Soy el que soy. Soy todo lo que es, lo que ha sido, lo que será. Ningún mortal ha levantado mi velo. Él es el Solo, el Único. El que no ha sido engendrado y al que todo debe su existencia. Con calma y resignación pongo mi confianza, Señor, en tu inmutable bondad. Me someto a todas las eventualidades del destino.