Para su segunda película, calificada por la crítica de entonces como “escandalosa”, Buñuel no necesitó más de cuatro párrafos para tener en claro el argumento de su nueva creación surrealista.
Para su segunda película, calificada por la crítica de entonces como “escandalosa”, Buñuel no necesitó más de cuatro párrafos para tener en claro el argumento de su nueva creación surrealista.