El 68 continúa siendo una herida abierta, no una cicatriz. De manera que la redención de Luis, la nuestra, la de la sociedad, sigue aún pendiente. Se trata de terminar con esa impunidad, para que la impunidad no siga campeando en el país.
El 68 continúa siendo una herida abierta, no una cicatriz. De manera que la redención de Luis, la nuestra, la de la sociedad, sigue aún pendiente. Se trata de terminar con esa impunidad, para que la impunidad no siga campeando en el país.