Por desgracia, en este momento no tengo nada sobresaliente que contar. Ninguna revelación fundamental sobre la vida, los tiempos, la mente, la nostalgia o cualquier otra Verdad con V mayúscula que me llegara como aforismo corolario a un día infernal.
Raúl Bravo Aduna
Ciudad de libros · Resurrectorio
Harold Bloom se equivocó en todo
Cualquier ejercicio crítico debería poner en una justa balanza lo desechable y lo rescatable de la obra de un autor. Con el caso de Bloom la cosa se pone muy difícil y, sin embargo, este texto lo logra a su manera.
Nadie se esperaba a la inquisición española (50 años con Monty Python)
El siguiente ensayo es una invitación filosófica y erudita a adentrarse en el mundo del conocimiento, sabiduría y firme tradición que abrió el grupo Monty Python hace 50 años.
Anomalisa
Poco se puede hacer frente al mundo. Peor todavía, poco se puede hacer frente a la cotidianidad y lo diario. Entre parpadeos pasan tiranos, al mismo tiempo que impotentes, los minutos, las horas, los días, las caras, los pendientes, los compromisos, los accidentes, los etcéteras que, uno sobre otro, se apelmazan estériles frente a uno.
Algunas memorias deformadas en certezas
La película de Kubrick no me llevó a la novela. Sin embargo, me llevó a repasar a Kubrick completo y, posteriormente, a leer a Burgess. Me llevó, también, al mal llamado cine de arte y discusiones y tertulias preparatorianas de horas, cervezas, cigarros y dominó.
Allá en el fondo está la muerte
Con frecuencia pienso en mi muerte. La imagen es siempre similar: un funeral, amigos cercanos, pocos familiares, discursos conmovedores, algunas risas intercaladas con algunos llantos, arreglos florales. Nada demasiado excéntrico. Con frecuencia pienso en mi muerte porque me sabe ajena y distante y, por tanto, amable para el juego y el simulacro.
La novelista, el dolor y sus miradas
La trama sabe sencilla: dos mujeres, Tilly y Stella, tía y sobrina, que no se conocen hasta que muere Lucy, madre y abuela, respectivamente, deciden emprender una suerte de rescate ontológico; tal vez no mutuo, pero sí compartido: resignificar un mundo del que ellas mismas se han escindido.
Todo el lenguaje por delante
El fin de la lectura no transcurre afablemente frente a los ojos del lector; por el contrario, lo lleva a uno a tirones y tropezones por sus palabras. El final de casi cada pieza te tumba, obligando a pensar, al mismo tiempo que el principio del siguiente cuento, que se alcanza a otear desde la caída misma, te fuerza a continuar con la lectura, sin tiempo para digerir las palabras anteriores.
La íntima dicha de conversar
“Parte de lo que le da a los escritores de ensayo personal la licencia de ser tan impertinentes”, dice Phillip Lopate, “es que sospechan que no actúan en la pista central del circo literario”. El ensayista se encuentra, de alguna forma u otra, en la periferia de la fiesta.