Clicadero.
Los nuevos Prometeos y el entierro de Nicanor Parra

Esta semana hallamos un par de eventos y noticias que remiten sin querer queriendo al mito del Prometeo moderno, ahora ultramoderno. Llegamos a ello por el cruce descabellado entre las declaraciones del CEO de Google y la explosión de un volcán filipino. Entre todo este ruido, no podíamos olvidar el entierro oficialoso de Nicanor Parra.

La explosión de los góticos

La Tierra tiene memoria literaria. ¿Que no? Veamos. En mayo pasado, el volcán Mayon en Filipinas produjo serias chimeneas de humo y ceniza. Esta semana ha entrado en fase 4 (de 5, que significa catástrofe mayor) expulsando grandes cantidades de lava. A su alrededor tiemblan cerca de 56 mil personas. No muy lejos de ahí, al sur de Borneo y parte del mismo gigantesco cinturón de volcanes llamado ring of fire (no, Johnny Cash no tiene cartas en el asunto), se registró en 1816 la erupción del Monte Tambora, que sumió al mundo en un inolvidable “año sin verano”.

A esa explosión le debemos las atmósferas melancólicas de Turner, que darían pie, entre otras cosas, al impresionismo, y el invierno que en pleno mes de agosto encerró en Villa Diodati (Suiza) a Mary Shelley, Percy Bysshe Shelley, Lord Byron y John William Polidori. La historia es ya dominio del cancionero popular. Durante esa velada se concebiría la novela gótica de vampiros y Frankenstein, la obra maestra publicada en enero de 1818. El volcán Mayon ha demostrado una memoria casi espeluznante, manifestándose justo en el mes del bicentenario de la novela inolvidable de Mary Shelley, en la que el motivo de Prometeo se actualiza con los avances científicos del momento.


“Mapa de los alcances de la erupción del Tabora en 1816” (las cifras corresponden al espesor de cenizas a la redonda), fuente: Wikimedia.

 


Los dueños del mundo

Mientras tanto, creadores un poco menos literarios de nuevos Frankensteins han expresado, una vez más, la implacable modestia de sus intenciones. El CEO de esa empresita llamada Google, Sundar Pichai, se siente alegremente optimista y no es alevosía. El diario El País lo presenta como “una de las voces maduras y calmadas” de Sillicon Valley, frente a otras caprichosas e impulsivas, por no decir peligrosas. Pues bien, la madurez de Pichai declaró que la Inteligencia Artificial tendrá un mayor impacto que la electricidad o el fuego. Así, sin más. A la mierda, cavernícolas. Piérdete, Edison. Y uno, antiguo y de otro siglo, que llegó a pensar que el único invento mejor que el fuego había sido el MP3. ¡Ingenuos mortales! Junto con MSNBC, la plataforma Recode lanzó, a partir del 26 de enero, una serie de debates televisados y foros abiertos sobre el impacto de estas tecnologías en nuestras vidas; en 2018 se enfocarán en una preocupación: el tema laboral. Enhorabuena.

https://www.youtube.com/watch?v=NrmMk1Myrxc

Han sido tan oportunos al lanzar estas amables discusiones justo en la semana en que el gigante Amazon inauguró su primera tienda de comestibles, ultramarinos o, como diría algún otro parroquiano, abarrotes. El lunes abrió en Seattle esta versión hi-tech del de por sí horripilante 7-Eleven, solo que ahora el usuario accede con una aplicación de su celular y puede llevarse “libremente” lo que desee. No hay cajeros ni cajas registradoras, ni personal humano. Todo está automatizado y uno solo debe obedecer sus deseos y antojos, según la llamada “Just-Walk-Out Technology”, que podría traducirse como “Tecnología de Pisa y Corre”: en realidad, un concepto genuinamente inventado por los primeros ladrones de supermercado. No hay lugar para burlas: estos programadores han pasado años tratando de imaginar cómo recrear la agradable sensación del robo a escondidas. ¿Cómo han llegado a tales imaginaciones? ¿Han leído demasiada ciencia ficción? ¿O no han leído suficiente? El monstruo de Víctor Frankenstein ya es un muñequito de trapo frente a las quimeras con las que nos sorprenden Amazon, Facebook y Google. Ah, y recuerden que este también será el año de la Realidad Virtual. Si desde 2016 existe un jueguito para el que no quiera contaminar el Everest ni arriesgarse a morir en esas alturas, ¿qué nos depararán ahora los genios de Sillicon Valley?


El entierro de Nicanor Parra

Todas estas catástrofes naturales y antinaturales suceden cuando un séquito de ángeles robots desconectan las baterías de Nicanor Parra y desatornillan sus antenas corroídas. Han anunciado que no habrá posibilidad de recarga, tras un rendimiento impecable de más de un siglo, a pesar de uno que otro sobresalto setentero. “Toca irse, po’weón”, exclamaron en coro. El miércoles 24, cerca de dos mil individuos e individuas —esta vez sí eran humanos— pasaron por la Catedral de Santiago de Chile a despedirse del antipoeta en un antivelorio donde no faltaron momentos anticlimáticos. Cuando Colombina Parra, la hija del escritor, entonaba algunas cuecas, por lo demás emotivas —según indicaron los presentes— irrumpió en la ceremonia el presidente Piñera y atrajo como un imán los focos y miradas de atención. El desaguisado siguió cuando los representantes de la arquidiócesis se opusieron a cumplir la voluntad del difunto: escuchar las canciones de su hermana, Violeta.

 

 

A todo esto, Colombina replicó que, de no cumplirse la petición, se retirarían con todo y féretro; este último, por cierto, iba envuelto en una cortina confeccionada por la madre de Nicanor y llevaba el artefacto “Voy y vuelvo” encima. El entierro al día siguiente, en Las Cruces, esta vez sí lo amenizó con más cuecas la expresidenta Bachelet y “—todo esto bañado / Por una luz entre irónica y pérfida—”. Santa solemnidad festiva. Definitivamente, el mes de enero ha resultado altamente nocivo para la poesía hispanoamericana en este siglo XXI. En 2014 se llevó de un tirón a Juan Gelman y a José Emilio Pacheco; ahora se lleva en un jalón similar a Nicanor Parra y a la recién premiada con el Reina Sofía, Claribel Alegría. Las facultades de Filosofía y los departamentos de Lengua y Literatura están empezando a considerar, en la plataforma Change.org, una petición colectiva para retirar este mes tan tóxico del calendario. Todo en este mundo está en contra de las humanidades.

Fuentes: El País, Recode, El Mercurio

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Publicado en: Clicadero