Había un halo turbio en su mirada pero el resto emanaba energía y entusiasmo. La recibió descalzo, con la camisa entreabierta, en el umbral de la Casa de Huéspedes Manasa de la Universidad de Mysore, cuando su taxi se detuvo minutos antes de las siete de la mañana.
María Lourdes Pallais
Crónicas indias. La reina de Mysore
De ese tamaño nunca antes. Pululan el mundo, tanto el occidental como el oriental, pero, con algunas notables excepciones, lo logran más o menos escondidas. En general, aparecen cuando nadie (o pocos) es testigo de su presencia. Como dios, son enormes e invisibles pero igual de fulminantes cuando se dejan ver.