Cinco lecciones para hacer un buen documental

Hacer un documental no es tarea fácil. Al ser uno de los géneros más despreciados del cine, existe un gran reto en su realización. ¿Cómo hacer un producto que capture la atención de una sociedad inclinada hacia la ficción y los efectos especiales? ¿Cómo sobresalir en un mundo en el que la palabra “documental” suele asociarse a narraciones monótonas y anticuadas de History Channel? Analizando los cinco títulos nominados a los Óscar este año, aprendimos cinco lecciones para lograrlo.

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Con el material adecuado, hasta la historia más cliché es buena (Amy, Asif Kapadia)

La historia de Amy Winehouse nunca fue un misterio. Cualquier persona con acceso a un medio de noticias de espectáculo conocía los vicios, fotos vergonzosas y romances destructivos de la cantante británica. El formato del documental tampoco es novedoso; digamos que podría ser una versión muy bien trabajada de cualquier episodio de E! True Hollywood Story. Sin embargo, la meticulosa selección de material de Kapadia —en la que abundan tanto videos personales de amigos y familiares, como las fotos de paparazzi más difundidas de Winehouse y material musical que logra sorprender hasta a los mayores aficionados— nos presenta una gama muy amplia de matices, al grado de generar una relación íntima entre la protagonista y  el espectador. El público se involucra tanto en el camino al éxito de una talentosa adolescente judía, que revivir su declive deja de ser una nota más de la farándula y se convierte en una tragedia comparable con la pérdida de un amigo de la infancia.

 

2. La realidad puede verse horrible; tu documental, no. (The Look of Silence, Joshua Oppenehimer)

Después del brillante The Act of Killing, sobra decir que Oppenheimer es uno de los realizadores más innovadores de la época. Sin embargo, aquí nos concentraremos en la estética de sus proyectos. Entre las cinco contendientes al Oscar de este año, vemos cuatro historias inspiradoras que visualmente no tienen nada que aportar. The Look of Silence es la única que se salva. Para su realizador, cada entrevista y cada detalle es la oportunidad perfecta para un cuadro impactante. Desde las escenas en las que Adi Rukun mira con resentimiento a los involucrados en el asesinato de su hermano, hasta en las que vemos a graciosos ancianitos probándose lentes, no hay un sólo momento que no sea un festín visual. Y en un género con la reputación de ser gris y aburrido, eso siempre se agradece.

 

3. Una historia vigente impacta el doble (Winter Ukraine’s Fight for Freedom, Evgeny Afineevsky)

Esta lección aplica no sólo al documental, sino a cualquier tipo de narrativa, y Netflix, productora de este proyecto, la ha ejecutado de manera brillante. Sólo recordemos su trabajo en The Square, nominada al Oscar en 2014. El éxito de una historia reside en la facilidad que tenga el público para identificarse con el tema y engancharse. Para conseguirlo, el timing es crucial. Así que, en una época en la que los ciudadanos del mundo se están levantando contra sus respectivos gobiernos para exigir mejor calidad de vida, ¿quién no sentiría empatía con el Euromaidan retratado por Afineevsky? Historias como ésta no sólo fungen como un testimonio del poder ciudadano; son motores que inspiran al resto del mundo a exigir el gobierno que desea.

4. Explota las cualidades de tu personaje, pero no olvides sus defectos (What Happened, Miss Simone?, Liz Garbus)

https://www.youtube.com/watch?v=moOQXZxriKY

Al igual que Amy, What Happened, Miss Simone? no tiene mucho que aportar a nivel de realización, y podría clasificarse como una oportunidad genérica para rendirle tributo a una leyenda del jazz. Sin embargo, lo que hace que la cinta de Garbus sea rescatable, es el tratamiento que le da a la protagonista. Es un tributo, sí, pero en ningún momento pretende idealizar a la cantante. Al inicio la vemos como una mujer ambiciosa —¿recuerdan que su sueño era ser la primera afroamericana en Carnegie Hall?— con un talento extraordinario, y al momento siguiente es una esposa indefensa que se deja explotar y maltratar por un marido oportunista, que vio en ella una mina de oro. Por momentos es una luchadora implacable por los derechos civiles, otras veces es una madre golpeadora. Los contrastes no demeritan a un personaje, sino que lo vuelven aún más fascinante.

 

5. Un buen documental genera más preguntas que respuestas (Tierra de cárteles, Matthew Heineman)

No basta con informar. Una buena pieza de no ficción debe incitar a la a reflexión. Tierra de cárteles explora las iniciativas ciudadanas y extranjeras en la lucha contra el narcotráfico, así como los puntos de vista de las mismas personas que cocinan las metanfetaminas. Al seguir las historias aisladas de José Manuel Mireles (líder de las autodefensas en Michoacán) y Tim Foley (líder de Arizona Border Recon), la cinta deja abiertos varios temas de conversación. Sabemos que ningún gobierno no ha sabido controlar la violencia provocada por el narcotráfico, pero, ¿la iniciativa ciudadana lo logrará algún día? ¿Vale la pena confiar en ella, si el poder seduce a cualquiera? Si esto es sólo el inicio, como dice uno de los “cocineros”, ¿cómo nos preparamos para lo que sigue? ¿En quién confiamos si todo es parte del mismo círculo?

 

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Publicado en: Cine