Merodear, emprender una deriva, es al mismo tiempo un acto de deseo y de imaginación. Contrario a los que creen que la deriva exige el abandono de la ruta designada, yo me aferro al mapa para perder el camino.
Merodear, emprender una deriva, es al mismo tiempo un acto de deseo y de imaginación. Contrario a los que creen que la deriva exige el abandono de la ruta designada, yo me aferro al mapa para perder el camino.