El día que la felicidad dejó de ser feliz

Ensayo literario

El día que la felicidad dejó de ser feliz

El Reporte Mundial de la Felicidad 2013 (patrocinado por Naciones Unidas cada año) dice «no usar la palabra felicidad a la ligera» y, ay, no lo hace. Este cuidadosísimo ejercicio estadístico (en el que participan con regularidad Bután, su rey y su recientemente inaugurado Primer Ministro) dice encontrar «evidencia considerable sobre la naturaleza y las causas de la felicidad. Pero ¿qué nos dice en realidad?


Saludar sin el Estado

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Saludar sin el Estado

De esta manera abre José Ortega y Gasset sus reflexiones sobre el acto del saludo (El hombre y la gente, Alianza, Madrid, 1980). No lo olvidemos, advierte el filósofo español: el hombre fue un salvaje y, potencialmente, sigue siéndolo. De ahí que la aproximación con otro hombre siempre sea una posible tragedia. Hoy en día, tal acercamiento hombre a hombre parece cosa sencilla y simple, mas hasta hace poco este era un acto peligroso y difícil.


¿Para qué recordar el mal?

Ensayo literario

¿Para qué recordar el mal?

Señalar los males del pasado, incansablemente, con museos, monumentos y placas, no servirá de nada para su “domesticación” (la erradicación es simplemente imposible), porque será señalar a un fantasma y eludir la responsabilidad que tenemos todos de ser susceptibles a ser malos alguna (otra) vez.





Hijos maravillosos

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Hijos maravillosos

Hace unas semanas, mi hermana me decía que en el colegio de sus niños acá en Los Ángeles, hay una actividad llamada “Family Share Day ”. Una vez al año van los papás de un alumno y dicen cosas acerca del niño que normalmente él (o ella) no diría de sí mismo. Por ejemplo, en el caso de uno de mis sobrinos, mi hermana y su esposo dijeron que en ese verano Tomás había pescado una barracuda él solito, que era muy bueno armando Legos, que le gustaba mucho su clase de piano, y que hablaba francés.



Ensayo literario

Alfredo Corchado: cuando el reportero se vuelve su propia nota

Corchado nació en San Luis de Cordero, Durango, hace más de medio siglo, pero se mudó a Estados Unidos con su padre –un bracero–, su madre y siete hermanos. Al contrario de muchos mexicanos cuyo sueño siempre ha sido el “americano”, decidió volver a México después de graduarse y trabajar en la prensa local estadounidense. Fue el Dallas Morning News el que lo hizo cruzar la frontera de regreso en 1994. Desde entonces y hasta hoy se desempeña como corresponsal del periódico en el país.