Por eso escribo. Por eso escribimos. Lo demás son patrañas más o menos ligadas a la vulgaridad cotidiana. Y en nuestra obra podemos hacer que el tal jeque muera envenenado o se meta a líder del sindicato de cortesanas.
Miguelángel Díaz Monges
Pesimismo
No estamos equivocados al adoptar este gesto fúnebre. Cayó la guillotina que envejecía en nuestra frontera norte y hoy corre peligro el mundo entero, pero antes que cualquier lugar del mundo, nuestro país. Incluso antes que los nuestros que viven allá.
Vasos comunicantes
Unos y otros son los fanáticos de gastar neuronas con lo del vaso de agua y el vaso con agua. Yo quiero una copa de vino con una copa de vidrio en su vientre y quiero una copa de vidrio en la que nadie pueda verter el jugo fermentado de su mala vid.
Amicitia in praeterito
Nadie tiene derecho a venir desde lejos a traerte un pasado feliz que se perdió en el tiempo y el vértigo de la vida y te fue difícil dejar de añorar y olvidar parcialmente. No, ni una coma ahí, ¿por qué hacérselo fácil a un lector torpe que no te interesa en tanto autor?
La respuesta es el enigma
Bugarini recoge el testimonio de quien fuera amigo de Malpica, documento con el que sin duda dio al investigar a este autor entre montañas de manuscritos y papeles de toda clase.
Cartografía de la abdicación
Una mujer sin atributos especiales, de mediana edad, ni bella ni fea, camina cargada por las bolsas de la compra. No parecen pesarle o estorbarle. Su paso es decidido y su estampa firme.
Omisión, postergación y desencanto
Omitir y postergar: dos rostros de la misma negación del ser aquí y ahora, dos formas de dar la espalda al tiempo y ceder a la muerte el espacio de la vida. Nadie olvida realmente lo que ama de verdad.
Realidades morales
De muchos libros he lamentado perder la cubierta, sea porque, en una de tantas mudanzas en esta vida de trashumante, se extravió o porque, por esas cosas propias de la autonomía existencial de los libros, se maltrató hasta no valer la pena rescatarla.
¡Ah, qué la canción!
No sé si mi neurosis cada vez es más grave pero creo que hasta para poner un tuit hay que ser riguroso, precisamente porque el alcance de las redes sociales se presta para volver verdad los equívocos más graves, como los promovidos por ciertos grupos políticos a través de sus fanáticos o de los medios a su servicio.
Arcanos de la sencillez
Ante todo, Cuaderno de Hanói es ligero y generoso, se lee sin contratiempos pretenciosos y de una sola sentada. Un libro apto para todo público, a menos que se lea de una manera ya en desuso: bien leído. En tal caso sí que es espinoso, complejo, hiriente, agresivo y desolador.