Recurrir a los versos de Raymond Carver (1938-1988) es poner un dedo en la llaga. Es sentir, igual que él, que hay días que no están hechos para vivirlos, que la felicidad llega por la mañana, que el miedo se esconde en las palabras traídas por el cartero, que una pluma tiene una noble misión mientras funciona, que antes de morir no hay nada mejor que sentirse amado. Anagrama publica en estos días Todos nosotros. Poesía completa, de donde tomamos los siguientes poemas.