Ciudad de libros

El bigote de Hitler

Hay bigotes célebres. Su fama se desprende de la reputación misma del personaje que le imprime tal estilo a los vellos que brotan entre su nariz y su labio superior. Pensemos, por ejemplo, en Confucio, Pancho Villa o Dalí: su obra y acciones consiguieron perpetuar su singular mostacho. Es más: lograron encapsularlo en icono de la filosofía oriental, de la insurgencia revolucionaria y del movimiento artístico surrealista.


Ensayo literario

El diablo como consuelo

Durante los siglos XVI y XVII, apogeo de la figura de Lucifer, Europa fue sacudida. Guerras por causas religiosas, epidemias, el movimiento de Reforma, la amenaza de los turcos a las puertas de Viena, el descubrimiento de un nuevo continente y el ocaso de la autoridad de príncipes y clérigos, fragmentaron la armonía de la sociedad europea. Ante este ambiente de sufrimiento e incertidumbre, Mefistófeles nos tendió la mano. La figura del diablo dio sentido al misterio de la enfermedad, explicó las inauditas calamidades de la época y diluyó la inquietud ordenando dicho caos en un episodio más de la eterna lucha entre el bien y el mal. Satanás transformó el sufrimiento y lo hizo soportable.


Elogio de la hipocresía

Ciudad de libros

Elogio de la hipocresía

La hipocresía es considerada como un comportamiento indeseable. Nadie lo ostenta de manera orgullosa; se guarda como un secreto vergonzoso. Y aquellos que son desenmascarados como hipócritas, resbalan en un instante al terreno de la inferioridad moral: se convierten en bichitos cuya antipática naturaleza está corrompida por su penuria de honestidad y autenticidad.Esta es la imagen más común con la que se califica a la hipocresía. Demasiado cursi y empalagosa: al sólo ampliar un tanto el ángulo ocular es posible percatarse de la importante función que ofrece ésta en la organización de la sociedad como fuerza civilizadora de la conducta humana.



Saludar sin el Estado

Ensayo literario

Saludar sin el Estado

De esta manera abre José Ortega y Gasset sus reflexiones sobre el acto del saludo (El hombre y la gente, Alianza, Madrid, 1980). No lo olvidemos, advierte el filósofo español: el hombre fue un salvaje y, potencialmente, sigue siéndolo. De ahí que la aproximación con otro hombre siempre sea una posible tragedia. Hoy en día, tal acercamiento hombre a hombre parece cosa sencilla y simple, mas hasta hace poco este era un acto peligroso y difícil.



La ciencia del olfato: cerebro y nariz

Con guante blanco

La ciencia del olfato: cerebro y nariz

Su logro, a grandes rasgos, consistió en el descubrimiento de los receptores olfativos y la organización del sistema olfatorio. Esto es, la existencia de unos mil genes que sirven de receptores olfativos, los cuales son capaces a su vez de reconocer y memorizar más de diez mil diferentes olores. La hazaña fue doble: redefinió la manera de entender al olfato y lo colocó en el centro de la discusión.