Ensayo literario · Florilegio

¡TIGRE, TIGRE!
(Eduardo Lizalde, In memoriam)

Para quienes conocimos la poesía de Eduardo Lizalde en los años setenta y ochenta, se volvió emblemática de un modo desilusionado de ver la vida. Leerla nos hizo madurar: despejó de falsas ilusiones nuestras mentes cándidas; borró espejismos, rompió telarañas. Esos poemas parecían decir todo acerca del desamor y el desengaño. Estaban llenos de garras y desgarramientos. Los memorizábamos y los hacíamos circular por donde podíamos: México, España, París, Ecuador, Perú.