
Por la tarde poco que comentar, una interesante y durísima película inglesa- The Scouting book for boys de Tom Harper– que comienza como una historia de amor de verano adolescente y acaba en tragedia violenta y la colombiana Los viajes del viento de Ciro Guerra que, cargada de buenas intenciones, se pierde en paisajes y anécdotas sobre un famoso acordeón maldito.
Menos mal que el festival sigue contando con héroes asiáticos, en este caso por partida doble, para seguirnos sorprendiendo.