La novela La dueña del Hotel Poe no pierde ni un instante sus impulsos. No se da tiempo para el reposo, al tiempo en que está abierta a la renovación de aires y luces en un mundo que es a la vez cerrado y abierto.
La novela La dueña del Hotel Poe no pierde ni un instante sus impulsos. No se da tiempo para el reposo, al tiempo en que está abierta a la renovación de aires y luces en un mundo que es a la vez cerrado y abierto.