Un manual lo describe: “Se considera que este dolor es uno de los más intensos que puede sufrir el ser humano”. Escribe Francisco Hinojosa: se trata de “dolor a granel, exuberancia de dolor”. Migraña en racimos (Almadía) de Hinojosa habla sobre ese mal en particular: la migraña en racimos, un tipo de migraña “que tiene algunos vasos comunicantes con otro tipo de cefaleas, pero que no necesariamente habla del mismo padecimiento”. El autor afirma que en los últimos avances terapéuticos se dejan ver señales de esperanza más concretas. Para esta edición corrigió y precisó algunos pasajes y agregó información nueva. Publicamos un fragmento del libro.

migrana


Nadie esto lo sabía, si acaso él, que apretaba la frente con las manos o el pañuelo alcanzaba a enrollar su cabeza, decía con desenfado: “la migraña”, y miraba el ramal con tinta roja.

—Luis Alberto Navarro

 

A la mitad del camino de la sanación por obra del ozono mi esposa se encontró en una sala de espera con Miguel Ángel, un médico amigo, que también esperaba para entrar a consulta con un fisioterapeuta. Ella le contó acerca de mis migrañas, que reconoció con su nombre y apellido, y en cuanto salió el doctor al que ambos iban a ver le preguntó si podía tratar a un hortoniano.

Sin verme antes, me dio cita. Me dijo que para ahorrar tiempo tendría que llevar varias radiografías de la cervical.

Como la esperanza es el mejor alimento para este tipo de enfermedades, esa misma tarde me tomé las placas y al día siguiente el doctor García me recibió en su consultorio, pese a que las citas con él se tienen que conseguir con más de un mes de anticipación. Vio las radiografías y me mostró ciertas anormalidades, difíciles de percibir por ojos inexpertos, que se corregirían en dos sesiones con él.

Poco más de un año antes tuve un accidente de automóvil bastante fuerte, pero del que salí bien librado, al parecer con más sustos que golpes. Como no había huesos rotos ni sangre supuse que habíamos tenido una suerte muy distinta que la que tuvo el coche, que sí quedó en un estado lamentable. Sin embargo, se me manifestaron más tarde las consecuencias: un desacomodo en la columna vertebral.

(Ramón, un participante del foro cluster, con migraña en racimos desde hace más de treinta años, afirma que encontró la solución al “colocar el primer hueso de las vértebras cervicales en su sitio —casi todos los humanos nacemos con este hueso desencajado— que se llama atlas”.)

Aunque la crisis estaba ya en plena picada y la ozonoterapia había rendido sus frutos, acudí a la segunda sesión. Mientras hacía antesala me empezó a entrar un dolor. Me vinieron a la cabeza las veces en las fui conejillo de Indias para otros médicos y sanadores y terminé con migrañas más intensas. El doctor García volvió a revisar las radiografías y procedió a la terapia: entre él, su esposa y una enfermera se las arreglaron para hacerme en la cervical los ajustes necesarios tendientes a destrabarla. La operación duró unos cuantos instantes, al cabo de los cuales, mágicamente, la cefalea cedió. Esa fue la última migraña que he tenido hasta el día de hoy.

 

Francisco Hinojosa
Escritor. Ha publicado: Un tipo de cuidado, La verdadera historia de Nelson Ives y Hoja de papel, entre otros libros.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Ciudad de libros, Fragmentos